Tadeo Jones se convierte en padre: lo que su nueva aventura enseña a los niños sobre cuidar a los demás - Alfa y Omega

Tadeo Jones se convierte en padre: lo que su nueva aventura enseña a los niños sobre cuidar a los demás

La cuarta película del arqueólogo español cuenta en esta ocasión con Oli, su hija de 2 años, y plantea a través de la aventura una de las grandes lecciones de la infancia: crecer también significa aprender a cuidar, compartir y pensar en los demás

Redacción
Fotograma de 'Tadeo Jones y la lámpara maravillosa'.
Fotograma de Tadeo Jones y la lámpara maravillosa. Foto: ABC.

Tadeo Jones lleva más de dos décadas metiéndose en problemas por todo el mundo. Ha viajado hasta Granada, Perú, Egipto o México, ha perseguido tesoros y ha escapado de trampas imposibles. Pero en su cuarta aventura se enfrenta a un desafío bastante más difícil que cualquier pirámide o templo maldito: ser padre.

En Tadeo Jones y la lámpara maravillosa, dirigida de nuevo por Enrique Gato, Tadeo y Sara han formado una familia y tienen una hija de 2 años, Olimpia, conocida como Oli. La pequeña se incorpora a la pandilla y cambia por completo las dinámicas entre los personajes. Incluso Momia, acostumbrado a ser el centro de atención, empieza a sentir celos de la niña.

La aventura comienza cuando Sara sigue la pista de una misteriosa lámpara relacionada con Las mil y una noches. Momia consigue utilizarla para pedir un deseo que le permita regresar a una época en la que se sentía querido y admirado. El problema es que jugar con el tiempo puede alterar la historia. 

Pero debajo de las persecuciones, los viajes en el tiempo y los chistes hay algo que puede resultar especialmente interesante para las familias: la película habla de qué ocurre cuando dejamos de ser el centro de atención y tenemos que aprender a querer de otra manera.

Enrique Gato ha explicado que la paternidad y las situaciones cotidianas de una familia están en el corazón de esta nueva entrega. El director reconoce, además, que convertirse en padre influyó en la película y en la incorporación de situaciones relacionadas con la vida familiar.

Estas son algunas de las lecciones que Tadeo puede dejar a los niños —y alguna también a sus padres—.

1
Cuidar a alguien cambia nuestra manera de mirar el mundo

Tadeo siempre ha sido un personaje preocupado por descubrir cosas. Su mirada está puesta en el siguiente misterio, el siguiente templo o la siguiente aventura. Ahora tiene que incorporar algo completamente nuevo: hay alguien que depende de él.

Tener que cuidar de otra persona obliga a salir del propio mundo. Ya no se trata únicamente de qué quiero hacer yo, sino de qué necesita el otro.

Es una enseñanza importante para los niños, incluso mucho antes de que puedan comprender qué significa ser padre. Aprender a cuidar comienza con gestos pequeños: ayudar a un hermano, preocuparse por un amigo, acompañar a quien está triste o hacer algo que no apetece porque otra persona lo necesita.

La infancia también consiste en descubrir que los demás existen y que nuestras decisiones tienen consecuencias sobre ellos.

2
Querer también significa renunciar a algunas cosas

Una de las grandes aventuras de crecer es descubrir que no siempre podemos hacer lo que queremos. Tadeo ha sido durante años un héroe de aventuras. Pero la llegada de Oli introduce una realidad inevitable: cuidar de alguien implica cambiar horarios, prioridades y planes.

Para un niño, compartir un juguete significa renunciar durante un rato a tenerlo. Dejar que otro elija primero significa no ser siempre el protagonista. Ayudar en casa significa dedicar tiempo a algo que quizá no apetece.

El amor no consiste solamente en recibir. También implica aprender a darse. Y eso es precisamente lo que hace que una familia pueda funcionar: que sus miembros sean capaces de poner, algunas veces, las necesidades del otro por delante de las propias.

3
Los celos aparecen cuando sentimos que perdemos nuestro lugar

La llegada de Oli no afecta solamente a Tadeo y Sara. También modifica el lugar que ocupan los demás personajes. Momia, acostumbrado a recibir atención, experimenta celos cuando siente que otra persona ocupa ahora el centro. Su reacción lleva la situación hasta el extremo y desencadena buena parte de la aventura.

Es una situación que los niños conocen bien. La llegada de un hermano, un nuevo compañero de clase o incluso la atención que los padres prestan a otro niño pueden despertar una pregunta muy profunda: «¿Y yo qué?»

Es importante que los niños puedan hablar de ello sin sentirse culpables. Un niño que dice «quiero que mamá esté conmigo» quizá no necesita un sermón, sino que alguien le ayude a descubrir que el amor no funciona como una tarta que se acaba cuando se reparten los trozos.

4
Tener un hermano no significa perder una familia

Cuando aparece un nuevo miembro en una familia, los niños pueden experimentar una mezcla de emociones: ilusión, curiosidad, miedo, enfado o incluso cierta sensación de desplazamiento.

La llegada de Oli permite introducir precisamente esa cuestión. Una de las cosas que los padres pueden ayudar a descubrir a sus hijos es que querer a alguien nuevo no obliga a querer menos a quienes ya estaban.

El cariño no se reparte como una cantidad limitada. Una familia puede crecer y, con ella, crecer también la capacidad de querer. Es una idea especialmente importante para los más pequeños: papá y mamá no tienen que elegir entre sus hijos. Cada uno ocupa un lugar propio y recibe un amor que no necesita compararse con el de los demás.

5
Aprender también significa preguntar y descubrir

Tadeo es un explorador. Su principal herramienta no es la fuerza, sino la curiosidad. La película mantiene esa dimensión de aventura y lleva a sus personajes por diferentes culturas, épocas y lugares. La propia saga nació como un homenaje al cine clásico de aventuras, y ha convertido la curiosidad por la historia y el patrimonio en una parte esencial de su identidad.

Para los niños, ese espíritu aventurero puede convertirse en una estupenda forma de aprender. Preguntar quién construyó un monumento, dónde está un país, por qué existe una determinada leyenda o qué ocurrió en una época concreta convierte el entretenimiento en una puerta hacia el conocimiento.

6
Los padres tampoco tienen que ser perfectos

Tadeo es un héroe, pero eso no significa que tenga todas las respuestas. Y quizá esta sea una de las enseñanzas más interesantes para los adultos. Los niños no necesitan padres capaces de solucionar inmediatamente todos los problemas. Necesitan adultos que puedan acompañarlos, reconocer cuando se equivocan, pedir ayuda y volver a intentarlo.

La paternidad no consiste en saber hacerlo todo. Consiste, en buena medida, en aprender mientras se cuida a otro. Para los hijos puede ser incluso liberador comprobar que sus padres también tienen miedo, se equivocan o no saben qué hacer en determinadas situaciones.

7
Una familia no funciona cuando uno manda, sino cuando todos se cuidan

La nueva aventura vuelve a reunir a Tadeo, Sara, Momia y el resto de personajes, pero introduce una idea especialmente importante: cada miembro de la familia tiene algo que aportar. Tadeo no puede resolverlo todo solo. Sara tampoco. La situación obliga a los personajes a colaborar, escucharse y poner sus capacidades al servicio de un objetivo común.

Eso vale también para la vida cotidiana. Una familia es una comunidad en la que cada uno tiene responsabilidades diferentes y todos están llamados a cuidar de los demás.

Incluso los niños pueden participar: poner la mesa, recoger sus cosas, ayudar a un hermano pequeño o preguntar cómo está alguien son maneras concretas de descubrir que formar parte de una familia también significa tener algo que aportar.

Una mirada desde la antropología cristiana: aprender a salir de uno mismo

Hay una idea que recorre buena parte de la historia de Tadeo y que puede leerse desde una perspectiva profundamente cristiana: la persona crece cuando aprende a salir de sí misma.

La llegada de un hijo cambia la vida de sus padres porque introduce una responsabilidad nueva. De repente, hay alguien a quien cuidar, proteger y acompañar. El centro deja de ser únicamente el propio bienestar. Eso no significa desaparecer ni dejar de tener necesidades. Significa descubrir que el amor auténtico tiene una dimensión de entrega.

Un niño aprende a amar cuando descubre que puede hacer feliz a otra persona. Cuando consuela a su hermano. Cuando comparte. Cuando ayuda sin que se lo pidan. Cuando renuncia a algo por alguien a quien quiere. En ese aprendizaje descubre que la vida tiene valor también porque puede convertirse en un bien para los demás.

Quizá por eso el Tadeo Jones padre haya encontrado una aventura diferente sin dejar de ser el mismo personaje. Después de buscar tesoros por medio mundo, ahora tiene delante uno bastante más difícil de conquistar: aprender a cuidar.

Para hablar en familia después de ver la película
La película puede ser una buena excusa para conversar con los niños sobre algunas cuestiones que aparecen también en su vida cotidiana:
  • ¿Qué significa cuidar de otra persona?
  • ¿Alguna vez has sentido celos porque alguien recibía más atención que tú?
  • ¿Qué cosas haces en casa para ayudar a los demás?
  • ¿Crees que querer a una persona nueva significa querer menos a las demás?
  • ¿Qué haces cuando algo no sale como esperabas?
  • ¿Qué crees que hace que una familia sea un equipo?
  • ¿Qué podrías hacer esta semana para cuidar un poco más de alguien?
Tadeo Jones y la lámpara maravillosa llegó a los cines españoles el 26 de agosto y es la cuarta entrega de una saga que ya había reunido a más de ocho millones de espectadores en España. Su estreno arrancó además con 165.000 espectadores y 935.000 euros en su primer día, el mejor comienzo de la franquicia.