El Papa, ante el desafío asiático

Uno de los «temas candentes» para el Papa en Tailandia es el de «los refugiados e inmigrantes. Hay una realidad de migración que proviene de Pakistán, Laos, Vietnam y Myanmar, y la sociedad no presenta una disposición clara de acogida», asegura un misionero javeriano que trabaja al norte del país

Victoria Isabel Cardiel C.
Dos trabajadores colocan una estatua del Papa Francisco en el exterior del Hospital San Luis en Bangkok (Tailandia), el pasado 11 de noviembre. Foto: EFE/EPA/Rungroj Yongrit

Uno de los «temas candentes» para el Papa en Tailandia es el de «los refugiados e inmigrantes. Hay una realidad de migración que proviene de Pakistán, Laos, Vietnam y Myanmar, y la sociedad no presenta una disposición clara de acogida», asegura un misionero javeriano que trabaja al norte del país

En 1980 Francia, Alemania, Reino Unido, Japón y EE. UU. eran las fábricas del mundo y lideraban las exportaciones. Cuatro décadas más tarde, el centro de gravedad comercial se desplaza con paso firme a la región Asia-Pacífico, que ya aglomera el 42, 6 % del PIB mundial, según los últimos datos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD). El liderazgo de Europa y América del Norte se apaga poco a poco para dar paso al despegue de 4.500 millones de habitantes, lo que supone el 60 % de la población mundial. Pero la vitalidad de Oriente no se resume solo con datos económicos. Es también una de las regiones donde el catolicismo crece más. Según las estadísticas del Annuarium Statisticum Ecclesiae 2017 del Vaticano sobre la situación de la Iglesia en el mundo, el continente asiático vive una fuerte expansión de la fe católica, a pesar de que las circunstancias políticas son muchas veces contrarias a la libertad religiosa. El Papa ha designado más obispos en Asia que en ningún otro continente y su peso en el colegio cardenalicio ya es más del 12 %.

Por eso, este martes Francisco puso rumbo a un nuevo periplo de ese lado del mundo. Aterrizó al día siguiente en el aeropuerto de Bangkok, donde fue recibido en un clima de fiesta. En Tailandia, primera etapa de su octavo viaje a Asia, la democracia asomó la cabeza tímida y sin madurez en marzo de este año por primera vez. Tras cinco años de férrea dictadura militar con poderes absolutos, se celebraron elecciones que validaron la continuidad del general Prayuth Chan-Ocha, el mismo hombre que lideró el golpe militar en 2014. Una reciente reforma de la constitución tailandesa había habilitado a los militares para designar de forma directa la totalidad de los 250 miembros del Senado, lo que allanó el terreno para perpetuar en el poder al militar golpista, pero esta vez avalado por las urnas. Prayuth ha blanqueado su figura componiendo baladas patrióticas, pero sigue siendo implacable con los opositores. Por ejemplo, está terminantemente prohibido darle a Me gusta en comentarios críticos con el Gobierno en las redes sociales.

Precisamente la agenda del viaje del Papa se ha inaugurado este jueves por mañana con un encuentro con Prayuth en la sede del Gobierno. A continuación, ha visitado al patriarca supremo budista en el templo Wat Ratchabophit Sathit Maha Simaram, uno de los gestos con los que pretende impulsar el diálogo interreligioso que considera un factor decisivo para contribuir a la paz en el mundo.

El misionero Andrés Felipe Jaramillo Gutiérrez, con el Papa Francisco, en Bangkok. Foto: Andrés Felipe Jaramillo Gutiérrez

«La relación entre cristianos, budistas y musulmanes es bastante buena comparada con otros países asiáticos. Hay proyectos comunes que tratan de promover el desarrollo de la sociedad. Tailandia favorece un clima de respeto y convivencia entre las religiones. De hecho, una de las ventajas de la Iglesia católica aquí es que hay libertad religiosa. Y esa relación de amistad y cariño entre personas de distintas religiones se palpa en las calles. En Tailandia consideran la religión como un camino para la dignificación del ser humano», subraya el sacerdote Andrés Felipe Jaramillo Gutiérrez, misionero javeriano de Yarumal, que trabaja en la ciudad de Lampa, al norte del país, desde hace casi siete años.

En Tailandia hay cerca de 300.000 católicos, un 0,46 % de la población total, asistida por once diócesis, con 436 parroquias y 662 sacerdotes. El lema de esta primera etapa del viaje es Discípulos de Cristo, discípulos misioneros, en referencia al 350 aniversario del establecimiento del Vicariato Apostólico de Siam, erigido en 1669. Los budistas de tradición theravada son casi el 95 %. El Papa dará su apoyo a la Iglesia católica en el país en un encuentro con los obispos en el santuario del beato Nicolás Boonkerd Kitbamrung. Además, concluirá su viaje con la celebración de la Santa Misa con los jóvenes en la catedral de la Asunción.

Durante su viaje a Bangladés en 2017, proveniente de Myanmar, el Papa se reunió con 16 rohinyá de los campos de refugiados de Cox’s Bazar. Al saludarlos uno a uno, no pudo contener las lágrimas, y hasta aseguró: «La presencia de Dios hoy se llama rohinyá». Un mensaje contundente en defensa de esta minoría musulmana, diana de atrocidades cometidas por las tropas birmanas, que no los reconocen como ciudadanos y llevan años quemando sus poblados con una violencia brutal. Tailandia y Bangladés son destinos de su huida. «Uno de los temas candentes para el Papa en Tailandia es el tema de los refugiados e inmigrantes. En Tailandia hay una realidad de migración que proviene de Pakistán, Laos, Vietnam y Myanmar. La sociedad no presenta una disposición clara de acogida. Pero la Iglesia tiene que ser ejemplo de compromiso con los que se encuentran en dificultad; con los indocumentados, los que están en exilio y los que llegan en busca de un futuro mejor. Es un desafío para nosotros dar una respuesta más contundente ante el sufrimiento. El Papa nos ayudará en este sentido», concluye el misionero colombiano.

Victoria Isabel Cardiel C.
Ciudad del Vaticano