El vía crucis de los jóvenes rezará por los dolores del mundo - Alfa y Omega

El vía crucis de los jóvenes rezará por los dolores del mundo

María Herrera, de 23 años, o Pedro Mora, seminarista, son dos de los autores del vía crucis de los jóvenes, que se celebrará este viernes. «Pensaba en tantos matrimonios que están separados», comparte ella

José Calderero de Aldecoa
Imagen del vía crucis de 2025
El vía crucis partirá del Seminario Conciliar de Madrid y llegará hasta la catedral de la Almudena. Foto: Jóvenes Madrid.

Las personas que viven en la calle, los enfermos, las familias rotas, la guerra, la soledad, la indiferencia… Todo ello se pondrá a los pies de Cristo Crucificado en el próximo vía crucis de los jóvenes, que tendrá lugar este viernes 20 de marzo, a partir de las 20:30 horas, entre el Seminario Conciliar de Madrid y la catedral de la Almudena. Se trata de una iniciativa conjunta de las hermandades y cofradías de la diócesis, el seminario y Jóvenes Madrid, que pondrá el foco sobre los problemas actuales del mundo.

«Queremos compartir lo mejor que tenemos, que es el amor de Cristo que se entrega por nosotros».
Felipe Rodríguez
Director del Secretariado de Infancia y Juventud

A María Herrera, catequista de 23 años de la parroquia de San Lesmes Abad, le tocó preparar la reflexión de dos estaciones. En la primera de ellas, en la que Jesús se encuentra con su madre, la joven se centró en las familias que están pasando por dificultades. «En realidad, no soy yo la autora», matiza Herrera, «sino el Señor, que fue quien me orientó en la reflexión». De hecho, «nada más recibir el encargo me fui a la capilla y estuve preparando el texto». Allí, postrada ante el sagrario, «pensaba en tantos matrimonios que están separados o en aquellos jóvenes que viven en familias donde el ambiente es irrespirable», asegura.

La segunda estación que preparó es la tercera caída. La joven quiso acordarse de «todos aquellos momentos en los que sientes que no vales», por ejemplo, porque «te han dicho que no una vez más en una entrevista de trabajo». Ante ese momento de desesperanza, «Jesús nos da la mano y no se va de nuestro lado».

«Le pedí al Señor, que cuando estemos cansados, nos recuerde que Él sigue caminando con nosotros».
María Herrera
Consultora, 23 años

Cristo, el gran inocente

En el vía crucis, que es una forma concreta de prepararse para la Semana Santa, también tendrán un papel destacado los seminaristas. Algunos de ellos han sido elegidos para preparar las reflexiones de varias estaciones. En el caso de Pedro Mora Rodríguez, de primer año, le tocó aquella en la que se relata la segunda caída. Esto le llevó a pensar en la guerra. «Al final, está siempre ahí últimamente cuando abres cualquier periódico», asegura el joven, a quien le parece un tema muy propio para un vía crucis. Esto le llevó también a centrarse «en la gente inocente que sufre las consecuencias de los conflictos, que incluso muere sin tener nada que ver» y, al mismo tiempo, «en Cristo, que es el gran inocente crucificado en el Calvario». La reflexión sobre la guerra le sirve a Mora para «tener presente al Papa León XIV». Precisamente, el Pontífice dedicó la edición de marzo de la iniciativa Reza con el Papa a pedir oraciones por el desarme y la paz.

Pero esta no será la única referencia al Santo Padre en el vía crucis, que también quiere ser, de algún modo, una preparación para su visita de junio. Los textos que se leerán tanto en la introducción como en la conclusión del acto están sacados de su exhortación apostólica Dilexi te. «Al final, estar todos juntos, como Iglesia diocesana, rezando con palabras del Pontífice, nos va a servir también para poner desde ya en manos del Señor los frutos de su viaje» a España, del 6 al 12 de junio, concluye el seminarista.

«En el seminario, como todo el mundo, tenemos también nuestras cruces».
Pedro Mora
Seminarista, 22 años

Además, «nos va a permitir ir conociéndole mejor a él y a su pontificado», añade Luis Felipe Rodríguez, director del Secretariado de Infancia y Juventud de la archidiócesis de Madrid. Espera que este vía crucis de los jóvenes, «como ya ocurrió con el del año pasado», tenga «una gran acogida».

De cara a los indecisos, aquellos que todavía se estén planteando si acudir o quedar con sus amigos, el cura les señala que no son planes incompatibles. Al contrario, «es una buena oportunidad para invitar a nuestros amigos a que experimenten aquello que nos llena y nos da la vida».

Como fruto de la experiencia, Rodríguez espera que los chicos que acudan puedan convertirse en «instrumentos del amor de Dios» y que «se reconozcan como hermanos entre sí». También «que puedan profundizar en lo que significan la unidad y la comunión de la Iglesia de Madrid».