Maria Montessori. La maternidad como revolución educativa - Alfa y Omega

Maria Montessori. La maternidad como revolución educativa

Juan Orellana
Lili d’Alengy, Maria Montessori y la niña Tina durante una de las sesiones
Lili d’Alengy, Maria Montessori y la niña Tina durante una de las sesiones. Foto: Karma Films.

Año 1900, Roma. Maria Montessori es una médico de 30 años, soltera, que dirige una escuela de ortofonía para niños con discapacidad intelectual. Justo en ese momento arranca la ópera prima de Léa Todorov que es, como reza la publicidad de la película, «una mirada» sobre Maria Montessori y no el clásico biopic que recorre la vida de la famosa pedagoga. De hecho, el argumento se centra en un periodo corto de la vida de esta médico italiana y pone el foco sobre aspectos muy concretos de su vida.

En realidad, son dos las protagonistas del filme: Maria Montessori (Jasmine Trinca) y Lili d’Alengy (Leïla Bekhti). Este último personaje casi llega a hacer sombra al de Montessori. Representa a una cortesana parisina muy famosa que esconde un secreto: tiene una hija con discapacidad, Tina (Rafaëlle Sonneville-Caby). Hasta ese momento, de la niña se ha ocupado la abuela, pero tras su fallecimiento, Lili tiene que hacerse cargo de su hija, por la que no siente ningún apego ni aprecio. Cuando oye que en Roma hay una tal Montessori que acoge a este tipo de niños, Lili se va a Italia con la intención de colocar a Tina. Pero nada va a suceder como ella ha planeado.

Esta trama —para muchos la mejor de la cinta— se entrelaza con la de la propia Montessori. Maria trabaja con Giuseppe Montesano (Raffaele Esposito), otro médico con el que gestiona ese centro de ortofonía para el desarrollo de menores con discapacidades intelectuales. Ella no está casada con Giuseppe, pues no cree en el matrimonio, pero son amantes en secreto y tienen un hijo con estos problemas, Mario, que no vive con ninguno de los dos. Entre Lili y Maria se va tejiendo en el filme una profunda reflexión sobre la maternidad. Ellas son dos madres solteras que todavía no han entendido la riqueza personal que puede suponer para ambas la asunción del vínculo con sus hijos. Cada una va a seguir sendas diferentes, pero Montessori va a concluir que la esencia de su método pedagógico es la maternidad: para educar es necesario convertirse en madre del educando, hay que poner el amor en los cimientos de cualquier proyecto educativo.

Aunque la película está atravesada de un feminismo que convierte en antagonistas a muchos varones de la obra, no llega a ser exagerado. Se echa de menos un mayor contexto vital en el personaje de Montessori, de cuyas motivaciones vitales y vocacionales —a pesar de que vamos averiguando ciertas cosas— sabemos realmente poco. De su profunda devoción católica no se nos dice nada y de su bagaje cultural y humano tampoco.

El tono estético de la puesta en escena es muy clásico, exhibiendo una buena producción de época en decorados y vestuario, bien envuelta en la partitura de Mel Bonis. A pesar de las cosas que le faltan a la cinta, el balance es positivo, y lo que vemos del trabajo con los niños es muy esperanzador y reconfortante. Además, el camino que recorre Lili es muy luminoso.

Maria Montessori
Directora:

Léa Todorov

País:

Francia

Año:

2023

Género:

Drama

Público:

+7 años

Cartel de 'Maria Montessori'