«Don Carlos, ¿por qué quiere usted que le llamen padre?»

Monseñor Osoro ha saludado ya, uno a uno, a todos los sacerdotes de la archidiócesis. En los encuentros, distribuidos por Vicarías, les ha dirigido una meditación: Esencia de la salida misionera, ha conversado con ellos sobre toda clase de temas y les ha dejado su número de móvil para asuntos urgentes, por ejemplo: «Si tenéis a un joven con vocación»

José Calderero de Aldecoa
Momento del encuentro con los sacerdotes de la Vicaría VII

Monseñor Osoro ha saludado ya, uno a uno, a todos los sacerdotes de la archidiócesis. En los encuentros, distribuidos por Vicarías, les ha dirigido una meditación: Esencia de la salida misionera, ha conversado con ellos sobre toda clase de temas y les ha dejado su número de móvil para asuntos urgentes, por ejemplo: «Si tenéis a un joven con vocación»

En Madrid son casi dos mil los sacerdotes, y prácticamente a todos ellos ya les ha saludado don Carlos Osoro. En poco menos de dos meses, el nuevo arzobispo de Madrid ha recorrido las VIII Vicarías madrileñas, encontrándose con sus sacerdotes. Una mirada, un apretón de manos, quizás un abrazo, una breve presentación, y monseñor Osoro pasaba al siguiente de la fila.

Después de los saludos iniciales, las visitas continuaban con una meditación, dirigida por el arzobispo, sobre la esencia de la salida misionera, en la que ha dejado su impronta misionera. En todas las Vicarías, don Carlos ha reflexionado sobre este tema y ha querido que sus palabras no se olviden. Daniel Navarro, su secretario, repartió un folio a todos los sacerdotes, en el que estaban grabadas las palabras del arzobispo sobre «ese sueño que hay que hacer realidad: el mandato de Jesús Id por el mundo y anunciad el Evangelio».

Una Iglesia unida y en misión

«Tenemos que renovarnos para salir en misión», pedía don Carlos a los sacerdotes de la Vicaría VII. «La salida misionera parte desde el corazón del Evangelio, que es Jesucristo, y tiene que llegar a todos. No podemos despreciar a nadie», continuaba el arzobispo en la Casa de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, donde se reunieron cerca de 200 sacerdotes.

También hizo un llamamiento a la unidad. «Quiero contar con todos. Quiero escucharos. Quiero que, entre todos, hagamos un plan pastoral, pero que esté refrendado con la realidad».

Dejarse sorprender

Monseñor Osoro saluda, uno a uno, a los sacerdotes de Madrid

Otro de los puntos en los que ha insistido monseñor Osoro es en la necesidad de dejarse sorprender por Dios. En la última Vicaría que visitó, la VIII, don Carlos contó que, esa misma mañana, «Dios me ha sorprendido. Me he encontrado de madrugada con una viejecita entrando en la capilla y le he preguntado qué hacía allí. Me ha dicho que hoy era el cumpleaños de su hijo, y que quería rezar por él. Dios me ha sorprendido en este momento. ¿Y tú, Carlos, has rezado por los hijos que Dios te ha dado en esta nueva archidiócesis?», contaba.

El formato de los encuentros ha sido el mismo en cada Vicaría. Tras la meditación, el arzobispo exponía el Santísimo y rezaba con los sacerdotes. Antes de compartir la comida, tenía lugar un rato de coloquio.

Preguntad sin miedo

«Preguntad lo que queráis, sin miedo»: les animaba monseñor Carlos Osoro a los sacerdotes durante el coloquio.

«En el Evangelio, Jesús dice: No llaméis padre a nadie, porque Uno sólo es Vuestro Padre. ¿Por qué dice usted que quiere ser padre y amigo?», preguntaba un sacerdote de la Vicaría IV.

«Me gusta que me llamen padre porque quiero ser aquel que reúne a todos los hijos en la misma mesa, una mesa donde caben todos… Por eso me gusta que me llamen padre», contestó don Carlos.

«¿Con qué criterio se ha de acoger a una pareja en situación irregular que quiere bautizar a su hijo?», preguntó otro sacerdote de la misma Vicaría.

«Con el Evangelio, y como lo hacía san Francisco Javier cuando evangelizaba. No significa un todo vale, pero sí un acoger con misericordia», respondió don Carlos.

Momento del encuentro con los sacerdotes de la Vicaría VII

En los coloquios, monseñor Osoro habló del estilo de presencia que quiere para la Iglesia en Madrid: «Si nos dedicamos a meter el dedo en el ojo, la gente se marchará y nos odiarán. Hay que generar atracción, pero atracción a Cristo», dijo.

Con respecto a la familia –otro de los temas recurrentes–, don Carlos enfatizó que «tiene una importancia vital. Las mejores cosas se aprenden en la familia. Yo las cosas más importantes de mi vida las aprendí en mi familia, entre ellas, el nombre de Jesús».

Los jóvenes y el seminario es otro de los temas más tratados en los encuentros con los sacerdotes. «He trabajado durante 20 años en el seminario. Le doy una prioridad vital», explicó a sus curas el arzobispo. Al darles su número de móvil para que puedan llamarle en cualquier urgencia, les indicó que lo hicieran «rápidamente si tenéis un joven que se esté planteando la vocación. Estoy disponible para todos», aseguró don Carlos, quien ya ha animado a varios jóvenes en Madrid a entrar en el seminario.

José Calderero @jcalderero