Fallece monseñor Ballin, primer vicario apostólico de Arabia Septentrional

El comboniano italiano Camillo Ballin esperaba con ilusión poder inaugurar este año la catedral de Nuestra Señora de Arabia, en Baréin, desde la que aspiraba a poder atender a los católicos residentes en Arabia Saudí. No ha sido posible

Alfa y Omega
Foto: REUTERS/Hamad I Mohammed

El comboniano italiano Camillo Ballin esperaba con ilusión poder inaugurar este año la catedral de Nuestra Señora de Arabia, en Baréin, desde la que aspiraba a poder atender a los católicos residentes en Arabia Saudí. No ha sido posible

Algunos medios del reino de Baréin han descrito a monseñor Camillon Ballin, vicario apostólico de Arabia Septentrional fallecido el domingo, como el «querido obispo». Esta alusión, en un país donde el islam (que profesa el 70 % de la población) es la religión oficial permite vislumbrar los frutos del paciente diálogo que desde hace 15 años llevaba a cabo este obispo comboniano en la región del Golfo Pérsico. Fue el primer vicario apostólico de Arabia Septentrional, jurisdicción creada en 2011.

El cabeza de la Iglesia en Kuwait, Arabia Saudí, Catar y Baréin tenía 75 años. Había enfermado hace un mes durante una visita a Arabia Saudí, y entonces decidió trasladarse a Roma para recibir atención médica. Murió por la noche en un hospital de la capital italiana.

«Sabemos dónde están los límites»

La labor de la Iglesia en los países a cargo del obispo misionero comboniano se enfrenta a numerosas limitaciones legales, relativas sobre todo a la prohibición de hacer apostolado. Monseñor Ballin era consciente de la necesidad de tejer con esos mimbres, y siempre se mostraba diplomático. Durante una visita a Madrid en septiembre pasado, para participar en el encuentro bienal de la Unión de Obispos Combonianos, explicaba a Alfa y Omega que «sabiendo dónde están nuestros límites, no hay problema. La Policía no entra en nuestros recintos y, de hecho, somos nosotros los que les pedimos que acudan en nuestras fiestas grandes».

Otra clave de su labor es que la práctica totalidad de sus dos millones de fieles son inmigrantes, sobre todo indios y filipinos. El resultado es un cristianismo multiétnico, multilingüe, multicultural y multiritual, con comunidades jóvenes y muy vivas. De hecho, nunca antes había habido tantos cristianos en esta región. Sin embargo, «no nos metemos en política ni en cuestiones sociales», por ejemplo relativas al trato que reciben en ocasiones estos trabajadores. «Estamos hospedados en el país y nuestros fieles son extranjeros y, por tanto, no podemos tener un rol principal –explicaba–. Les agradecemos la hospitalidad. Nuestros fieles, con su vida cristiana, ayudan al crecimiento del país, a la construcción de una sociedad mejor».

Una catedral (también) para Arabia Saudí

Mención aparte merecía la situación en Arabia Saudí, el único de los países bajo su jurisdicción donde está totalmente proscrita la construcción de iglesias. Existe, sin embargo, una autorización no escrita para rezar en casas privadas y embajadas.

Para sortear esta dificultad, monseñor Ballin esperaba ilusionado la inauguración de la catedral de Nuestra Señora de Arabia, cuya construcción comenzó en junio de 2018 en un terreno de 9.000 metros cuadrados cedido por el rey Hamad bin Isa al Khalifa en 2013. Está previsto que el templo, con capacidad para casi 2.500 personas y que incluirá un centro eclesial anexo para retiros y encuentros de formación, se acabe este año. Pero el obispo no ha podido cumplir su anhelo de que, estando a solo 24 kilómetros por autopista de Arabia, pudiera acoger en sus celebraciones a fieles residentes en este país.

Nacido en 1944 Fontaniva, en la provincia de Padua, ingresó primero en el seminario diocesano de Vicenza, del que luego pasó al de los combonianos. Hizo la profesión perpetua en 1968 y fue ordenado sacerdote en 1969. Toda su vocación religiosa se desarrolló en el mundo árabe, dedicado a atender a las minorías católicas en países mayoritariamente musulmanes. Primero fue en el Líbano y Siria y después, salvo algunas estancias en otros países, sobre todo en Egipto. Allí dirigió el Instituto Dar Comboni de Estudios Árabes, dedicado a la formación de agentes de pastoral.

Entierro en la intimidad

En 2005, Benedicto XVI lo nombró obispo y vicario apostólico de Kuwait. En 2011, el mismo Pontífice decidió reestructurar el hasta entonces vicariato apostólico de Arabia, creado en 1953, desdoblándolo en una jurisdicción eclesiástica para la zona norte de la península arábiga (para lo que agregó al territorio de Kuwait el de Catar, Baréin y Arabia Saudita) y otra para la zona sur (Emiratos Árabes Unidos, Omar y Yemen).

Monseñor Ballin fue puesto al frente del vicariato septentrional, cuya sede se decidió trasladar de Kuwait a Baréin, país geográficamente más céntrico y el único, además, donde existe una pequeña comunidad de cristianos locales, de unas mil personas.

Según ha hecho saber el vicariato, será enterrado en la intimidad en su localidad natal, sin que puedan participar representantes de los combonianos por las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19. La celebración de funerales y exequias, tanto en Roma como en Baréin y el resto de territorios, queda pospuesta a un momento más oportuno.

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