Editorial: Enfrentarse al monstruo - Alfa y Omega

De acuerdo con un informe de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía –recogido por El País y El Periódico–, las descargas de pornografía infantil han aumentado un 25 % en España durante el confinamiento. Si del 17 al 24 de marzo hubo unas 17.000, la semana siguiente subieron a 21.200 y no han bajado desde entonces. Estos datos confirman que «el monstruo del abuso infantil en la red sigue creciendo de manera exponencial», como denunció hace unos meses en estas páginas Ernesto Caffo, presidente del Telefono Azzurro italiano.

El también miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores lanzaba este recordatorio al calor de un encuentro de grandes empresas tecnológicas en el Vaticano para trabajar contra la proliferación de abusos infantiles en internet. El Papa les pidió entonces que no miraran para otro lado. Poco después, Doctrina de la Fe incorporó a sus delitos más graves la posesión de pornografía de cualquier menor de 18 años. Porque no queda otra que sumar esfuerzos para enfrentarse a este monstruo. Por nuestros niños. Por todos.

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