Estos planos de su seminario cautivaron a un obispo santo - Alfa y Omega

Estos planos de su seminario cautivaron a un obispo santo

San Manuel González soñaba con un nuevo seminario para la diócesis de Málaga. El célebre arquitecto Fernando Guerrero Strachan lo hizo realidad gratuitamente

María Martínez López
Proyecto de arco para la capilla donde el obispo plasmó su satisfacción. A la derecha: San Manuel González fue obispo de Málaga entre 1920 y 1935.
Proyecto de arco para la capilla donde el obispo plasmó su satisfacción. A la derecha: San Manuel González fue obispo de Málaga entre 1920 y 1935.

«Estrechas estancias, pisos elevados, patios sombríos, paredes y suelos siempre mojados de humedad». Con estas palabras describía san Manuel González, apóstol de los sagrarios abandonados y obispo de Málaga, el estado en que se encontró el seminario al llegar como obispo auxiliar en 1915. Se sumaban «el constante y ensordecedor ruido producido por el martillo de varios marmolistas y zapateros» y la «bullanguera música» de los artistas callejeros. Al convertirse en ordinario en 1920, situó entre sus prioridades «la locura» de construir uno nuevo en un monte cercano, contaba en su libro Un sueño pastoral. El nombre del centro, no podía ser de otra forma, sería Seminario del Corazón Eucarístico de Jesús. 

El obispo quería un edificio «a la andaluza», con cal y azulejos. Pero, sobre todo, que «desde el primer grano de tierra de la puerta hasta el remate de la veleta todo enseñe gráficamente a conocer y amar a Jesús Sacramentado». En efecto, «quería transmitir a la sociedad por medio de espacios e imágenes visuales los contenidos de la fe, cada vez más ignorados en la época», explica el sacerdote Antonio Jesús Jiménez, que centró su tesis doctoral en este santo. 

Diseño de la fachada del pabellón de viviendas del seminario. Foto: Diócesis de Málaga.
Diseño de la fachada del pabellón de viviendas del seminario. Foto: Diócesis de Málaga.

Logró que lo diseñara de forma gratuita Fernando Guerrero Strachan, «uno de los arquitectos más conocidos de la época», que también fue académico y alcalde de la ciudad, a quien se debe gran parte del aspecto de su centro tal como se conoce hoy. Que lograra algo así, apunta Beatriz Lafuente, coordinadora del archivo, señala a una constante de la construcción del seminario: «Al final Dios siempre proveía para lo que él había soñado».

En el diseño original, la única puerta de entrada era la de la capilla del Buen Pastor. «Diseñado por el propio obispo», el templo «cuenta con un impresionante sagrario y una gran cruz en cuyo centro está la imagen del Buen Pastor, con la petición: “Pastor bueno, haznos buenos pastores, dispuestos a dar la vida por las ovejas”», describe Jiménez. En su puerta, hay cinco imágenes que representan cinco vicios «que el seminarista debe evitar» y que no debían ni atravesar la puerta, señala Jiménez: irreligiosidad, lujuria, pereza, codicia y petulancia. Cuidó los detalles hasta tal punto que el sagrario parece una maqueta del propio edificio.

Historia de la arquitectura local

Muchos de los planos que alberga el Archivo Histórico Diocesano de Málaga se guardaban enrollados en tubos en las parroquias, donde no se podían conservar bien. Al descubrir su valor, se trasladaron al archivo, donde están en proceso de catalogación, con vistas a digitalizarlos en el futuro. Hechos a mano, se trata de «verdaderas obras de arte, elaboradas por algunos de los arquitectos más conocidos de Málaga», asegura Gamero.

«Además, algunos llevan incorporados estudios sociales de la población», elaborados para ver si era necesaria una nueva parroquia en la zona en cuestión, «por lo que también nos dan información sobre la situación socioeconómica de los núcleos urbanos» y resultan muy útiles para ilustrar la vida de la época en cada uno de ellos.

«Es una de las obras arquitectónicas más conocidas» de Guerrero Strachan, subraya Miguel Ángel Gamero, director del Archivo Histórico Diocesano de Málaga. «Tenemos la suerte de conservar algunos de los planos que realizó, con un virtuosismo impresionante», presume Gamero. Varios se cedieron al Museo de Málaga entre noviembre de 2025 y marzo de este año para la exposición Más que un grano de arena. Málaga y el arquitecto Guerrero Strachan. «Hay uno al que tenemos especial cariño, pues contiene una anotación manuscrita de san Manuel González, que dice: “Me gusta mucho. El obispo”. Constituye un verdadero privilegio» tener estos documentos para ilustrar lo que escribió en Un sueño pastoral.  

Los planos del seminario son de los más relevantes que custodia el Archivo Histórico Diocesano de Málaga, pero ni mucho menos los únicos: sus estanterías albergan cerca de 3.000 documentos relativos a proyectos arquitectónicos, relativos sobre todo al siglo XIX y a la reconstrucción después de la Guerra Civil. «Se trata de documentos fundamentales para conocer la historia de la construcción y restauración de los templos y otras dependencias de la diócesis», señala Gamero.