El Nobel de la Paz pidió, en Alfa y Omega, acabar con la violencia sexual como arma de guerra - Alfa y Omega

El Nobel de la Paz pidió, en Alfa y Omega, acabar con la violencia sexual como arma de guerra

Alfa y Omega entrevistó al ginecólogo congoleño Denis Mukwege en 2014 tras recibir el Premio Sajarov. En aquella ocasión, el actual Premio Nobel de la Paz instó a la comunidad internacional a «establecer una línea roja internacional para que no se pueda emplear la violencia sexual como arma de guerra, igual que hay una línea roja contra las armas químicas o nucleares»

Redacción
Foto: AFP/Tobias Schwarz

Alfa y Omega entrevistó al ginecólogo congoleño Denis Mukwege en 2014 tras recibir el Premio Sajarov. En aquella ocasión, el actual Premio Nobel de la Paz instó a la comunidad internacional a «establecer una línea roja internacional para que no se pueda emplear la violencia sexual como arma de guerra, igual que hay una línea roja contra las armas químicas o nucleares»

El congoleño Denis Mukwege y la iraquí Nadia Murad han recibido esta lunes el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para terminar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra o en conflictos armados.

Mukwege, ginecólogo, denunció en 2012 la impunidad de las violaciones en el Congo y cómo el control del coltán –mineral usado para fabricar móviles y ordenadores– está detrás de la violencia en el país. Meses después sufrió un intento de asesinato: el hospital cristiano en el que trabajaba fue arrasado y tuvo que exiliarse a Bélgica.

En 2013, Mukwege volvió a su país y fundó el Hospital de Panzi. Allí trata a «mujeres que han sido violadas por varias personas, en ocasiones a la vez; mujeres que han sido violadas en público y que, después, han sido torturadas en su aparato genital», como él mismo contó en una entrevista a Alfa y Omega en 2014, tras recibir el Premio Sajarov. «Detrás de estas violaciones hay siempre un objetivo económico, que en el caso de la República Democrática del Congo es la lucha por el comercio del coltán».

En conversación con este semanario, el ginecólogo congoleño instó a la comunidad internacional a «establecer una línea roja internacional para que no se pueda emplear la violencia sexual como arma de guerra, igual que hay una línea roja contra las armas químicas o nucleares».

En octubre le fue concedido el Nobel de la Paz por dedicar «su vida a defender a las víctimas de violencia sexual en tiempos de guerra».

Nadia, la yazidí resiliente

Mukwege comparte el premio con Nadia Murad que es «una de las cerca de 3.000 niñas y mujeres que han sufrido abusos sexuales como parte de la estrategia militar de Estado Islámico que usaban ese tipo de violencia como arma contra los yazidíes y otras minorías religiosas».

Después de tres meses de cautiverio, logró escapar y empezó a denunciar los abusos que habían sufrido ella y otras mujeres. «Tuvo el extraordinario coraje de contar su propio sufrimiento y de ayudar a otras víctimas», y esto fue valorado por el Comité Nobel para concederle el galardón.

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