Ante el desastre demográfico, es necesaria una sociedad acogedora, sin retóricas, en la que las leyes del Estado den el justo valor a la maternidad: servicios sociales, guarderías, permisos parentales… Es preciso que las mujeres puedan ser, al mismo tiempo, trabajadoras y madres. Hoy, sin embargo, las mujeres temen comunicar al jefe que están esperando un hijo…