El Papa reivindica «la dimensión del asombro que toma la forma de compasión ante el sufrimiento» - Alfa y Omega

El Papa reivindica «la dimensión del asombro que toma la forma de compasión ante el sufrimiento»

En su mensaje para la XLI edición del Encuentro para la Amistad entre los Pueblos, Francisco invita a «descender a las profundidades del corazón humano» a través del asombro para ser «testigos concretos del amor que salva, especialmente hacia aquellos que ahora sufren más»

Redacción
Foto: AVAN / Alberto Sáiz.

Este martes 18 de agosto da comienzo la XLI edición del Encuentro para la Amistad entre los Pueblos, también conocido como el Meeting de Rimini organizado por Comunión y Liberación, que será una «edición especial» —aseguran desde el movimiento— no tanto por su número —es la edición número 41— sino por celebrarse «en un año muy particular y complicado por la emergencia que ha sacudido de manera dramática al mundo entero».

Y en esta «special edition 2020» ha querido hacerse presente el Papa Francisco, que ha mandado un mensaje a través del cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin. En él, el Santo Padre afirma que «el asombro —tema sobre el que se reflexionará en el encuentro— es realmente la manera de captar los signos de lo sublime, es decir, de ese Misterio que constituye la raíz y el fundamento de todas las cosas».

Compadecerse mejor que encerrarse

El tema el encuentro, asegura Parolin, «es un poderoso llamamiento a descender a las profundidades del corazón humano a través de la cuerda de la maravilla. ¿Cómo no sentir un sentimiento original de maravilla frente al espectáculo de un paisaje montañoso, o escuchando música que haga vibrar el alma, o simplemente frente a la existencia de los que nos aman o ante el don de la creación?».

En este sentido, el secretario de Estado del Vaticano ha invitado a no encerrarse en uno mismo porque, entonces, «uno permanece atraído por lo efímero y deja de cuestionar la realidad».

Al contrario, Pietro Parolin ha defendido «la dimensión del asombro», que «toma la forma de compasión ante el sufrimiento, la fragilidad y la precariedad de la existencia». Este es el sentimiento humano —explica— que «ha empujado a los médicos y enfermeras a enfrentarse al grave desafío del coronavirus con una dedicación intensa y un compromiso admirable».

Este mismo sentimiento, afirma, «lo encontramos en los profesores que han acogido la fatiga de la enseñanza a distancia para asegurar la conclusión del año escolar» y «ha permitido a muchos encontrar en los rostros y la presencia de sus familias la fuerza para enfrentar la incomodidad y la fatiga».

Todos ellos son ejemplos de un hecho que calificado por Parolin de «paradójico»: «En lugar de saciar su sed más profunda, el confinamiento ha despertado en algunas personas la capacidad de maravillarse frente a personas y hechos dados por sentados antes. Una circunstancia tan dramática ha devuelto, al menos por un tiempo, una forma más genuina de apreciar la existencia, sin ese complejo de distracciones y preconceptos que contaminan el ojo, desdibujan las cosas, vacían el asombro y nos distraen de preguntarnos quiénes somos».

El mensaje finaliza con la invitación del Papa Francisco «a seguir colaborando con él en el testimonio de la experiencia de la belleza de Dios, que se hizo carne para que nuestros ojos se maravillen de su rostro y nuestros ojos encuentren en él la maravilla de vivir (…). Es una tarea de la que no podemos escapar, especialmente en este estrecho recodo de la historia. Es la llamada a ser transparencias de la belleza lo que ha cambiado nuestras vidas, testigos concretos del amor que salva, especialmente hacia aquellos que ahora sufren más».