Cristiano el domingo..., ¿y durante la semana no?

El cardenal Rodríguez Maradiaga ha protagonizado las III Jornadas de Pastoral organizadas por la archidiócesis de Toledo, con varias intervenciones centradas en la parroquia, desde la que los fieles «deben salir al mundo» a evangelizar, porque «no se puede ser cristiano el domingo, y el resto de la semana no serlo»

José Alberto Rugeles

El cardenal Rodríguez Maradiaga ha protagonizado las III Jornadas de Pastoral organizadas por la archidiócesis de Toledo, con varias intervenciones centradas en la parroquia, desde la que los fieles «deben salir al mundo» a evangelizar, porque «no se puede ser cristiano el domingo, y el resto de la semana no serlo»

En el marco de las III Jornadas de Pastoral organizadas por la archidiócesis de Toledo, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y coordinador del Consejo de cardenales que asesora al Papa para la reforma de la Curia romana, subrayó la importancia de la parroquia como el lugar en el que se juega la vida eclesial.

Ante más de 750 sacerdotes, religiosas y laicos, el cardenal tuvo tres intervenciones centradas en la dimensión evangelizadora de la parroquia, en las que fue desgranando diferentes textos de Evangelii gaudium, del Papa Francisco, Evangelii nuntiandi, del Beato Pablo VI, así como diferentes documentos de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, y varias menciones al Documento de Aparecida.

En la primera de ellas, sobre La parroquia: comunidad de comunidades e Iglesia en la Iglesia, el cardenal Rodríguez Maradiaga recordó que la parroquia no es una «estación de servicios pastorales», sino que es en ella en donde «la Iglesia se juega su futuro». Las parroquias deben estar en estado de permanente conversión y de misión, siendo la misionariedad lo que debe llevar a la conversión de las parroquias. Por eso, «hay que repensar la parroquia», un ámbito que debe propiciar el encuentro con Cristo, que «no es el encuentro con una idea, es el encuentro con una persona». En este sentido, «hay que replantear la parroquia desde ese encuentro promovido por la parroquia», que a su vez «debe ser una comunidad viva, comunidad de comunidades. La parroquia evangelizada tiene que ser necesariamente evangelizadora. Hay que reformular la estructura de la parroquia para que sea comunidad de comunidades».

La parroquia como familia

En su segunda intervención, el cardenal Rodríguerz Maradiaga señaló que «quien ha encontrado verdaderamente a Cristo, no puede retenerlo sólo para sí. El laicado necesita de formación y de más acompañamiento. Los seglares no se deben quedar encerrados en la sacristía, ni tampoco en el atrio; deben ir al mundo. No debemos renunciar a evangelizar los mundos de la política, de la economía y de la cultura. La Iglesia no puede quedarse al margen de la lucha por la justicia. Soy cristiano equivale a decir: Pertenezco a la Iglesia. La coherencia es indispensable. No se puede ser cristiano el domingo, y el resto de la semana no serlo», afirmó el cardenal arzobispo de Tegucigalpa.

En la tercera conferencia, el cardenal Rodríguez Maradiaga puso el énfasis en el valor de la parroquia como familia, lo que debe estar en el centro de las acciones pastorales, pues «el rostro maternal de la Iglesia es la parroquia, donde el miembro más alejado es aquel que más preocupa y a quien hay que ir a buscar para acogerlo, ayudándolo a que su retorno sea para siempre».

Para esto, las parroquias no deben ser «auto-referenciales y nostálgicas», y sí «referencia y atracción de alejados». Todos en la Iglesia debemos trabajar «por crear justicia social, para superar los males que está provocando en las familias la situación de pobreza material, espiritual y moral».

José Alberto Rugeles