El Vaticano hace suya la campaña que pide no invertir en la industria minera
«La expansión de la industria minera ha generado profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales», ha alertado Fabio Baggio, del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral
Pedir que se deje de invertir en la industria minera no es para la Iglesia «simplemente una decisión técnica o financiera. Se trata de un acto de coherencia con nuestra fe, con la defensa de la dignidad humana y con el compromiso por el cuidado de nuestra casa común». Lo ha asegurado este viernes Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Baggio ha intervenido en la rueda de prensa de presentación de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera y de la campaña Desinversión en la industria minera. Coherencia ética para el cuidado de la casa común. Ambas están lideradas por la Red Iglesias y Minería con el apoyo de más de 40 instituciones.
La iniciativa «nace de una profunda convicción moral y espiritual», ha afirmado Baggio. «En muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales».

El subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha admitido que «sabemos que los minerales son necesarios para numerosos aspectos de la vida contemporánea». Sin embargo, por otro lado, «demasiadas veces su extracción se ha realizado sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin considerar los límites de los ecosistemas».
¿Es la tierra solo una fuente de recursos?
«Cuando la tierra es tratada únicamente como una fuente de recursos, cuando el beneficio económico inmediato se convierte en el criterio supremo de decisión», ha alertado, se rompe la relación «fundamental» entre «el ser humano, la naturaleza y el Creador». La Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera «quiere ser un paso más en el camino hacia una conversión ecológica real, capaz de transformar nuestras decisiones personales, institucionales y económicas».
Por otro lado, Baggio ha asegurado que la pregunta sobre «qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros […] no es abstracta». Tiene el rostro «de comunidades concretas, de pueblos indígenas que ven amenazados sus territorios, de familias que pierden sus fuentes de agua».
Por ello, ha reivindicado que «es importante escuchar las voces» de las poblaciones que «viven directamente los desafíos y los conflictos debido a la minería tanto legal como ilegal. No podemos permanecer en silencio frente a injusticias evidentes», ha concluido.

Los misioneros conocen el impacto de la industria minera
En la rueda de prensa también han intervenido el cardenal Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango (Guatemala); Vicente Ferreira, obispo de Livramento de Nossa Senhora (Brasil) y consejero de la red Iglesias y Minería. Han participado asimismo la ghanesa Maamalifar M. Poreku, misionera de Nuestra Señora de África, y el comboniano Dario Bossi, con experiencia en zonas afectadas por la actividad minera.
¿Quienes financian para que nos destruyan y nos envenenen lentamente? Yolanda Flores, pueblo aymara.
— Red Entidades Desarrollo Solidario (@REDES_ONGD) March 20, 2026
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La presentación de la plataforma coincide con la celebración, del 19 al 21 de marzo en Roma, de su primer encuentro. Según los organizadores, se quier promover que las organizaciones de fe orienten sus finanzas según directrices éticas, incluidas las inversiones en minería.
Esta industria «es señalada como un factor clave en la crisis climática, la desigualdad global y el armamentismo». Ello se debe a que «sostiene modelos de consumo del Norte global y conflictos geopolíticos por el control de minerales».