El Papa pide a los medios que ayuden a la gente a no sentirse «tan aislada»

En la Misa de la Casa Santa Marta, Francisco ha pedido este miércoles por los comunicadores, animándoles a favorecer también «la educación de los niños»

Alfa y Omega
Foto: Vatican Media

En la Misa de la Casa Santa Marta, Francisco ha pedido este miércoles por los comunicadores, animándoles a favorecer también «la educación de los niños»

En estos momentos de crisis causados por el COVID-19, el Papa cree que los medios de comunicación tienen un papel muy concreto: comunicar de forma «que la gente no se encuentre tan aislada», y apoyar con sus recursos «la educación de los niños, para ayudarles a soportar este tiempo de encierro». Por esta intención ha ofrecido este miércoles la Misa, que celebra temprano cada mañana en la Casa Santa Marta.

En la homilía, Francisco ha explicado que la larga discusión entre Jesús y los doctores de la ley en el capítulo 8 del Evangelio de san Juan «intenta acercarnos a esa lucha por aclarar la propia identidad, tanto la de Jesús como la de los judíos». Y, frente a las contradicciones de estos últimos, que Jesús les pone de manifiesto, «al final no encuentran otra salida que el insulto», llamándole hijo de prostitución. Este insulto a la Virgen «es una de las páginas más tristes, es una blasfemia».

Antes de llegar a ese momento –ha recordado el Papa–, Jesús había invitado a quienes le seguían a «permanecer» en su Palabra. Es una de sus expresiones favoritas. «No dice “estudia bien, aprende bien los argumentos”: lo da por sentado. Sino que va a lo más importante, lo que es más peligroso si no se hace». De este permanecer surge la propia identidad cristiana, la de ser «verdaderamente» discípulos. «Si no permaneces, serás uno que simpatiza con la doctrina, que sigue a Jesús como un hombre que hace mucha caridad, que es muy bueno, que tiene los valores correctos».

El discípulo, además de permanecer, es «un ungido por el Espíritu, que ha recibido su unción y la lleva a cabo». Es su presencia en nosotros la que «nos da libertad» y es el camino para la vida. El Papa ha concluido pidiendo que el Señor ayude a comprender esta realidad, «que no es fácil» porque «no se entiende solo con la cabeza», sino con la cabeza y el corazón. Por eso los doctores de la ley no la aceptaron.

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