El Papa de la unidad - Alfa y Omega

Vivimos tiempos de crispación y cansancio, provocados por la implacable tenaza de las redes sociales y la llamada «hiperpolítica»: un penoso espectáculo de exceso de ataques al adversario y defecto de soluciones a los problemas de los ciudadanos. 

En llamativo contraste, León XIV no ha dejado de prodigar las invitaciones a la concordia y la unidad desde sus primeras palabras en el balcón de la basílica de San Pedro: «Ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz». Este comportamiento —a la modesta escala de cada uno—, mejora el propio entorno y serena a quien lo practica.

El lema de su escudo papal In illo Uno, unum —En el Uno, somos uno—, que se refiere a la unidad de todos en Jesucristo, resume en cuatro palabras todo un programa que hemos visto desplegarse en este año y medio que revela claramente el perfil de su pontificado.

Tanto en su viaje a España como en el recién realizado a Francia, la masiva participación de cientos de miles de personas en los encuentros con el Papa refleja un hambre de espiritualidad y de liderazgo positivo. Hubo momentos de oración, de reflexión y de fiesta, vividos con mucha alegría interior y exterior. El segundo encuentro de presidentes de conferencias episcopales de todo el mundo para profundizar en el espléndido mensaje de Francisco en Amoris laetitia ha realzado la unidad familiar, incluyendo la ayuda a los matrimonios jóvenes para superar las crisis de los primeros años. 

Otro gran momento de unidad, esta vez entre religiones, será la Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís el próximo 27 de octubre, 40 aniversario de la primera, convocada por san Juan Pablo II en 1986.