El Papa reza por las familias en crisis y por la conversión de los usureros

Durante la Misa en Casa Santa Marta, Francisco ha recordado este jueves que «Jesús reza por nosotros ante el Padre», mostrándole las heridas de su pasión para interceder en nuestro favor. Solo así fue posible que el mismo Pedro que lo traicionó pudiera, después, dar testimonio con tanta valentía

Redacción
Foto: VaticanMedia

Las consecuencias sociales para las familias a causa de la crisis del coronavirus siguen muy presentes en la mente del Papa Francisco. En la Misa de este jueves en Casa Santa Marta, ha recordado especialmente a los hogares en los que los sustentadores «tienen un trabajo diario o, por desgracia, un trabajo no declarado». Estos días «no pueden trabajar y no tienen comida… con hijos». Esta situación es muy frecuente, pero no solo, en países del tercer mundo.

A esta circunstancia, «lamentablemente», se suma la existencia de usureros que «se llevan lo poco que tienen» las familias, con préstamos o precios abusivos. Por eso el Pontífice ha ofrecido la Eucaristía y ha pedido rezar por estos hogares, por su subsistencia y dignidad. Y también para que Dios «toque los corazones de los usureros y los convierta».

El cambio de Pedro

En la homilía, el Santo Padre ha repasado el relato de los Hechos de los Apóstoles que recoge el testimonio de Pedro ante el Sanedrín. Habla «con una valentía, con una franqueza, que uno se pregunta: “Pero, ¿es este el Pedro que negó a Jesús? ¿Cómo llegó aquí?»». Era «un hombre entusiasta, un hombre que amaba con fuerza, que estaba abierto a Dios»; «inestable, porque fue muy generoso y también muy débil».

El mismo apóstol responde: «Con el Espíritu Santo que Dios concede a los que creen en él». Pero el Papa ha recordado también un versículo del relato de la última cena en el que Jesús profundiza en lo que luego sería esta transformación: «Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».

«Este es el secreto de Pedro», ha continuado Francisco: la oración de Jesús. «Jesús reza por nosotros ante el Padre. Estamos acostumbrados a rezar a Jesús para que nos dé esta gracia, pero no estamos acostumbrados a contemplar a Jesús, que hace ver al Padre sus heridas; el intercesor, que reza por nosotros».

Por ello, el Papa ha concluido su reflexión recomendando a los fieles que agradezcan esta intercesión de Jesús y tengan más confianza en ella, «más que en nuestras oraciones», para pedirle que rece por cada uno de nosotros.