Los católicos pueden y deben ejercer una ciudadanía activa, manteniendo a la vez una relación fraterna con quien piensa diferente

Ramón Jáuregui, el invitado esta semana a nuestros Encuentros con, es una de las figuras más sensibles al diálogo con los católicos dentro del PSOE. No deja por ello de ser uno de los referentes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, una época en la que existieron fuertes choques entre los socialistas y la Iglesia a cuenta de una agenda legislativa de altísimo voltaje ideológico, con el divorcio exprés, la ley de del aborto de 2010 o el llamado matrimonio homosexual. Este semanario se reafirma en su rotunda oposición a aquellas leyes, lo cual no impide reconocer que es necesario tender puentes de diálogo, que tampoco en esos años dejaron de existir. Un elemento que debe provocar reflexión es que el cambio de gobierno de hace cinco años no ha tenido incidencia en este terreno. La conclusión es que la solución no estaba en una nueva mayoría parlamentaria, porque la verdadera batalla –como apunta el sociólogo Fernando Vidal– no estaba ni está en el Parlamento, sino en una sociedad y en una cultura que han perdido valores que hasta hace poco creíamos firmemente arraigados.

Los católicos pueden y deben ejercer una ciudadanía activa, oponiéndose a leyes injustas (en el horizonte aparecen los vientres de alquiler). Pero eso se hace mejor desde dos premisas. La primera es liberarse de contaminaciones ideológicas que terminan pagándose muy caras. Y la segunda es mantener una relación fraterna con quien piensa de otra forma. Al máximo nivel no han faltado nunca los contactos. Pero al pedir a los españoles más diálogo en la entrevista al diario El País, el Papa no se refería solo ni principalmente a los obispos y a los líderes políticos. El problema está más abajo, en las visiones estereotipadas que católicos y personas de algunas ideologías, especialmente en la izquierda, tienen los unos de los otros. Es en la sociedad civil donde hace falta un mayor esfuerzo. Francisco da continuamente ejemplo de ese estilo de acción política con sus grandes alianzas contra la trata de personas o en defensa del medio ambiente. Buscando primero lo que nos une será más fácil después afrontar las controversias.

Alfa y Omega