Especial cercanía con el Papa

Más de 100 jóvenes egipcios están en Brasil para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, muchos de ellos gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Dicen que este encuentro les hace ser partícipes de la Iglesia universal y les fortalece en la fe para contribuir a reconstruir su país, que atraviesa momentos difíciles

Raquel Martín
La Hermana Josefina da Rocha, con el joven egipcio Miguel Dawud

Más de 100 jóvenes egipcios están en Brasil para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, muchos de ellos gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Dicen que este encuentro les hace ser partícipes de la Iglesia universal y les fortalece en la fe para contribuir a reconstruir su país, que atraviesa momentos difíciles

«Hemos querido al Papa Benedicto porque ha hecho mucho por los cristianos de Oriente Próximo, y ahora sentimos una especial cercanía con el Papa Francisco, porque también él procede de un país en desarrollo, como el nuestro. Esperamos ansiosos el encuentro con el Papa Francisco»: así resume el egipcio Miguel Dawud la actitud de muchos cristianos de Oriente Próximo. Este informático de 30 años, oriundo de El Fayún, al sur de El Cairo, participa, con más de 100 jóvenes egipcios de entre 18 y 32 años, en la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil. «Representamos a Egipto en Brasil. Muchos tal vez no sepan que en Oriente Próximo todavía hay cristianos, y nosotros queremos mostrar a nuestros hermanos y hermanas que, pese a tener dos mil años de antigüedad, nuestra Iglesia es joven y está llena de vida», afirma.

Los jóvenes egipcios se han preparado espiritualmente para el evento durante varias semanas, centrados en el lema del encuentro: Id y haced discípulos a todos los pueblos. Miguel es el responsable de la formación de los jóvenes de la Iglesia copto-católica, que tiene a trece de ellos en Río de Janeiro. El resto del grupo egipcio pertenece a otras denominaciones católicas. Antes de trasladarse a Río para encontrarse con el Papa, se alojaron en Sao Paulo. «Un viaje así no se hace todos los días, y para muchos de nosotros es la primera vez que abandonamos Egipto. Estamos exultantes. Brasil es totalmente diferente a Egipto, aunque también es una cultura muy alegre», afirma Miguel.

La Hermana Josefina da Rocha, una misionera comboniana brasileña que vive desde hace años en Egipto y que acompaña a los jóvenes, señala: «El viaje recarga las baterías espirituales de nuestra juventud. Además, es importante el encuentro con otros jóvenes de Oriente Próximo, porque así se dan cuenta de que no están solos en la región, y pueden intercambiar impresiones acerca de sus problemas. En la Jornada Mundial de la Juventud hay jóvenes libaneses, jordanos, israelíes y palestinos que saben bien lo que significa ser una pequeña minoría acosada y vivir la fe en un entorno islámico».

Ayuda a la Iglesia Necesitada ha apoyado a jóvenes de todo Oriente Próximo para poder encontrarse con el Papa. Además de los egipcios, también jóvenes libaneses e iraquíes han recibido ayudas para ello. En Río de Janeiro, el punto de encuentro de los cristianos árabes es la iglesia maronita de la ciudad. «El rito maronita es muy similar al copto. Nuestros jóvenes pueden sentirse así en Río como en casa», afirma la Hermana Josefina, que destaca la experiencia de Iglesia universal como lo esencial del viaje: «Los jóvenes cristianos de la región originaria del cristianismo dan testimonio de su fe ante otros jóvenes cristianos, y así comprueban que no están solos, sino que forman parte de una Iglesia auténticamente universal. Esto fortalece su fe y les infunde nuevos ánimos».

Miguel está de acuerdo con la religiosa. Las dificultades que atraviesa actualmente su país le tienen preocupado, pero no desesperanzado: «En estos momentos, Egipto atraviesa una difícil situación. Queremos contribuir como egipcios y como cristianos a reconstruir nuestro país, y nuestra fe nos ayudará mucho en ello. Esperamos que en Brasil nuestra fe se fortalezca».

Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya con un total de 217.186 euros la participación de jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud de Río 2013.

Raquel Martín


Iraquíes, en Río

Cuando un país acoge una JMJ, una de las principales preocupaciones de las autoridades es que algún peregrino aproveche el viaje para huir de su país. Pero en el caso de los peregrinos iraquíes sucede justamente lo contrario: si acuden a Río, lo hacen precisamente para no caer en la tentación de abandonar Iraq, pues la persecución está diezmando a esta comunidad, obligándola a emigrar.

170 jóvenes caldeos de Iraq participan en la JMJ de Río. Han hecho un gran esfuerzo para ahorrar lo necesario, y también han recibido ayuda de sus padres y de la Iglesia para poder participar en este evento. «Queríamos repetir la experiencia de Madrid -explica el padre Saad Hanna, de Bagdad, uno de los responsables del grupo-. Para nuestros jóvenes es importante encontrarse con otros jóvenes católicos, conocer otras personas que tienen la misma fe y celebran a Nuestro Señor».

La Hermana Helene, dominica, añade que, «para nuestros jóvenes, juntarse con otros es algo muy bonito, y supone una renovación de su fe. Aquí puedes ver la fe del mundo entero, y esto nos da fortaleza para continuar en Iraq. Nuestra situación es difícil, pero continuaremos allí».

El padre Saad recuerda que los cristianos en Iraq se limitan a ser «los hijos de nuestros padres, que vivieron la fe en nuestra tierra» desde mucho antes del nacimiento del Islam. Pero también quiere subrayar que su presencia en la Jornada no es una reacción reivindicativa «porque seamos una minoría en Iraq, sino porque pertenecemos a la Iglesia».

M.M.L.