Día Mundial del Comercio Justo: hay alternativas a las injusticias del sector textil - Alfa y Omega

Día Mundial del Comercio Justo: hay alternativas a las injusticias del sector textil

La ropa que nos ponemos cada día puede fabricarse en lugares donde una mayoría de mujeres, contratadas porque cobran menos, trabajan hasta 14 horas al día en condiciones laborales inhumanas; o en talleres con los que se trabaja a largo plazo y en los que las mujeres trabajan ocho horas, hombres y mujeres reciben un sueldo justo, tienen derecho a vacaciones y atención sanitaria e incluso guarderías para sus hijos. El Día Mundial del Comercio Justo nos invita a «tirar del hilo»

Colaborador
Talleres de Nazaret, en Filipinas

La ropa que nos ponemos cada día puede fabricarse en lugares donde una mayoría de mujeres, contratadas porque cobran menos, trabajan hasta 14 horas al día en condiciones laborales inhumanas; o en talleres con los que se trabaja a largo plazo y en los que las mujeres trabajan ocho horas, hombres y mujeres reciben un sueldo justo, tienen derecho a vacaciones y atención sanitaria e incluso guarderías para sus hijos. El Día Mundial del Comercio Justo nos invita a «tirar del hilo»

Tira del hilo es el lema del Día Mundial del Comercio Justo que se celebrará el próximo sábado 9 de mayo en más de 50 localidades españolas. La jornada destacará las injusticias que esconde la elaboración de artículos textiles, un sector muy potente económicamente –sólo en España cada persona gasta al año 437 euros en ropa–, que ejemplifica de manera clara las consecuencias negativas de la globalización y en el que se producen numerosas violaciones de Derechos Humanos. En España, la celebración está promovida por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) y cuenta con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

«Mujer asiática, joven que trabaja entre 12 y 14 horas diarias es el perfil tipo de las personas que confeccionan casi toda la ropa que llevamos», destacó Mercedes García de Vinuesa, presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) la semana pasada, en la rueda de prensa en la que se presentó un informe sobre el sector del textil, elaborado por Carro de Combate y la CECJ. «Salarios míseros que no cubren las necesidades básicas, jornadas extensas, condiciones laborales inhumanas y peligrosas, trabajo infantil o ausencia de sindicatos legalmente constituidos son algunas de las violaciones de derechos fundamentales que se producen en este sector, que mueve cada día 34.000 millones de euros solo en Europa», añadió.

En la rueda de prensa también intervino Ángel Sánchez, director del Instituto Municipal de Consumo, quien declaró que «la ciudad de Madrid está comprometida con el comercio justo. El pleno del Ayuntamiento aprobó hace unos años por unanimidad la declaración de Madrid como Ciudad por el Comercio Justo. Seguiremos trabajando en este compromiso porque todavía queda mucho por hacer».

Dos realidades muy diferentes

Tras la rueda de prensa, se inauguró en el Centro Cultural Galileo la exposición Tira del hilo del algodón más justo, que consta de 24 imágenes del fotógrafo Sean Hawkey. A través de ellas, se da a conocer el trabajo de 10.000 personas que cultivan algodón bajo los criterios del comercio justo. La muestra explica su laborioso proceso de producción y el impacto positivo del comercio justo. Los trabajadores y trabajadoras, además de obtener un salario digno, destinan los beneficios extra a iniciativas que deciden democráticamente (material escolar, construcción de una clínica, etc.). Solo el hecho de que las mujeres participen en estas votaciones genera un cambio importante en cuanto a su papel en la sociedad. La exposición puede visitarse en el centro Cultural Galileo (c/Galileo, 39) hasta el día 24 de mayo.

La realidad de esta exposición dista mucho de lo que ocurre en gran parte de la industria textil convencional. Según el informe presentado hoy, este sector esconde muchas situaciones de esclavitud moderna. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que 21 millones de personas realizan trabajo forzoso. El textil y la agricultura son los dos sectores donde esta explotación extrema se encuentra más generalizada.

El pago de sueldos miserables es otra de las realidades del sector. Bangladesh ostenta el triste record a la baja: el salario mínimo es de 50 euros, incluso tras la subida de un 77% producida tras el derrumbamiento del edificio Rana Plaza, en el que fallecieron 1.138 personas y más de 1500 resultaron heridas. En Camboya el salario mínimo es de 128 dólares mensuales, que quedan lejos de los 238 dólares que la «Asian Floor Wage Alliance» calcula son necesarios para cubrir las necesidades básicas. Gran parte de los trabajadores del textil forman parte de los 910 millones de trabajadores pobres según la OIT; es decir, personas que aún teniendo un empleo viven con menos de un dólar diario.

El 80% de trabajadores son mujeres

El 80% de los trabajadores del textil son mujeres. A los sueldos ya bajos, se une la brecha salarial existente entre hombres y mujeres, especialmente marcada en la confección. Se calcula que ellas cobran entre un 10% y un 50% menos que ellos por realizar trabajos similares. Este es uno de los motivos por los que el sector está tan feminizado, unido a otros factores como su menor organización sindical y la facilidad para contratarlas por periodos de tiempo más cortos y en peores condiciones.

La explotación laboral infantil está presente a lo largo de toda la cadena de producción. A pesar de que se ha reducido, en India en la recogida de algodón participaron casi 400.000 menores en la campaña de 2010. La mitad tenía menos de 14 años. En Marruecos, miles de niñas se incorporan durante sus vacaciones a talleres, supuestamente como aprendices. Sin embargo, realizan la misma labor que las adultas aunque cobrando un 40% del salario mínimo.

Mucho por hacer

En la actualidad, el textil de comercio justo es poco representativo tanto en volumen de producción como en ventas. En el cultivo del algodón justo trabajan 73.400 personas, una cifra pequeña comparada con los casi 100 millones de hogares que participan en la cosecha mundial de esta materia prima. Sin embargo para quienes trabajan en este sector significa mucho cualitativamente, ya que tienen garantizadas unas condiciones de vida digna.

Entre las pocas iniciativas de textil de comercio justo está Ropa Hecha con Amor, una innovadora apuesta por crear prendas deportivas fabricadas con dignidad y bajo criterios socialmente justos. Bajo la marca Taller de Solidaridad, esta ONGD impulsa la mejora de condiciones de vida de mujeres y jóvenes de países de América Latina, Asia y África. Taller de Solidaridad es una fundación promovida por las Siervas de San José, que tiene como fin impulsar la justicia social, la dignidad de las personas y la mejora de sus condiciones de vida, transformando la sociedad, y optando por los colectivos pobres y excluidos de mujeres, niños y jóvenes de los países del Sur.

En España, distribuyen más de 150 productos de comercio justo, fundamentalmente ropa deportiva, desde el año 2008. Así, apoyan de forma sostenible más de 120 proyectos con un enfoque basado en la igualdad de oportunidades, el respeto al medioambiente y los derechos humanos. En su nueva etapa, el proyecto amplía el número de talleres productores, dando apoyo a proyectos de desarrollo social o de recuperación de industrias locales. Al igual que en la colección del 2013, parte de las prendas serán confeccionadas en el taller de Mandaluyong, en Filipinas, un taller que ofrece trabajo a mujeres en riesgo de exclusión social y que pertenece a la red Talleres de Nazaret, miembro de la Organización Mundial de Comercio Justo.

Unos talleres diferentes

En los Talleres de Nazaret rigen principios como la ausencia de explotación infantil, la atención a los hijos de las trabajadores mediante guarderías, el pago de un salario justo, vacaciones, permisos de maternidad y paternidad, derecho a atención sanitaria, seguridad laboral, jornada laboral de ocho horas, un lugar de trabajo adecuado y bien ventilado, trato igualitario independientemente de etnia, sexo o creencias, y formación de los trabajadores.

Taller de Solidaridad importa sus productos a través de relaciones de compra a largo plazo que aseguren la continuidad de los proyectos prefinanciando a los productores la compra de materia prima. Además, mantiene una relación directa con los productores, lo que les permite conocer de primera mano los talleres, en lo que se refiere a personal gestor, contratado, materiales de producción, velando así por el cumplimiento de los principios del comercio justo.

El Día Mundial del Comercio Justo se celebra en más de 50 países, convocados por la World Fair Trade Organization (Organización Mundial del Comercio Justo). El comercio justo tuvo su origen en los años 60, y hoy cuenta con 2,5 millones de productores y productoras, 500 organizaciones importadoras y más 4000 tiendas especializadas en Europa, además de instituciones internacionales que avalan el cumplimiento de sus principios. Conferencias, conciertos, pasacalles, actividades infantiles, puestos informativos y de venta, son algunas de las actividades que se celebrarán en más de 70 localidades de 14 comunidades autónomas, convocados por las 29 organizaciones miembro de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. La lectura del manifiesto será uno de los momentos principales de las celebraciones.

Coordinadora Estatal de Comercio Justo