El obispo de Bilbao pide familias acogedoras - Alfa y Omega

El obispo de Bilbao pide familias acogedoras

El santuario de Torreciudad acogió la 29ª Jornada Mariana de la Familia, en la que el obispo de Bilbao pidió a los presentes ser «ser sensibles a las necesidades de los demás»

José Calderero de Aldecoa
Foto: Santuario de Torreciudad

El santuario de Torreciudad acogió la 29ª Jornada Mariana de la Familia, en la que el obispo de Bilbao pidió a los presentes ser «ser sensibles a las necesidades de los demás»

Más de 8.000 personas de toda la geografía española se dieron cita este sábado en el santuario de Torreciudad para participar en la 29ª Jornada Mariana de la Familia, que estuvo presidida por el obispo de Bilbao y que contó con un mensaje del Papa Francisco, por cuyo viaje a Mozambique, Madagascar y Mauricio se rezó expresamente.

El Pontífice instó a los participantes a «edificar una sociedad armoniosa en la búsqueda del bien común», les animó a «contribuir al fortalecimiento y desarrollo de la que es célula básica de la sociedad» y pidió su oración por «el fruto de su ministerio al servicio de toda la Iglesia».

Acogida, oración y sacramentos

Por su parte, el también presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, Mario Iceta, subrayó la necesidad de que «vuestras familias sean acogedoras, sensibles a las necesidades de los demás». Concretamente, pidió «acoger y servir a los niños que no tienen familia, a las familias que sufren, a los enfermos y ancianos, a los heridos de la vida, a los excluidos y descartados, a los empobrecidos e inmigrantes».

En esta línea, durante toda la jornada se recogieron productos de higiene elemental destinados al Proyecto Maternity, una iniciativa que ayuda a mujeres embarazadas que afrontan su maternidad en situación de soledad o abandono.

El prelado vasco instó por otro lado a los presentes a cultivar la oración personal y familiar, con la práctica de los sacramentos, como la Confesión y la Eucaristía, que «es fuente inagotable de amor», y tildó de «fundamental» el «saber reconocer las faltas, pedir perdón y ofrecer el perdón».

J. C. de A.