4 de enero: san Manuel González, obispo de los sagrarios abandonados - Alfa y Omega

4 de enero: san Manuel González, obispo de los sagrarios abandonados

Redacción
Foto: REUTERS/Tony Gentile

Manuel González García nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877, siendo el cuarto de los cinco hijos del matrimonio formado por un carpintero y una ama de casa. Unos orígenes humildes que no fueron óbice para que la infancia de Manuel González fuese feliz. Sin ir más lejos, tuvo el honor de ser formar parte de los seises de la Catedral de Sevilla, esos niños de coro que bailaban en las festividades del Corpus Christi y de la Inmaculada Concepción. Pero él no lo vivía solo como una diversión, sino más bien y sobre todo como una forma de profundizar en la fe.

Nada de extraño, pues, de que su vocación sacerdotal fuese precoz: baste decir que se presentó al examen de ingreso al seminario sin avisar a sus padres. Y para que éstos no tuvieran que costear su formación, trabajó como fámulo. Ordenado sacerdote por el Beato Marcelo Spínola en 1901, su primer destino fue Palomares del Río. Allí vivió una experiencia mística ante el sagrario, que le ayudó a sobrellevar su misión en circunstancias poco amenas.

En su siguiente destino en Huelva, Manuel González sentó las bases de su estilo pastoral, simbiosis perfecta de una fe inquebrantable con la eficacia gestora. Su principal realización fue la Obra de los Sagrarios-Calvarios -las «Marías de los Sagrarios»- a las que siguieron otras, como los Misioneros Eucarísticos o la Juventud Eucarística Reparadora. Una labor que fue bendecida por el Papa San Pío X en persona.

Su ministerio episcopal comenzó en Málaga, primero como auxiliar y, más adelante, como titular de la diócesis. La elevación de rango no cambió su forma de ser; como tampoco se arredró cuando los acontecimientos se tornaron adversos con la proclamación de la II República: el 11 de mayo de 1931 su palacio episcopal fue incendiado y tuvo que refugiarse en Gibraltar. De ahí pasó a Madrid, desde donde rigió los destinos de su diócesis. En 1935, fue nombrado obispo de Palencia. Murió en la capital de España el 4 de enero de 1940. Fue beatificado por san Juan Pablo II en 1999 y canonizado el 16 de octubre de 2016 tras la curación milagrosa de María del Carmen Varela.