El Padre español de la patria norteamericana - Alfa y Omega

El Padre español de la patria norteamericana

La historia de América del Norte no se entendería sin la figura del Beato Junípero Serra, un franciscano mallorquín que optó por la evangelización en América, a costa de dejar su prometedora vida de profesor universitario. En Estados Unidos, importantes historiadores reivindican que sea considerado como uno de los padres de la Patria

Fernando de Navascués
Biblioteca-archivo de la Misión de Santa Bárbara, California. Foto: CNS

La historia de América del Norte no se entendería sin la figura del Beato Junípero Serra, un franciscano mallorquín que optó por la evangelización en América, a costa de dejar su prometedora vida de profesor universitario. En Estados Unidos, importantes historiadores reivindican que sea considerado como uno de los padres de la Patria

El 24 de noviembre de 1713 nacía en Petra, Mallorca, Miguel José Serra. Sus padres eran campesinos, y aunque pasó gran parte de su infancia ayudándolos, pudo acudir a una escuela primaria franciscana. Cuando contaba con apenas 16 años, ingresó en el seminario franciscano y adoptó el nombre de Junípero, en recuerdo de uno de los primeros seguidores de san Francisco. Tras su ordenación sacerdotal, se doctoró en Teología y pasó dieciocho años como profesor y educador en Mallorca.

Junípero y su discípulo, fray Francisco Palou, sintieron a la vez el deseo de marcharse a la evangelización de los pueblos que aún no conocían a Jesucristo. Se embarcaron para América, desde Cádiz, en 1749. Su primer destino fue Sierra Gorda, donde fray Junípero estuvo ocho años. Allí, como en tantos otros lugares, aprendió la lengua nativa; enseñó a cultivar la tierra, montar granjas y talleres; e inició a los indios en las ciencias, las artes y el comercio. Y, por supuesto, en la fe católica.

En 1767, los jesuitas fueron expulsados de los territorios españoles. Un año después, le tocó a fray Junípero reorganizar las misiones en Baja California, justo en el momento en que España se decidió a ocupar la California del Norte. Eran tiempos convulsos, pues la zona prometía riquezas: rusos y franceses querían ocuparla. Como todo avance territorial español conllevaba la evangelización de los naturales, fray Junípero fue el encargado de acompañar a Gaspar de Portolá, el brazo militar, en la expedición.

Estatua de fray Junípero Serra, en el Congreso de los Estados Unidos, Washington

En aquel momento, en California había unos setenta mil indígenas, y se hablaban unos cien idiomas diferentes. En 1769, fundaba la Misión de San Diego de Alcalá; un año después, la de Monterey; y así sucesivamente las demás. Miles de indígenas aceptaron el Bautismo y acudían a vivir a las misiones. Éstas se fueron convirtiendo en focos de intercambio cultural. Los indios aprendían agricultura y ganadería -eran pueblos recolectores y nómadas-, y ellos ofrecían música, arte, cestería…, muy valoradas por los españoles.

Fray Junípero murió en 1784, tras haber bautizado a más de siete mil personas, confirmado a unas cinco mil, navegado más de 5.400 millas y caminado unos 8.800 kilómetros. Contemplar el mapa de California es como contemplar los pasos de fray Junípero Serra. Este franciscano fundó las futuras ciudades de San Diego, San Carlos en Carmelo, San Antonio, San Gabriel, San Luis Obispo, San Francisco, San Juan de Capistrano, Santa Clara, San Buenaventura y Santa Bárbara.

A su muerte, se iniciaron doce misiones más. Lamentablemente, ya bajo el dominio mejicano, en 1822, el Gobierno decidió suprimir las Órdenes religiosas y los colegios misioneros. Las misiones fueron secularizadas y sus bienes y propiedades acabaron en manos de personas no indígenas, con lo que la situación de éstos se fue deteriorando cada vez más. Con la llegada de los estadounidenses, los indios fueron arrinconados a los territorios menos productivos.

Importantes historiadores norteamericanos reivindican hoy para él un lugar entre los grandes de Estados Unidos. «Es un incomprendido en California y en EE.UU. -explica el profesor de Historia Steven W. Hackel-. Cuando la gente habla de los Padres fundadores de Estados Unidos, se piensa en Thomas Jefferson o en George Washington, que fueron parte de las 13 colonias originales», protestantes y anglosajones. En cambio, fray Junípero Serra, que era católico y de Mallorca, no encaja fácilmente en ese concepto. Sin embargo, «él representa esa larga lucha entre el colonialismo europeo y los nativos que tratan de mantener su cultura. Lo importante es que los indios californianos sobrevivieron y están aquí hoy», y eso es en gran medida gracias a la labor de fray Junípero y otros franciscanos que continuaron su trabajo construyendo esta tierra.

Fernando de Navascués