EE. UU.: los obispos esbozan su respuesta al nuevo Gobierno en temas clave - Alfa y Omega

EE. UU.: los obispos esbozan su respuesta al nuevo Gobierno en temas clave

La Asamblea Plenaria de la conferencia episcopal nombrará a los pastores responsables de defensa de la vida y libertad religiosa y reflexionará sobre la respuesta a la COVID-19 y al racismo

Redacción
Foto: CNS

Independientemente de qué candidato resulte finalmente ganador de las disputadas elecciones en Estados Unidos, la nueva administración que comienza en enero estará marcada de un modo u otro por cuestiones clave para la Iglesia en el país. Y quiénes serán los obispos interlocutores de Trump o Biden en esos casos lo decidirá la Conferencia Episcopal Estadounidense la semana que viene, pocos días después de que se confirme el ansiado resultado de las presidenciales.

En su Asamblea Plenaria de otoño, que se celebrará de forma virtual los días 16 y 17, se dará a conocer el resultado de la votación por correo para el puesto de secretario general, los presidentes de ocho comités y varios miembros del consejo de los Servicios Católicos de Ayuda (CRS por sus siglas en inglés, equivalente a Cáritas). Entre las cuestiones sobre la mesa, los pastores actualizarán su plan estratégico para los próximos cuatro años y la respuesta pastoral a la COVID-19 y al problema del racismo. En este sentido, se discutirá también sobre la renovación del comité ad hoc sobre este tema. 

Aborto, educación…

Aunque varios de los comités cuyo liderazgo se va a renovar se ocupan sobre todo de cuestiones internas y pastorales, otros son de los que con más frecuencia suelen sacar a la Iglesia a la plaza pública para hacer oír su voz sobre cuestiones de actualidad. Así, se elegirá a un nuevo presidente para el Comité sobre Libertad Religiosa, que ocupará su cargo de inmediato para suceder a monseñor George V. Murry, fallecido en junio. Se elegirá también a los obispos responsables de Actividades Provida y de Educación Católica, entre otros. Estos empezarán su mandato dentro de un año, tras doce meses familiarizándose con estos ámbitos.

De este modo, los obispos elegirán el modo en el cual la Iglesia seguirá abordando cuestiones como los casos de violencia racista (y las consiguientes protestas sociales) y el problema del racismo estructural; o la libertad de enseñanza. En el caso de que Joe Biden sea proclamado vencedor de los comicios, también será clave la voz de la Iglesia en relación con el aborto. Trump terminó su mandato consolidando la mayoría conservadora en el Tribunal Supremo, que podría llevar a la revocación de la sentencia que lo hizo posible en todo el país. Biden, en cambio, ha prometido proteger esta práctica, e incluso legalizar el aborto a nivel federal si el Tribunal Supremo cambiara su estatus.

La libertad de las agencias de acogida

La libertad religiosa es otro de los temas recurrentes en la vida de la Iglesia, con frecuencia debido a los obstáculos a los que se enfrentan personas y entidades para trabajar siguiendo su ideario en temas como el matrimonio. Prueba de ello es el caso Fulton vs. la ciudad de Philadelphia, que en estos momentos estudia el Tribunal Supremo. El caso pretende casar la jurisprudencia contradictoria de varios circuitos de apelación sobre si es lícito a una administración no admitir en el sistema de acogimiento de menores a agencias confesionales, si estas no aceptan entregar niños a parejas del mismo sexo.

Se trata de una exclusión que se debe «a que nos implicamos en este ministerio como católicos; es decir, de forma coherente con la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia». Lo han afirmado en una carta amicus curiae(formato que permite a personas no afectadas directamente por un caso presentar sus argumentos sobre este) al Supremo los presidentes de tres comités episcopales: Thomas Wenski, interino en el de Libertad Religiosa; Paul Coaklay, de Justicia Nacional y Desarrollo Humano; y David Konderla, del Subcomité para la Promoción y la Defensa del Matrimonio. 

El cuidado que la Iglesia ha prestado desde el principio de su historia a los huérfanos y a los niños cuyos padres no pueden hacerse cargo de ellos nace ­–explica la carta– de la convicción de que «cada persona, especialmente los marginados e impotentes, merece experimentar el amor de Jesús y ser parte de una familia». Y son «esas mismas creencias sobre la dignidad humana y la sabiduría del designio de Dios» los que «también dan forma a nuestras convicciones sobre el sexo, el matrimonio y el derecho de los niños a una madre y un padre. Estos compromisos son inseparables».