Es hora de caminar con las víctimas

Acoger, escuchar y acompañar. Es la propuesta que hace Betania, una asociación que acaba de nacer para atender a personas que han sufrido abusos en el seno de la Iglesia. Liderada por profesionales de distintos sectores –psicólogos, jueces, médicos, periodistas, expertos en escucha…– quiere ofrecer a la víctima espacios íntimos y confidenciales para reparar el daño que les han infligido. «Se pueden recuperar», afirma María Teresa Compte, presidenta de la asociación, que ya ha llegado a oídos del Papa Francisco

Fran Otero
Foto: Pixabay

Acoger, escuchar y acompañar. Es la propuesta que hace Betania, una asociación que acaba de nacer para atender a personas que han sufrido abusos en el seno de la Iglesia. Liderada por profesionales de distintos sectores –psicólogos, jueces, médicos, periodistas, expertos en escucha…– quiere ofrecer a la víctima espacios íntimos y confidenciales para reparar el daño que les han infligido. «Se pueden recuperar», afirma María Teresa Compte, presidenta de la asociación, que ya ha llegado a oídos del Papa Francisco

Se llama Asociación para la Acogida y el Acompañamiento Betania, es una iniciativa civil independiente, y tiene como objetivo sanar y reparar el daño infligido a las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia a través de un proceso de acogida, escucha y acompañamiento. En último término, quiere promover la recuperación integral de la persona dañada, conforme a sus necesidades y derechos.

La organización, que nace del compromiso de cerca de una veintena de profesionales de distintos sectores, se funda sobre la experiencia de acompañamiento que varios de ellos llevan tiempo ya realizando con víctimas de abusos. La lideran tres mujeres: María Teresa Compte como presidenta, Ana Isabel Lafuente Cubillo como vicepresidenta, y Covadonga Orejas como secretaria general.

Aunque no está sujeta a ningún tipo de disciplina eclesiástica, sus miembros –la mayoría son católicos– se reconocen dentro de la doctrina social de la Iglesia. Es por eso que, además del acompañamiento terapéutico a la víctima y su entorno y el asesoramiento legal, también ofrecerán, si la persona que ha sido abusada así lo desea, una atención espiritual que aborde las heridas específicas que provocan estos crímenes cuando son cometidos en el seno de una institución religiosa. «Cuando el agresor es un clérigo, la víctima ve dañada su imagen de Dios y su experiencia de fe. Aparece entonces un sentimiento de culpa y, en este sentido, queda afectada la relación con los sacramentos y, en particular, con la Eucaristía», explica a Alfa y Omega María Teresa Compte, también experta en victimología. En cualquier caso, insiste en que se va atender a todas las víctimas, «independientemente de la relación que tenga con la Iglesia en ese momento».

El trabajo tendrá como premisa la privacidad e intimidad, cuidando a la víctima y a su entorno en todo momento, proponiendo un itinerario específico en función de sus necesidades. Así, la primera tarea de la asociación no es otra que escuchar y acoger. Por eso se ha puesto en funcionamiento un número de teléfono (636 99 18 46), un correo electrónico (acogida@acogidabetania.es–) y una página web (acogidabetania.es), donde, además, hay información sobre los integrantes de la asociación, los servicios que ofrece y sus estatutos.

El proceso, una vez la víctima pide ayuda a Betania, es el siguiente: se produce un primer contacto, muy confidencial, donde se genere confianza y la víctima pueda ser escuchada; el acompañante leerá el relato y propondrá un camino personalizado que sitúe a la persona en su proceso existencial; luego se le ofrecerán distintas respuestas: psicológica, médica, legal –civil y canónica–, espiritual…

«Con este acompañamiento, las víctimas se pueden recuperar del abuso sufrido», añade Compte. Así, defiende la importancia de escuchar a las personas que han sufrido estos crímenes para entender la complejidad y las consecuencias de los abusos. Reconoce, en esta sentido, que ahora estamos en «un tiempo nuevo, en el que hay una mayor conciencia»

Estudios y formación

Además de la atención a las víctimas, la asociación participará en la realización de estudios y elaboración de protocolos de actuación que afecten a su ámbito. También ofrecerá a entidades eclesiales la organización de cursos de formación orientados a la sensibilización y la respuesta ante los casos de abusos sexuales.

La asociación Betania, apenas con unos días de vida, ha tenido una muy buena acogida en el seno de la Iglesia y, en concreto, entre algunos obispos. También ha llegado a oídos del Papa Francisco, pues un periodista español que volaba en el avión papal camino de Abu Dhabi el pasado domingo le informó de las actividades de la asociación y le entregó un sobre con información. Francisco, dicen los que estaban alrededor, puso mucha atención y asentía con mirada de aprobación.

Fran Otero


Encuentro público en Madrid

También desde las propias víctimas han surgido iniciativas para dar respuesta al problema de los abusos. Es el caso de la Asociación Infancia Robada, que preside Juan Cuatrecasas, padre de un niño que sufrió abusos –así lo ha reconocido la Justicia, aunque su caso está pendiente de una sentencia del Tribunal Supremo–, y que quiere que los delitos sexuales contra menores no estén sujetos a prescripción. Defienden, además, la necesidad de que la voz de las víctimas sea escuchada y reconocida y, por tanto, estas sean tratadas con respeto y dignidad.

Precisamente, Cuatrecasas participará el próximo 13 de febrero en un encuentro público con miembros de la Iglesia. En concreto, con el obispo auxiliar de Madrid José Cobo, y con el vicepresidente de CONFER, Jesús Antonio Díaz Sariego. El diálogo lo moderará el periodista Jesús Bastante, redactor jefe de Religión Digital, que ha organizado el acto junto con Redes Cristianas. El encuentro, según informan desde la organización, estará marcado por un tono propositivo, donde Iglesia y víctimas puedan hablar y escucharse.