«Estamos como huérfanos»

Gratitud y sentimiento de orfandad son las emociones que ha trasladado a Benedicto XVI el cardenal Rouco, en nombre de los obispos españoles. El arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española agradeció, de modo particular, la cercanía del Papa a España, que, con tres viajes, es, junto a Alemania, el país más veces visitado durante su pontificado

Ricardo Benjumea
El cardenal Rouco junto a Benedicto XVI, a su llegada a la Puerta de Alcalá, en la JMJ ‘Madrid 2011’

Gratitud y sentimiento de orfandad son las emociones que ha trasladado a Benedicto XVI el cardenal Rouco, en nombre de los obispos españoles. El arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española agradeció, de modo particular, la cercanía del Papa a España, que, con tres viajes, es, junto a Alemania, el país más veces visitado durante su pontificado

Gracias «por el impagable servicio prestado a la Santa Iglesia en estos intensos años de pontificado», escribía un emocionado cardenal arzobispo de Madrid. «Estamos afectados y como huérfanos por esta decisión que nos llena de pena», aunque «acogemos la voluntad del Santo Padre con reverencia filial» y desde «la confianza cierta de que el Señor está siempre con su Iglesia».

La nota se hacía pública por la mañana, y era presentada por la tarde en una multitudinaria rueda de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal. «La noticia fue ciertamente sorprendente», reconoció el Presidente de la CEE, que participó en reuniones de dos dicasterios romanos la pasada semana, «y no había indicio alguno de que pudiera darse una noticia como ésta a los pocos días». La conmoción asoma en el breve texto, que «refleja de forma muy precisa tanto los sentimientos personales de quien les habla como el de todos los obispos y, pienso yo, de toda la Iglesia en España»,.

Tras la lectura de este texto, el cardenal Rouco añadió «una especial expresión de gratitud por la forma en que el Santo Padre ha servido y ha sido pastor de la Iglesia universal, en su aplicación en el servicio a España», recordando sus tres visitas, que hacen que nuestro país haya sido, junto a Alemania, el más visitado de este pontificado. El primer viaje, un año después de su elección, fue a Valencia, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias. Vino después la visita de 2010 a Santiago de Compostela, que celebraba Año Santo, y a Barcelona, para la consagración de la basílica de la Sagrada Familia. Y, sobre todo, el cardenal Rouco agradeció «su presencia y en la JMJ de Madrid, en el verano del año 2011». Además, «por lo que respecta a la diócesis de Madrid», el cardenal recordó cómo, en julio de 2005, Benedicto XVI recibió en audiencia especial a los miembros que habían formado la asamblea del Tercer Sínodo diocesano de Madrid. E incluso se remontó a sus viajes anteriores, entre 1989 y 2002, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, deteniéndose especialmente en el del año 2000, cuando Joseph Ratzinger abarrotó el Palacio de Congresos, donde pronunció una conferencia sobre Fe, verdad y cultura.

¿Siente el Papa predilección por España?, se le preguntó al arzobispo de Madrid durante la rueda de prensa. «Los alemanes no son fríos. Tienen fama a veces de ser fríos, muy cuadrados, pero no lo son», respondió el Presidente del Episcopado español, que mantiene una larga y estrecha relación con este Papa, a quien trató ya en sus tiempos de profesor en Alemania. «Yo conozco mucho a los [alemanes] del sur», añadió el cardenal. «Tienen un gran corazón. El romanticismo literario y musical de la Alemania del siglo XIX y XX es excepcional. El Papa es hijo de ese pueblo. A la hora de manifestar sentimientos es sobrio, sencillo y muy cordial. Creo que en España se ha sentido muy bien», y «ha seguido con mucho interés lo que sucede» aquí.

Para ilustrar la estima del Papa por España, el cardenal Rouco recordó unas palabras de su encuentro con la prensa en el avión rumbo a Santiago de Compostela: «España ha sido siempre un país originario de la fe; pensemos que el renacimiento del catolicismo en la época moderna ocurrió sobre todo gracias a España. Figuras como san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Ávila y san Juan de Ávila, son figuras que han renovado el catolicismo y conformado la fisonomía del catolicismo moderno».

R. B.


Nota de agradecimiento al Santo Padre

Después de haber conocido, esta misma mañana, la renuncia de Su Santidad el Papa Benedicto XVI al ministerio petrino, me apresuro a expresar al Santo Padre, en nombre propio, y de todos los obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española, nuestra más profunda gratitud por el impagable servicio prestado a la Santa Iglesia en estos intensos años de pontificado.

Estamos afectados y como huérfanos por esta decisión que nos llena de pena, pues nos sentíamos seguros e iluminados por su riquísimo magisterio y por su cercanía paternal. Al mismo tiempo, acogemos la voluntad del Santo Padre con reverencia filial. Estamos seguros de que el Señor bendecirá el costoso paso que él acaba de dar con gracias abundantes para el nuevo Papa y para toda la Iglesia.

Pedimos a todos los fieles que encomienden al Señor la persona tan querida del Papa Benedicto XVI, que le consuele y dé fuerzas para seguir sirviendo a la Iglesia de un modo nuevo mientras la Providencia disponga. Pedimos también oraciones para que el proceso de elección del Sumo Pontífice que se abrirá a partir del próximo día 28 sea guiado e iluminado por la fuerza del Espíritu Santo. Todo, en la confianza cierta de que el Señor está siempre con su Iglesia.

+ Antonio María Rouco,
Presidente de la CEE, cardenal arzobispo de Madrid