El programa político que votaría el Papa - Alfa y Omega

El programa político que votaría el Papa

Tomando como base la Evangelii gaudium, el profesor de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia y director de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en la misma ciudad, Agustín Domingo Moratalla, invita en su libro Democracia y caridad (Sal Terrae) a formas de participación animadas por el reconocimiento mutuo y la responsabilidad solidaria. También incluye un Decálogo político Papa Francisco, del que ofrecemos en diez titulares las líneas esenciales:

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: CNS
  1. Bofetada al capitalismo y al individualismo: el Papa no muestra nostalgia por modelos económicos alternativos al capitalismo, como podría ser el socialismo. Está recordando una dimensión relacional y comunitaria que suele marginarse en los análisis estrictamente monetarios.
  2. No a la cosmética en política: el Papa denuncia los discursos políticos que utilizan la dignidad y el bien común como una propuesta decorativa o cosmética. El Papa exhorta a los dirigentes políticos «a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano».
  3. Contra el cáncer de la corrupción y la economía sin rostro: el Santo Padre denuncia la economía de la exclusión, la idolatría del dinero, el dinero que gobierna en lugar de servir, la economía sin rostro. Para el Papa, la corrupción es un «cáncer», y denuncia a quienes pretenden encontrar la solución en una educación que tranquilice y convierta a los pobres en seres domesticados e inofensivos.
  4. Una política de comunidad, no de élites: el Papa atribuye el protagonismo de la Historia al sujeto histórico que denomina «pueblo», no una clase, una fracción, una élite. Lejos de elitismos y de populismos, el freno para lo ideológico es un horizonte universalista de comunidad. «No nos dejemos robar la comunidad», dice.
  5. Diálogo como fuente de concordia: la comunicación y la palabra desempeñan un papel central en la actividad política para llegar al corazón de las gentes. El diálogo tiene un alcance cultural, social y político. A su juicio, hay dos cuestiones que determinan el futuro de la Humanidad: la inclusión social de los pobres y la relación paz-diálogo social.
  6. Actividad política, no activismo: para el Papa, el compromiso auténtico no se limita a la promoción, la asistencia o el desborde activista, sino que camina con la atención puesta en el otro, una «atención amante», con una verdadera preocupación por la persona.
  7. No al cortoplacismo: para el desarrollo de la convivencia social es preciso trabajar a largo plazo y evitar el cortoplacismo, uno de los límites habituales de la actividad sociopolítica.
  8. Opción por los pobres: en continuidad con sus predecesores, deja claro que la opción por los pobres es una categoría teológica, antes que cultural, sociológica o política. Pide cercanía real y cordial con el pobre: cuando es amado, entonces tenemos criterio para distinguir la opción por los pobres de cualquier ideología.
  9. El papel del Estado: sí a la sociedad civil y sí al Estado, pero un Estado con importantes competencias para el cuidado del bien común, para ejercerlas con humildad social. Organizado desde los principios de subsidiariedad (sin el reduccionismo neoliberal) y solidaridad (sin el reduccionismo socialdemócrata).
  10. Urgen políticos afectados de verdad por el dolor del pueblo: pide que los políticos no sean sustituidos por técnicos, economistas o burócratas, sino que surjan políticos a los que les duela la sociedad, de verdad, no por sensibilidad cosmética. Políticos con vocación, que levanten la mirada y amplíen las perspectivas.

Apéndice para católicos: «Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil. Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra» (EG 183).