Francisco: El pesebre evoca la «trágica realidad» de los migrantes - Alfa y Omega

Francisco: El pesebre evoca la «trágica realidad» de los migrantes

Francisco recibe a una delegación de Malta, país que ha donado el pesebre de este año, y subraya que el nacimiento es una invitación a hacer un lugar en nuestra vida a Dios, «escondido en el rostro de tantas personas que están en condiciones de dificultad, de pobreza y de tribulación»

Ricardo Benjumea

Francisco recibe a una delegación de Malta, país que ha donado el pesebre de este año, y subraya que el nacimiento es una invitación a hacer un lugar en nuestra vida a Dios, «escondido en el rostro de tantas personas que están en condiciones de dificultad, de pobreza y de tribulación»

«El Pesebre y el árbol de Navidad forman un mensaje de esperanza y de amor y ayudan a crear el clima navideño favorable para vivir con fe el misterio del Nacimiento del Redentor, venido a la tierra con sencillez y mansedumbre», dijo el Papa en una audiencia a las delegaciones de los obispos y del gobierno de Malta, que donaron el nacimiento instalado este año en la plaza de San Pedro, obra del artista maltés Manwel Grech. En la audiencia hubo también una representación de la provincia italiana del Trento, donante del abeto de este año.

«Dejémonos atraer con alma de niños ante el pesebre, porque allí se comprende la bondad de Dios y se contempla su misericordia, que se hizo carne humana para enternecer nuestras miradas», dijo Francisco.
El nacimiento, a juicio del Pontífice, «evoca también la triste y trágica realidad» de los migrantes en las barcazas, viajando hacia Europa, que nos recuerdan cómo nació Jesús y su mensaje de acogida y solidaridad, en especial para los más necesitados.

«En la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas –añadió–, vemos la del Niño Jesús, que al nacer no encontró un lugar que lo acogiera y fue alumbrado en la Gruta de Belén. Luego, fue llevado a Egipto para huir de la amenaza de Herodes. Cuantos visitarán este pesebre están invitados a redescubrir su valor simbólico, que es un mensaje de fraternidad, del compartir, de acogida y de solidaridad. También los pesebres instalados en las iglesias, en las casas y en tantos lugares públicos son una invitación a hacerle lugar en nuestra vida y en la sociedad a Dios, escondido en el rostro de tantas personas que están en condiciones de dificultad, de pobreza y de tribulación».

Y al referirse al abeto navideño colocado cerca del pesebre en la misma plaza de San Pedro, el Obispo de Roma animó a «acercarnos a la creación con estupor contemplativo» «y a respetar la naturaleza», obra del Creador.

Francisco dio las gracias en especial a los niños que decoraron el árbol con la ayuda de la Fundación Lene Thun, que colabora con diversos hospitales. «Las esferas de colores que ustedes han creado representan los valores de la vida, del amor y de la paz que la Natividad de Cristo viene a proponernos cada año», les dijo el Papa.

Ricardo Benjumea