Los jóvenes de Acción Católica: «Deseamos una Iglesia acogedora, donde los pobres sean los preferidos» - Alfa y Omega

Los jóvenes de Acción Católica: «Deseamos una Iglesia acogedora, donde los pobres sean los preferidos»

Ante el inicio del sínodo de obispos y como «miembros de pleno derecho de la comunidad eclesial» piden que se les escuche y acompañe

Fran Otero
Foto: ACG

Ante el inicio inminente del sínodo de obispos, los jóvenes de Acción Católica –Acción Católica General, Juventud Estudiante Católica, Juventud Obrera Cristiana y Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos– han hecho público un comunicado en el que muestran su esperanza por los frutos de la reunión sinodal, «donde se marcarán los nuevos rumbos para la pastoral con los jóvenes del mundo».

En este sentido, realizan una serie de peticiones a la Iglesia, de la que se sienten «miembros de pleno derecho de la comunidad eclesial». Reclaman, a nivel general: «Deseamos una Iglesia que sepa escuchar nuestras demandas, insatisfacciones o incluso decepciones, que esté atenta a nuestras expectativas y deseos profundos, así como nuestra manera de entender y de soñar la Iglesia».  También le reclaman que, aprovechando su influencia, «nos haga posible dejar un mundo en mejores condiciones», que haga real su opción preferencial por los pobres y reconozca el  papel y el protagonismo de las mujeres dentro de la comunidad eclesial.

En el texto difundido este marte recogen también una serie de ideas sobre temas como los jóvenes en parroquias, el mundo estudiantil, los barrios obreros y el mundo rural, que, además, coinciden con la identidad de los grupos representados.

Creen, así, que la parroquia «debe ser el lugar habitual de encuentro de los jóvenes», donde encuentren «escucha, cercanía, acompañamiento, esperanza, alegría…». En el ámbito de la educación, apuntan que la presencia de la Iglesia debe motivar a las personas a preguntarse por el sentido de lo que estudian y a verlo todo desde la dimensión del Evangelio. Sobre los jóvenes que viven en entornos obreros o en el mundo rural, le piden que «sea cauce de reconocimiento de su dignidad ante la precariedad y el trabajo deshumanizador» y que apueste por lo pequeño, por la sencillez de nuestro ambiente y no por criterios de eficacia.

«¡Cuenten con nosotros! Somos jóvenes que queremos formar parte de la construcción de un mundo nuevo, donde cada persona tenga oportunidad para desarrollarse y vivir con la dignidad que Dios tiene soñada para cada uno de nosotros. Somos jóvenes, y no nos resignamos a ser generación ignorada y sobrante. ¡La juventud no puede quedar al margen! Somos el presente, somos la alegría y la fuerza, somos la esperanza que empuja otro mundo posible», concluyen.