Francisco: «La persecución nos asemeja a Cristo crucificado» y es «manifestación de la vida nueva»

«Es doloroso recordar que, en este momento, hay muchos cristianos que sufren persecución en varias partes del mundo. Debemos esperar y rezar para que su tribulación se detenga cuanto antes», ha pedido el Papa durante la audiencia general. En ella, ha reflexionado sobre la última bienaventuranza: Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos será el Reino de los Cielos

José Calderero de Aldecoa
Foto: VaticanMedia

«Es doloroso recordar que, en este momento, hay muchos cristianos que sufren persecución en varias partes del mundo. Debemos esperar y rezar para que su tribulación se detenga cuanto antes», ha pedido el Papa durante la audiencia general. En ella, ha reflexionado sobre la última bienaventuranza: Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos será el Reino de los Cielos

«La pobreza de espíritu, el llanto, la mansedumbre, la sed de santidad, la misericordia, la purificación del corazón y las obras de paz pueden conducir a la persecución por causa de Cristo», ha asegurado el Papa durante la audiencia general de este miércoles. «Pero esta persecución al final es causa de alegría y de gran recompensa en el cielo», ha añadido.

Para Francisco, «el mundo, con sus ídolos, sus compromisos y sus prioridades, no puede aprobar este tipo de existencia» tan contradictorias a la mentalidad humana «y declara este tipo de vida según el Evangelio como un error y un problema y como algo que hay que marginar».

La lógica mundana sería la siguiente, según ha explicado el Pontífice: «Si el mundo vive en base al dinero, cualquiera que demuestre que la vida se puede realizar en el don y la renuncia se convierte en una molestia para el sistema de la codicia».

Una molestia que se termina convirtiendo, en algunos casos, en «oposición» y hasta en «ensañamiento», ha asegurado el Papa. «Basta con ver las persecuciones del siglo pasado, de las dictaduras europeas: cómo se llega al ensañamiento contra los cristianos, contra el testimonio cristiano y contra la heroicidad de los cristiano».

También en la actualidad. De hecho, «los mártires de hoy son más que los mártires de los primeros siglos», ha afirmado Francisco al mismo tiempo que ha asegurado que «es doloroso recordar que, en este momento, hay muchos cristianos que sufren persecución en varias partes del mundo. Debemos esperar y rezar para que su tribulación se detenga cuanto antes».

Y aunque «la exclusión y la persecución, si Dios nos concede la gracia, nos asemejan a Cristo crucificado y, asociándonos a su pasión, son la manifestación de la vida nueva», Francisco ha pedido al final de la audiencia a los cristianos que expresen su «cercanía a estos hermanos y hermanas» que hoy sufren la persecución.

Antes de concluir, el Pontífice ha instado a no hacer «compromisos con el espíritu del mundo» y también a «tener cuidado de no leer esta bienaventuranza en clave victimista, autoconmiserativa» porque «el desprecio de los hombres no siempre es sinónimo de persecución». «Hay un desprecio que es culpa nuestra cuando perdemos el sabor de Cristo y el Evangelio».

J. C. de A.