El obispo de Vic recuerda a los políticos que el egoísmo lleva a corrupción

El obispo de Vic, Romà Casanova, recuerda a los políticos que son «servidores, no señores» y que «el egoísmo es el enemigo más perjudicial de una sociedad ordenada» porque «pensar en uno…

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El obispo de Vic, Romà Casanova, recuerda a los políticos que son «servidores, no señores» y que «el egoísmo es el enemigo más perjudicial de una sociedad ordenada» porque «pensar en uno mismo, acumular más y más» conduce «a la corrupción que tanto daño hace a la sociedad».

En su glosa semanal que publica la hoja parroquial de su diócesis, el obispo de Vic apela a la «caridad política» y a que las personas que se dedican a ella trabajen «por el bien común».

«El egoísmo es el enemigo más perjudicial de una sociedad ordenada. Pensar en uno mismo, acumular más y más para encontrar la seguridad únicamente en los bienes materiales y tener así un gozo que aliena personalmente y humilla a los más pobres, son motivaciones que llevan a la corrupción», advierte el prelado.

Monseñor Casanova remarca que la corrupción política «hace mucho daño a la sociedad y mina la confianza en los que tienen que gestionar los asuntos que nos son comunes».

«Pero en el fondo -añade- esta carrera de más y más bienes y riqueza manifiesta la devastación que hay en el corazón cuando el hombre no es capaz de reconocer ningún otro valor ni realidad efectiva más allá de los bienes materiales, cuya búsqueda objetiva sofoca o impide su capacidad para darse cuenta».

Sin embargo, el obispo vicense opina que «la vocación política vivida a favor de todos y principalmente de los que no cuentan, de los que son descartados, es bien noble y necesaria y ha de ser vivida como caridad».

«Los que están llamados a servir en el espacio público han de vivir, pues, la caridad política que les tiene que hacer entender que son servidores, no señores, que han sido llamados a hacer realidad el bien común; no han de crear nunca muros infranqueables, sino puentes de encuentro y de diálogo», argumenta el religioso.

El obispo recomienda a los que «son puestos para representar a los otros» que tengan «su corazón bien limpio de todo prejuicio, de todo afán de protagonismo y de lucro personal».

«El que quiere vivir según la caridad política sabe que ha de abrir siempre los ojos a la realidad, sin caer en las ideologías que distorsionan y hacen olvidarse del otro en su especificidad. El que quiere servir a todo el mundo, sabe que el camino es siempre la persona concreta y su bien integral», concluye el obispo de Vic.

EFE