Hogares Lázaro cumplen 10 años en plena expansión: «No tenemos más pretensión que compartir la vida»

La fundación, que convierte en compañeros de piso a jóvenes voluntarios y personas en exclusión para que estos «puedan encontrar un cariño que les ayude a salir adelante», está estudiando la posibilidad de abrir casas en Suiza y en México. En España, el proyecto está instalado en Madrid y «nos han invitado a ir a Barcelona. También hemos tenido un encuentro con el obispo de Getafe para explicarle el proyecto», asegura el responsable de la fundación en España

José Calderero de Aldecoa
Foto: Lázaro España

La fundación, que convierte en compañeros de piso a jóvenes voluntarios y personas en exclusión para que estos «puedan encontrar un cariño que les ayude a salir adelante», está estudiando la posibilidad de abrir casas en Suiza y en México. En España, el proyecto está instalado en Madrid y «nos han invitado a ir a Barcelona. También hemos tenido un encuentro con el obispo de Getafe para explicarle el proyecto», asegura el responsable de la fundación en España

La fundación Hogares Lázaro nació en Francia cuando Étienne Villemain decidió abrir las puertas de su casa a tres personas sin hogar después de un retiro espiritual. Desde entonces, ha pasado una década, donde cientos de jóvenes han compartido piso con otras tantas personas sin hogar, y la fundación lo ha querido celebrar junto al Papa Francisco.

El encuentro estaba previsto para Pentecostés, pero el COVID-19 desbarató el plan original y finalmente se encontraron con el Pontífice el viernes 29 de mayo. A la cita con Francisco solo pudo acudir una pequeña delegación de la organización francesa y el resto de miembros pudieron seguir el acto por videoconferencia.

«El Santo Padre nos recordó que Lázaro significa el ofrecimiento de lo que la humanidad tiene como mejor de sí misma; y también la conciencia de los límites y de la propia fragilidad», rememora el presidente de Lázaro en España Álvaro Cárdenas. Por otro lado, «nos dijo que Lázaro, como lugar de acogida, es un lugar precioso donde podemos conocer nuestros límites, acogerlos y reconocernos como hijos de Dios, más allá de nuestra fragilidad humana», resume el sacerdote, quien asegura que esta «ha sido la gran celebración de nuestro aniversario y una alegría muy grande para todos nosotros».

París, Bélgica, España

El primer Hogar Lázaro se abrió en París en 2011, pero la iniciativa pronto se extendió por otras ocho ciudades de Francia. En una década, la fundación trascendió las fronteras del país galo y llegó a Bélgica y España. Actualmente, se está estudiando la posibilidad de abrir casas en Suiza y en México.

En nuestro país, la fundación tan solo se encuentra en la ciudad de Madrid, donde «existe un piso de mujeres y otro de hombres». Sin embargo, «nos han invitado a ir a Barcelona y también hemos tenido un encuentro con el obispo de Getafe para explicarle el proyecto y ver la posibilidad de abrir una casa en la diócesis», asegura Cárdenas.

Pero para que los Hogares Lázaro puedan «llegar a estos u otros lugares de España» lo más importante es «que existan jóvenes voluntarios que quieran participar en el proyecto». Por otro lado, la fundación también está «buscando edificios» en los que poder formar sus características comunidades.

En Madrid, por ejemplo, «nos encontramos en dos pisos, uno de hombres y otro de mujeres, tutelados ambos por una familia que vive fuera de los hogares». Pero «el proyecto funciona mejor cuando la comunidad al completo se establece en un mismo edificio. En ese caso, en un piso se encuentra la comunidad de hombres, en otro la comunidad de mujeres y en un tercero una familia que tutela la relación. Luego están los lugares comunes, como puede ser la capilla».

En cualquier caso, «lo que nosotros ofrecemos son pisos compartidos en los que conviven personas sin hogar con jóvenes profesionales en una relación de amistad. No tenemos otra pretensión que vivir juntos, con sencillez, compartiendo la vida. Se trata de generar pequeños hogares, donde estas personas, que vienen de un contexto muy difícil, puedan encontrar un afecto y un cariño que les ayude a salir adelante», concluye el sacerdote Álvaro Cárdenas.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero