El Vaticano presenta un balance con once millones de euros de déficit

«Es posible que la Santa Sede no solo haya sido mal aconsejada sino también engañada. Estamos aprendiendo de los errores», ha afirmado el prefecto de la Secretaría para la Economía, Juan Antonio Guerrero

Redacción
Foto: Stefano Denanni

El prefecto de la Secretaría para la Economía, el jesuita español Juan Antonio Guerrero Alves, ha presentado el balance económico del Vaticano correspondiente al 2019 que evidencia un déficit de once millones de euros, si bien ha defendido que su misión no es lucrativa como la de una empresa. También ha admitido errores de gestión en el pasado. 

«Es posible que, en algunos casos, la Santa Sede no solo haya sido mal aconsejada sino también engañada. Creo que estamos aprendiendo de los errores del pasado o de la imprudencia. Ahora se trata de acelerar el impulso decisivo e insistente del Papa en el proceso de transparencia interna y externa, de control y colaboración entre los distintos departamentos», ha manifestado el sacerdote español en una entrevista con los medios de comunicación del Vaticano.

Y ha añadido: «Ciertamente podemos equivocarnos o ser estafados, pero me parece más difícil que esto suceda cuando colaboramos y actuamos con competencia, transparencia y confianza entre nosotros». 

53 millones para el Óbolo

La presentación del informe sobre la situación económica de la Santa Sede coincide con varios escándalos financieros como el caso de la compra opaca de un edificio de lujo en Londres que ha salpicado y forzado la dimisión del exprefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Giovanni Angelo Becciu. Guerrero ha dejado claro que dicha compra no se efectuó con dinero del Óbolo de San Pedro, el fondo que recoge las donaciones de los fieles para las obras de caridad del Papa, cuya colecta tendrá lugar este domingo. 

A este respecto ha asegurado que en 2019 el dinero del Óbolo cubrió el 32 % de los gastos de la misión apostólica de la Santa Sede, si bien ha precisado que los gastos relativos a la estructura y los servicios de la Santa Sede «están cubiertos por fondos propios». 

«La recaudación del Óbolo llegó a 53 millones de euros en 2019, de los que diez millones de euros se donaron para fines específicos», ha revelado Guerrero. De este modo ha señalado que es «imprescindible» llevar a cabo una política de trasparencia externa y de comunicación capaz de trasmitir con precisión «cómo se  utiliza el dinero que recibimos y administramos». «La economía  de la  Santa  Sede  debe ser una casa de cristal, los fieles tienen derecho a saber cómo se usan los recursos». 

Centralizar inversiones

En cuanto a la adecuación de la Santa Sede a los estándares de trasparencia, Guerrero ha explicado que se está implantando un sistema para centralizar las inversiones y crear un solo departamento de compras. 

En noviembre de 2018, el Papa pidió a Guerrero y al coordinador del Consejo para la Economía, cardenal Reinhard Marx, que las inversiones fueran centralizadas: «Nos estamos moviendo poco a poco en esta dirección», ha asegurado Guerrero. Aún están «discutiendo modelos», ha matizado. Es «probable» que a finales de año o inicios del próximo se den «pasos definitivos». «La centralización permitirá sin duda una mayor transparencia y un control más preciso, además de dar la posibilidad de invertir de forma unitaria, siguiendo la doctrina social de la Iglesia, con criterios éticos y sostenibles», ha concluido. 

Menor déficit que en 2018

Según el balance presentado, el Vaticano ingresó durante 2019 307 millones de euros y tuvo unos gastos de 318 millones, lo que muestra un déficit en 2019 de once millones. Este resulta inferior al del año anterior, cuando alcanzó los 78 millones. 

La mayor parte de los gastos se han producido en el sostenimiento de la misión apostólica del Santo Padre, que comprende iniciativas de caridad, así como donaciones u operaciones de comunicación. En concreto, 46 millones se gastaron en el Dicasterio de Comunicación, lo que supone un 22 % del total. Esta inversión comprende el apoyo a iglesias locales con particulares dificultades para llevar a cabo la evangelización y campañas para difundir el mensaje del Papa. 

La inversión en nunciaturas apostólicas llegó a 43 millones, un 21% del total, mientras que la evangelización de los pueblos se llevó en 2019 una inversión de 22 millones, el 11% del total. 

Dentro de los ingresos de 307 para las arcas del Vaticano, se incluyen la venta por 15 millones de euros de un inmueble propiedad de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica; de ganancias por valor de 68,1 millones en diversas inversiones financieras; la inversión por valor de 30,9 millones en inmuebles ubicados en Roma y un aumento de liquidez en pasivos financieros por valor de 60,7 millones.