El Papa en la Misa por los migrantes: «Nadie está exento» de la obligación de ayudarlos

En el sexto aniversario de su visita a Lampedusa, el Santo Padre ha subrayado que «los últimos» de los que hablaba Jesús en Evangelio, ha subrayado, son hoy los inmigrantes que «desafían las olas de un mar despiadado» y que son «torturados, maltratados y violados en los campos de detención»

Alfa y Omega
Foto: Vatican Media

En el sexto aniversario de su visita a Lampedusa, el Santo Padre ha subrayado que «los últimos» de los que hablaba Jesús en Evangelio, ha subrayado, son hoy los inmigrantes que «desafían las olas de un mar despiadado» y que son «torturados, maltratados y violados en los campos de detención»

El Papa Francisco ha apelado este lunes a la responsabilidad de ayudar a los migrantes. Sin citar a ningún estado, ha advertido sin embargo de que nadie «está exento» de esta tarea. «Es una gran responsabilidad, de la que nadie puede estar exento si queremos llevar a cabo la misión de salvación y liberación a la que el mismo Señor nos ha llamado a colaborar», ha afirmado en la Misa que se ha celebrado en la basílica de San Pedro por los migrantes, coincidiendo con el sexto aniversario de su viaje a Lampedusa. Fue el primero que hizo como Papa.

El Pontífice no ha mencionado a ningún estado, pero este llamamiento se producen poco después de la detención y liberación en Lampedusa de la capitana del See-Watch y de que la ONG española Pro Activa-Open Ams revelara que el Gobierno español le ha amenazado con multas de hasta 900.000 euros si rescata a personas sin autorización.

«Los últimos» de los que hablaba Jesús en Evangelio, ha subrayado, son hoy los inmigrantes que «desafían las olas de un mar despiadado» y que son «torturados, maltratados y violados en los campos de detención». Son también «los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal», ha exclamado el Pontífice.

En la celebración, en la que estaban presentes solo las personas invitadas por la sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Papa ha incidido en la idea de que «no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias», sino de que son personas. Una idea que recuerda el tema que ha propuesto para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, en septiembre: No se trata solo de migrantes.

«Son seres humanos»

«Los migrantes son antes que nada seres humanos. Y hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada», ha lamentado el Pontífice.

Francisco ha recordado que Jesús reveló a sus discípulos la necesidad de «una opción preferencial por los últimos», que los cristianos deben poner en «primer lugar» en el ejercicio de «la caridad».

«En este sexto aniversario de mi visita a Lampedusa, pienso en los últimos que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen», ha dicho el Papa durante su homilía.

Así, ha lamentado también que las periferias existenciales de las ciudades están «densamente pobladas por personas descartadas, marginadas, oprimidas, discriminadas, abusadas, explotadas, abandonadas, pobres y sufrientes». Y ha subrayado que los cristianos están llamados a consolarlos «en sus aflicciones y a ofrecerles misericordia» y a «saciar su hambre y sed de justicia».

«Hay que ayudar a los más débiles y vulnerables. Me gusta pensar, entonces, que podríamos ser nosotros aquellos ángeles que suben y bajan, tomando bajo el brazo a los pequeños, los cojos, los enfermos, los excluidos: los últimos, que de otra manera se quedarían atrás y verían sólo las miserias de la tierra, sin descubrir ya desde este momento algún resplandor del cielo», ha declarado.

Europa Press/Alfa y Omega