«El deporte ayuda a mirar más allá del color de la piel»

Santiago nació en Madrid el 17 de diciembre de 1986. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado un curso de dos años de Filosofía y Teología en Roma. Casado desde hace dos años, es el responsable de la sección Iglesia y Deporte dentro del Consejo Pontificio para los Laicos desde abril de 2013

José Calderero de Aldecoa
Santiago Pérez de Camino, con el Papa. Foto: L’Osservatore Romano

Santiago nació en Madrid el 17 de diciembre de 1986. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado un curso de dos años de Filosofía y Teología en Roma. Casado desde hace dos años, es el responsable de la sección Iglesia y Deporte dentro del Consejo Pontificio para los Laicos desde abril de 2013

Hace cuatro días concluía la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia. La JMJ polaca tomó el testigo de la celebrada hace tres años, en 2013, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, donde mañana comienzan los Juegos Olímpicos. Por primera vez, una pequeña delegación representará al Vaticano en la ceremonia de inauguración de este evento deportivo. Sobre deporte y fe hablamos con Santiago Pérez de Camino, joven español de 29 años que está al frente de la sección Iglesia y Deporte del Consejo Pontificio para los Laicos del Vaticano.

Tienes un antepasado muy futbolero, vinculado al Real Madrid…

Mi bisabuelo, Julián Palacios, fue el primer presidente del Real Madrid. Un hecho que en la familia lo llevamos con mucho orgullo aunque el subsecretario del Consejo Pontificio es del Barcelona y nos divertimos de vez en cuando…

¿Dónde se manda el currículo para trabajar en el Vaticano?

Desde 2003 he colaborado estrechamente en la pastoral juvenil de la diócesis de Madrid. En la JMJ de Madrid 2011 el Comité Organizador buscaba una persona con conocimientos de Derecho Internacional que pudiera dirigir la Oficina de Visados en la Secretaria General. Pude entonces colaborar muy de cerca con el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Santa Sede. Al acabar la JMJ, me ofrecieron la posibilidad de venir a Roma a trabajar. Después de un proceso de entrevistas, empecé a trabajar en el Vaticano en abril de 2013.

¿No eres un poco joven?

Es verdad que algunas personas se sorprenden de mi juventud, pero el Papa es el primero que pide a los laicos, y en especial a los jóvenes, arremangarse. Creo que el hecho de ser un laico y ser joven me permite dar una visión más real del deporte, ya que es algo que practican en su mayoría los jóvenes. También ahora tengo más disponibilidad de tiempo para participar en eventos.

¿Qué valores puede aportar el deporte en un mundo tan fracturado y donde parece imponerse la globalización de la indiferencia?

Aporta mucho. En el terreno de juego todos valen por igual. Y los valores de la práctica deportiva ayudan a mirar más allá del color de la piel o las circunstancias de la vida. Con independencia de si uno es más o menos rico, más o menos culto… en la práctica deportiva cuenta fundamentalmente la persona y este es el punto que ha olvidado a menudo la sociedad y que el Papa no deja de repetirnos.

Valores como el sacrificio, el esfuerzo por llegar a la meta, el compañerismo o la deportividad son similares a las virtudes cristianas que se aprenden en el Catecismo. Además, el deporte es un lenguaje de paz y de entendimiento que no conoce fronteras; une personas y países.

Santiago posa junto al logo de los Juegos Olímpicos. Foto: L’Osservatore Romano

Al Papa le gusta mucho el deporte. ¿Qué te ha transmitido para esta sección?

He tenido la ocasión de hablar con él varias veces y siempre nos ha animado a continuar con el trabajo con el que nació la sección: ser la voz de los católicos ante los organismos internacionales del deporte y promover los valores y la fe en la sociedad a través del deporte. Pero también seré sincero: el Papa tiene cosas mucho más importantes en su cabeza a diario de las que ocuparse. Basta ver las noticias o leer sus discursos para ver sus prioridades. Sin embargo, la predisposición de Francisco a recibir a deportistas o instituciones del deporte no es simplemente por su afición futbolística. Y si enumeramos las audiencias y las propuestas que se le hacen desde la sección vemos que en tres años ha recibido a más personas que de cualquier otro colectivo civil… A mí eso me da que pensar sobre la importancia que le da al deporte y a su valor formativo.

Mañana empiezan los Juegos Olímpicos. ¿Es este un acontecimiento ajeno a la Iglesia? ¿Existe relación entre deporte y fe?

Fe y deporte han ido de la mano siempre en mayor o menor medida. Existe una teoría errónea por la cual se dice que la Iglesia condenaba el deporte por ser un culto al cuerpo pero existen ejemplos de lo contrario ya en la Edad Media, y más tarde durante el Renacimiento y en la Edad Moderna y si uno mira hacia atrás y piensa en la antigua Grecia descubre que fe y deporte siempre han estado relacionados. Por ejemplo, el Papa Pio X fue el gran impulsor del barón de Coubertin para la creación de los Juegos Olímpicos de la era moderna. Ambos pueden compenetrarse bien. De una parte, es importante que el deporte aprenda a verse como un medio, no un fin en sí mismo. Por otro lado el deporte es un lenguaje universal que puede enseñar a los cristianos a comunicar la fe con naturalidad y desparpajo en cualquier ambiente.

José Calderero @jcalderero