«Hipatia ha sido una de las personas históricas más manipuladas»
El astrofísico Jesús Maíz desmonta algunos de los principales mitos sobre la filósofa de Alejandría y explica cómo su figura ha sido utilizada como arma ideológica
El astrofísico Jesús Maíz da a menudo charlas a profesores de Religión, para ayudarles a responder a las inquietudes más frecuentes de los alumnos sobre la relación entre fe y ciencia. Una de ellas está centrada en uno de los personajes históricos más controvertidos y al mismo tiempo más desconocidos, víctima de la instrumentalización ideológica. Se trata de la filósofa Hipatia, sobre la que hablará en el congreso internacional de la Sociedad de Científicos Católicos de España.
—Hipatia volvió a la actualidad hace algunos años con la película Ágora, de Alejandro Amenábar. Hay quien la califica de científica y otros de bruja. ¿Quién fue en realidad?
—Hipatia tiene la mala suerte de ser una de las personas históricas más manipuladas. Prácticamente cualquier movimiento posterior a su muerte la ha utilizado para defender su postura. Ateos, cientificistas, feministas y anticatólicos han recurrido a su figura para reforzar sus propios argumentos. El problema es que lo que sabemos realmente de Hipatia es muy poco.
—¿Qué sabemos entonces de ella?
—Ella misma se habría definido como filósofa. Si la situamos dentro de las escuelas de su época, era una filósofa neoplatónica. El neoplatonismo recuperaba la filosofía de Platón. En el Imperio romano tardío, prácticamente todos los filósofos importantes eran neoplatónicos. De hecho, probablemente el neoplatónico más famoso sea san Agustín. Como curiosidad, ambos fueron contemporáneos y vivieron en el norte de África.
Dos partidos enfrentados
—¿Qué fuentes tenemos para conocer a Hipatia?
—Hay muy pocas fuentes históricas. Tenemos correspondencia y un texto de un contemporáneo suyo, Sócrates Escolástico, que escribió una historia de Alejandría. Allí explica que, a comienzos del siglo V, había dos partidos políticos enfrentados en la ciudad. Uno estaba liderado por el obispo y otro por el gobernador. Hipatia se encontraba vinculada al entorno del gobernador Orestes.
Lo único que sabemos con seguridad gracias a Sócrates Escolástico es que los partidarios de Cirilo se encontraron con ella por la calle y la mataron, y lo presenta como un asesinato político.

—¿Entonces no fue un enfrentamiento entre cristianismo y ciencia?
—No. Fue una lucha política entre dos partidos cuyos líderes eran cristianos. Eso es lo que sabemos. En aquella época, el Imperio ya era oficialmente cristiano. Tanto el gobernador como el obispo eran cristianos. Los obispos tenían además una parte de poder civil. Hipatia se encontró en medio de ese enfrentamiento político y terminó siendo asesinada.
Poca fidelidad histórica
—La película de Amenábar presenta una versión bastante diferente…
—La película tiene dos partes y las dos son muy poco fieles históricamente. La primera gira en torno a la destrucción de la biblioteca de Alejandría; la segunda aborda la vida de Hipatia y su asesinato. En cuanto a lo primero, la historia que presenta la película es un anacronismo. La biblioteca de Alejandría había sido fundada varios siglos antes de Hipatia por los Ptolomeos, después de la muerte de Alejandro Magno.
Durante aproximadamente 150 años fue uno de los grandes centros del saber del mundo griego, pero a partir de aproximadamente el año 150 antes de Cristo dejamos de tener información sobre ella. No hay documentos, descubrimientos científicos ni libros que permitan hablar de su continuidad. Durante la guerra civil entre Julio César y Pompeyo, Alejandría sufrió un incendio, y probablemente quedó afectada, pero esto sucedió unos 400 años antes de Hipatia. La gran biblioteca de Alejandría había desaparecido siglos antes de la época de Hipatia.
—Entonces, ¿qué destruyeron los cristianos en el año 391?
—Lo que destruyeron fue el Serapeum, un templo dedicado al dios Serapis. No era la biblioteca de Alejandría. Además, estaba situado en otra zona de la ciudad. La película muestra la destrucción del Serapeum como si fuera la destrucción de la biblioteca. Es una de las grandes manipulaciones históricas de la película.
—¿Y qué papel desempeñaba Hipatia en todo aquello?
—La película presenta a Hipatia como defensora del culto del Serapeo. Pero esa no era su religión. Hipatia era una filósofa neoplatónica. Los neoplatónicos habían desarrollado una especie de religión filosófica, con un único creador que no era personal. Por tanto, la película reconstruye a Hipatia desde una visión moderna que no se corresponde con lo poco que sabemos de ella.
Legado e hipótesis
—¿Qué legado científico o filosófico nos ha dejado Hipatia?
—No conservamos ningún texto propio de Hipatia. Hay algunas hipótesis sobre obras de su autoría, pero nada se sabe con certeza.
—Si no conocemos su legado científico o filosófico, ¿su importancia está en cómo se ha utilizado su figura?
—Exactamente. Ya aproximadamente un siglo después de su muerte, distintos autores empiezan a utilizarla como arma contra determinadas posiciones. Después, en el siglo XVIII, con la Ilustración, aparece como símbolo del cientificismo y del ateísmo. Y, desde entonces, su figura ha sido utilizada para representar una supuesta confrontación entre ciencia y religión.

—¿Qué hay de cierto, entonces, en que fue asesinada por cristianos?
—Es cierto que fue asesinada por cristianos. Pero hay un detalle fundamental: eran dos partidos cristianos enfrentados. Era el partido de Orestes, que era cristiano, contra el partido de Cirilo, que también era cristiano. No fue una lucha entre la religión y la ciencia. Fue una lucha política entre dos grupos cuyos dirigentes eran cristianos. Todo lo demás es añadido posteriormente.
Interpretaciones discutibles
—Entonces, ¿Hipatia es un caso emblemático de instrumentalización ideológica?
—Así es. Una novela histórica puede mezclar realidad y ficción. El problema aparece cuando esa ficción se presenta como si fuera historia. Alguien podría escribir incluso una novela en la que Hipatia se hubiera convertido al cristianismo; se podría inventar cualquier cosa. Pero tenemos algunos datos: era amiga de Orestes y tenía discípulos que eran obispos. Eso hace que determinadas interpretaciones sean, al menos, discutibles.
—¿De dónde procede entonces la idea de una confrontación entre fe y razón que se proyecta sobre Hipatia?
—Esto procede de lo que se conoce como «teoría del conflicto». Es la idea de que la fe y la ciencia están necesariamente enfrentadas. Es una teoría que surge en el siglo XIX de la mano de algunos escritores estadounidenses en un contexto de polémica anticatólica. Con el tiempo, esa interpretación se desvinculó de su origen protestante y fue asumida por historiadores y pensadores ateos como una crítica general a la religión. Hipatia es, pues, un caso paradigmático.