El Papa llama a la comunidad internacional a negociar por Siria - Alfa y Omega

El Papa llama a la comunidad internacional a negociar por Siria

Una vez más el Papa Francisco ha alzado su voz por Siria. Durante el rezo del ángelus de este domingo ha renovado su apremiante llamamiento a la comunidad internacional y a las partes involucradas para que «utilicen los instrumentos diplomáticos del diálogo y las negociaciones» para «salvaguardar la vida y la suerte de los civiles»

Redacción

Una vez más el Papa Francisco ha alzado su voz por Siria. Durante el rezo del ángelus de este domingo ha renovado su apremiante llamamiento a la comunidad internacional y a las partes involucradas para que «utilicen los instrumentos diplomáticos del diálogo y las negociaciones» para «salvaguardar la vida y la suerte de los civiles»

Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha levantado su voz por Siria, haciéndose intérprete del dolor de un pueblo que sufre, pidiendo la intervención de la comunidad internacional para poner fin a las armas, ofreciendo ayuda concreta a los refugiados. Este domingo se ha pronunciado una vez más sobre la difícil situación que viven las mujeres, los niños y las personas obligadas a huir debido a la escalada militar de los últimos días.

«Siguen llegando dolorosas noticias del noroeste de Siria, en particular sobre la difícil situación de tantas mujeres y niños, de personas obligadas a huir debido a la escalada militar. Renuevo mi apremiante llamamiento a la comunidad internacional y a todos los interesados para que utilicen los instrumentos diplomáticos del diálogo y las negociaciones, en conformidad con el derecho internacional humanitario, para salvaguardar la vida y la suerte de los civiles. Recemos por esta amada y martirizada Siria», ha pedido.

Educar en el uso de los medios para luchar contra la trata

También durante el rezo del ángelus el Papa volvió a abordar el tema de la trata, recordando la memoria litúrgica de santa Josefina Bakhita, patrona de las víctimas de la trata, y la jornada de oración que tuvo lugar el sábado. Reiteró una vez más que se necesita el compromiso de todos –instituciones, asociaciones y organismos educativos– para acabar con el flagelo de la trata de personas.

Esta vez el Papa Francisco abordó también el tema de la prevención, señalando cómo «varios estudios muestran que las organizaciones criminales están usando cada vez más los medios de comunicación modernos para atraer a las víctimas mediante el engaño». Así, subrayó la necesidad de «educar en un uso saludable de los medios tecnológicos» y de «vigilar y recordar a los proveedores de esos servicios telemáticos sus responsabilidades».

Sal y luz

«Ante la violencia, la injusticia y la opresión, el cristiano no puede encerrarse en sí mismo ni esconderse en la seguridad de su propio recinto; tampoco la Iglesia puede encerrarse en sí misma, no puede abandonar su misión de evangelización y servicio», aseguró este domingo Francisco, durante el rezo del ángelus, al comentar el Evangelio del domingo.

Francisco se ha detenido en las imágenes de la sal y la de la luz, «vosotros sois la sal de la tierra», vosotros «sois la luz del mundo». Sobre la sal, elemento que conserva los alimentos de la corrupción, el Papa ha señalado la importancia de «resistir a la degradación moral, al pecado, testimoniando los valores de la honestidad y la fraternidad, sin ceder a las tentaciones mundanas del arribismo, el poder y la riqueza».

Es sal «el discípulo que, a pesar de los fracasos diarios –que todos tenemos– se levanta del polvo de sus propios errores, recomenzando con coraje y paciencia cada día, a buscar el diálogo y el encuentro con los demás». Y es sal también «el discípulo que no busca la aprobación, sino que se esfuerza por ser una presencia humilde y constructiva, en fidelidad a las enseñanzas de Jesús, que vino al mundo no para ser servido, sino para servir». «¡Y de esta actitud tenemos tanta necesidad!», exclamó.

La segunda imagen que Jesús propone a sus discípulos es la de la luz. Es tarea del cristiano, aseveró el Santo Padre, dispersarlas, «haciendo resplandecer la luz de Cristo y anunciando su Evangelio». En este caso «se trata de una irradiación que puede también derivar de nuestras palabras, pero que debe surgir, sobre todo, de nuestras buenas obras».

El Santo Padre ha precisado que «un discípulo y una comunidad cristiana son la luz del mundo cuando dirigen a otros hacia Dios, ayudando a cada uno a experimentar su bondad y su misericordia». Porque «el discípulo de Jesús es luz, cuando sabe cómo vivir su fe fuera de los espacios pequeños, cuando ayuda a eliminar los prejuicios, a eliminar las calumnias y hace entrar la luz de la verdad en las situaciones viciadas por la hipocresía y la mentira».

La Iglesia, concluyó, «escucha el grito de los últimos y los excluidos, porque es consciente de ser una comunidad peregrina llamada a prolongar en la historia la presencia salvífica de Jesucristo».

Alfa y Omega/Vatican News