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«El aborto es un crimen»

El Presidente de Ecuador, don Rafael Correa, está demostrando en los últimos meses que es posible ser de izquierdas y estar en contra del aborto y de la ideología de género: «Eso no tiene que ver con izquierda o derecha, son barbaridades». En su defensa del no nacido y de la familia, no ha dudado en enfrentarse a la ONU, ni en plantearse dimitir

Redacción
Rafael Correa, Presidente de Ecuador
El Presidente de Ecuador, don Rafael Correa, está demostrando en los últimos meses que es posible ser de izquierdas y estar en contra del aborto y de la ideología de género: «Eso no tiene que ver con izquierda o derecha, son barbaridades». En su defensa del no nacido y de la familia, no ha dudado en enfrentarse a la ONU, ni en plantearse dimitir

El Presidente de Ecuador, el socialista Rafael Correa, se ha reafirmado en su defensa de la vida, haciendo frente nada menos que a la ONU. Esta entidad, responsable de presionar a muchos países en vías de desarrollo para que aprueben leyes en contra de la vida y la familia, había pedido explicaciones a Ecuador por no despenalizar el aborto en caso de violanción en su recién aprobado Código Penal. «Señores, vayan a meterse en sus asuntos, no en decisiones soberanas del Ecuador», les respondió Correa en su intervención televisiva semanal. Aseguró no tener «la menor duda de que el aborto es un crimen», y dijo que las Naciones Unidas puede tener sus criterios, pero ni son «valores universales» ni «tienen derecho a tratar de imponernos su barbaridad».

Ya en octubre pasado, cuando se debatía una despenalización parcial del aborto propuesta por el propio partido de Correa, el Presidente amenazó con dimitir si se aprobaba la despenalización del aborto en algunos casos: «Hagan lo que quieran, yo jamás aprobaré la despenalización del aborto», afirmó en pleno debate parlamentario. «¿Dónde se habla en la Constitución de despenalizar el aborto? Al contrario, la Constitución defiende la vida desde la concepción».

Fundamentalismos absurdos

Hace tres semanas, otras palabras de Correa sobre la ideología de género también saltaron a los medios. «Una cosa –afirmaba– es el movimiento feminista por la igualdad de derechos, que apoyamos de todo corazón. Pero de repente hay unos excesos, unos fundamentalismos en los que se proponen cosas absurdas»; entre ellas, que se considere que «no existe el hombre y la mujer natural; o que se piense que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, sino que son las condiciones sociales las que lo hacen. Y eso de que uno tiene derecho a elegir incluso si es hombre o mujer… Eso no resiste el menor análisis. ¡Es una barbaridad que atenta contra todo!» Esta ideología «se enseña en algunos colegios. No traten de imponerlo al resto y no se lo impongan a los chicos. Esta ideología, para mí, es peligrosísima. Es pura y dura ideología, muchas veces para justificar el modo de vida de aquellos que la generan. Los respetamos como personas, pero no compartimos en absoluto» sus propuestas.

En la misma intervención, Correa mostró su malestar hacia quienes piensan que «quien no se adscribe [al aborto y a la ideología de género] no es de izquierdas». En realidad, «eso no tiene nada que ver con izquierda o derecha, son barbaridades», denunció el Presidente de Ecuador. Añadió que «me van a decir conservador por creer en la familia, pero creo en la familia, y creo que esta ideología de género, estas novelerías, destruyen la familia convencional que sigue y seguirá siendo, felizmente, la base de nuestra sociedad».

El Presidente de Ecuador, que se define como «humanista, católico y de izquierda», muestra la cara más provida de una izquierda que, en su mayoría, está entregada a la ideología de género.

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