El amor de verdad - Alfa y Omega

El amor de verdad

Los obispos españoles han aprobado el documento titulado La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar, que se hará público próximamente. En rueda de prensa, monseñor Martínez Camino señaló que el texto se aleja de cualquier polémica artificial para anunciar con fuerza toda la belleza y la verdad contenidas en el amor conyugal

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
La Iglesia no condena a nadie; todas las personas merecen un respeto incondicionado.

En rueda de prensa, el secretario general de los obispos españoles, monseñor Martínez Camino, ha señalado que el nuevo documento de los obispos sobre La verdad del amor humano «es muy necesario y se espera con mucho interés. Pone luz sobre algo tan vital como es el amor, que mueve la existencia humana; concretamente, el amor conyugal, que tiene una gran trascendencia social y es determinante para el futuro de la sociedad». El documento aborda también la ideología de género, «una concepción del ser humano que desfigura la realidad en virtud de presupuestos equivocados»; y evalúa también la legislación española vigente sobre el matrimonio y la familia. Para monseñor Martínez Camino, «es un documento en clave de anuncio del Evangelio, del amor de Dios y del amor entre los hombres, de la belleza del amor humano y del cuidado que merece por la sociedad».

Acerca de las personas con atracción por el mismo sexo, ha subrayado que «la Iglesia no condena a nadie, y repite constantemente que todas las personas tienen una dignidad inviolable y merecen un respeto incondicionado. Sobre las personas con tendencias homosexuales, la Iglesia ha dicho siempre que son dignas de todo respeto y no pueden ser objeto de discriminación o burla».

Junto a todo ello, también ha afirmado que, «aunque la Iglesia no condena a nadie ni juzga la conciencia de las personas, hay que decir que las relaciones homosexuales son objetivamente desordenadas. Todas las personas, y también las personas con tendencia homosexual, son dignas de respeto, cariño y apoyo, pero es necesario recordar la doctrina de la Iglesia sobre las distintas actuaciones».

Sobre la resolución judicial que obliga al Ministerio de Educación a reponer en su puesto a una docente de Religión, casada civilmente con un divorciado, monseñor Martínez Camino ha recordado que «los principios generales de nuestra legislación defienden que los padres tienen derecho a elegir la educación de sus hijos en cuestiones morales y religiosas. Que nadie eduque a sus hijos en contra de sus principios es lo que nos tendría que preocupar. Si un profesor de Religión no tiene la cualificación para ello, lo que nos debería preocupar es que no dé clase de Religión, para no ir contra los derechos de los padres».

Y, en el caso de las acusaciones vertidas sobre una religiosa de las Hijas de la Caridad, el Secretario General de los obispos ha recordado que «las Hijas de la Caridad trabajan en comedores, pisos y centros de acogida de niños abandonados y en muchísimos lugares, desinteresadamente, sin horarios y sin sueldos. Todo esto lo conoce la sociedad, y han recibido el Premio Príncipe de Asturias. En esta Congregación, o en otras, puede haber pecadores, y la Iglesia no se opone a que se aclaren en justicia las cosas, pero es poco noble extender una sombra de sospecha sobre las Hijas de la Caridad, como se está haciendo».

Por último, sobre la reacción de las víctimas del terrorismo ante los planes de reunificación de terroristas en las cárceles, ha afirmado que «la reconciliación exige pedir y dar el perdón; las dos cosas van juntas. La realidad política y social es compleja, pero no puede haber reconciliación sin pedir perdón y sin otorgarlo».