El mensaje. Quizá sea más fácil comprender a las mascotas que escucharnos - Alfa y Omega

El mensaje. Quizá sea más fácil comprender a las mascotas que escucharnos

Rosa Die Alcolea
Anika Bootz da vida a la protagonista, del mismo nombre y aparentemente más conectada con los animales que con su familia.
Anika Bootz da vida a la protagonista, del mismo nombre y aparentemente más conectada con los animales que con su familia. Foto: BTeam Pictures / lara Perez Camiña.

Ha llegado recientemente a las pantallas El mensaje, un claro ejemplo de película pensada para festivales, premios, cinéfilos y amantes del cine de autor pausado; para quienes prefieren dejarse cautivar por una fotografía exquisita antes que por un reparto de rostros conocidos o un ritmo trepidante. Para el gran público puede resultar una propuesta exigente, incluso lenta, pero precisamente ahí reside su personalidad: invita a detenerse, contemplar y dejar que las emociones afloren sin prisas.

Los reconocimientos obtenidos por el largometraje del argentino Iván Fund en la Berlinale —Oso de Plata Premio del Jurado— y en San Sebastián —Horizontes Latinos— avalan esa vocación de cine de autor. Rodado en un expresivo blanco y negro, el filme narra un drama familiar marcado por la incomunicación. En ese silencio compartido emerge Anika, una niña que aparentemente posee el don de comunicarse con los animales. Sus tutores han convertido esa habilidad en un singular medio de vida, recorriendo la Argentina rural para ofrecer sesiones en las que las mascotas transmiten a sus dueños aquello que nunca pudieron expresar. Sin embargo, el espectador nunca llega a saber con certeza si asiste a un auténtico prodigio o a una ficción construida para sobrevivir.

Con muy pocos diálogos, El mensaje confía casi todo a las interpretaciones, los silencios y las miradas. La decisión de centrar la historia en tres personajes potencia su mundo interior. Especialmente el de la madre, sobre quien planean las mayores incógnitas: ignoramos si cree realmente en la historia que sostiene o si simplemente se aferra a ella como única salida. También el padre parece agotado, pero calla. Y la niña, aunque mantiene un vínculo especial con los animales, expresa mucho más con sus gestos que con las palabras. Esa incapacidad para comunicarse entre ellos termina convirtiéndose en el verdadero conflicto de la película, mientras la puesta en escena transforma el silencio en un lenguaje propio.

La fotografía y la música son los dos grandes pilares de la cinta. El blanco y negro evita cualquier artificio y dota al relato de un aire atemporal, casi suspendido entre la realidad y la fábula. La banda sonora de Mauro Mourelos, siempre contenida y delicada, acompaña sin invadir, aportando una dimensión casi espiritual a una historia donde lo importante nunca es lo que se dice, sino lo que permanece oculto. Imagen, sonido e interpretación construyen una atmósfera de melancolía y misterio que envuelve toda la narración.

El desenlace deja una hermosa reflexión sobre el amor de una hija hacia su madre y abre discretamente la puerta a la esperanza y a la fe. Sin ofrecer respuestas fáciles, Iván Fund recuerda que comprender a los animales quizá sea menos difícil que aprender a escucharnos unos a otros. Una idea sencilla, pero profundamente humana.

El mensaje
Dirección:

Iván Fund

País:

Argentina, España y Uruguay

Año:

2025

Género:

Drama

Público:

Todos los públicos

Cartel de 'El mensaje'