«Gracias al padre Garralda me volvieron las ganas de vivir»

Pilar empezó a drogarse a los 14 años y, desde entonces, se ha intentado suicidar cuatro veces. Tras el último intento, y después de pasar 8 días en coma, acabó en la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos. Allí «me volvieron las ganas de vivir»

José Calderero de Aldecoa
Foto: REUTERS/Eliseo Fernández

Pilar empezó a drogarse a los 14 años y, desde entonces, se ha intentado suicidar cuatro veces. Tras el último intento, y después de pasar 8 días en coma, acabó en la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos. Allí «me volvieron las ganas de vivir»

Pilar considera que con la muerte del padre Garralda «hemos perdido un santo». «Los que le conocíamos –asegura a Alfa y Omega– sabíamos que teníamos una joya porque nos lo ha demostrado siempre».

A ella, concretamente, la labor del sacerdote y de su fundación le han devuelto las ganas de vivir. Literalmente. «Gracias a ellos, pasé de no querer vivir, a querer hacerlo a pesar de tener que estar siempre enganchada a una bombona de oxígeno. Si no llega a ser por ellos yo no estaría aquí». Pilar se intentó suicidar hasta en 4 ocasiones.

En el origen de todos los problemas de Pilar se encuentran las drogas. Empezó a consumir a los 14 años y no paró de hacerlo en las tres décadas posteriores. «No pensaba en otra cosa, solo en drogas y eso no es vida». No lo fue, desde luego, para el padre del hijo de Pilar, que murió abruptamente de sobredosis. Las drogas también se llevaron por delante a uno de sus hermanos.

Tras su último intento de suicidio, Pilar se pasó ocho días en coma. «Cuando me desperté del coma me llevaron a un centro de recurso y, posteriormente, al centro Las Tablas» de la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, donde ya lleva 6 años.

«Yo no tenía a ningún sitio al que ir. Llevaba veintitantos años durmiendo en la calle». Al llegar a la fundación, pudo conocer a su fundador. «El padre ha sido muy especial para mí. Me enseñó a quererme. Era un hombre muy humilde. No tenía nada para él, todo lo daba para los demás. Le veías a él, que podía tener todo, y lo abandonó por estar con nosotros. Dio tanta vida a tanta gente…»

En este momento, Pilar pide terminar con la entrevista. La fatiga se está apoderando de ella y «recordar que el padre Garralda se nos ha ido es un palo muy gordo».

José Calderero de Aldecoa @jcalderero