«Dios ha querido que vinierais a verme»
Una certeza da razón de nuestro trabajo: los misioneros son enviados para hacer presentes por el mundo las caricias del Señor
Fue en 2015 en Santiago de Cuba, acompañado de mi esposa, Cecilia y de las misioneras de las Caridad, en una experiencia misionera de verano organizada por la Delegación Episcopal de Misiones de Madrid. Una tarde, las misioneras de la Caridad nos dijeron que visitáramos a las casas a las que ellas solían acudir por los barrios periféricos de Santiago, lugares humildes pero que acogían con una gran gratitud nuestras visitas.
En una de las casas entramos Cecilia y yo con una religiosa. Postrada en la cama había una señora que, en ese momento, nos pareció muy mayor. Posteriormente, nos enteramos de que estaba tan envejecida por la mala nutrición. Ella nos miró, nos agarró de la mano y nos dijo: «Dios ha querido que vinierais a Santiago de Cuba. Dios ha querido que hoy vinierais a verme, a estar conmigo». Esta persona postrada, humilde, que casi no veía, tenía en su corazón una certeza que da razón del trabajo de esta delegación: los misioneros son enviados por la Iglesia para hacer presentes las caricias de Dios, el Evangelio por todo el mundo.

Desde entonces han sido muchas las ocasiones de poder compartir la vida de los misioneros, muchos de ellos con años de vidas entregadas a la tarea misionera de la Iglesia. Este es uno de los grandes dones de servir a la Iglesia en esta delegación.
Partiendo de esta certeza encarnada en la vida de tantas personas, una de las tareas primordiales de nuestra delegación es que la misión ad gentes sea conocida en la archidiócesis de Madrid; que sean muchos los que se acerquen a esta realidad para sostenerla con la oración, la colaboración personal, a través de la animación misionera y mediante los donativos.
También es tarea nuestra ocuparnos de los misioneros madrileños repartidos por los cinco continentes. Nos encargamos de todo aquello que podamos hacer por ellos: tareas administrativas, emitir certificados, estar pendiente de ellos y mostrar que siguen siendo diocesanos de Madrid y que la Iglesia que los envió sigue rezando y estando pendiente de cada uno de ellos.

Otra de nuestras labores es acercar a los jóvenes a esta vocación tan maravillosa. Para ello tenemos dos veces al mes encuentros de Formación en la Misión y de Vocación para la Misión en la sede de la delegación. Y los veranos, para aquellos que se forman y están interesados, tenemos las experiencias misioneras, durante las cuales buscamos compartir la vida de los misioneros y acercarlos a la Iglesia en misión. A aquellos que se sienten llamados a dejarlo todo para evangelizar en otros lugares, los ayudamos en el proceso de discernimiento y de formación necesario para poder se enviados.
Nuestra delegación también se ocupa, a través de la Dirección Diocesana de OMP, de dar a conocer las cuatro Obras Misionales Pontificias, las obras del Papa para atender la misión ad gentes: la de la Propagación de la Fe, cuya jornada celebramos este 19 de octubre, el Domund; la de la Infancia Misionera, que celebramos en enero; la de San Pedro Apóstol, cuya Jornada de Vocaciones Nativas celebramos el domingo del Buen Pastor junto a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones; y una cuarta obra que no tiene jornada, la Pontifica Unión Misional. De ella dependen los Enfermos Misioneros y es el alma de las demás obras. Se ocupa de la edición de revistas y de la formación de todo el pueblo de Dios para que conozca y se haga corresponsable de la labor de la Iglesia en territorios de misión.
Si quieren conocernos o participar de las actividades de la delegación les invitamos a visitar la página web, www.misionmadrid.com. También pueden escribirnos un correo electrónico a madrid@omp.es.