«Contagiados de su espíritu de comunión»

«Es exactamente el Papa que necesita la Iglesia en este momento», afirma don Carlos Romero, Presidente de la ACdP; un hombre «con humildad, sencillez y apoyado en la oración de toda la Iglesia», añade don Rodrigo Bello, Coordinador nacional de la Renovación Carismática Católica en España. Congregaciones y nuevas realidades eclesiales confían en él

Alfa y Omega
«Es exactamente el Papa que necesita la Iglesia en este momento», afirma don Carlos Romero, Presidente de la ACdP; un hombre «con humildad, sencillez y apoyado en la oración de toda la Iglesia», añade don Rodrigo Bello, Coordinador nacional de la Renovación Carismática Católica en España. Congregaciones y nuevas realidades eclesiales confían en él
José Calderero / Cristina Sánchez
Generoso y valiente
Francisco José Ruiz Pérez, SJ, provincial de España de la Compañía de Jesús

Mi primera reacción es de agradecimiento al Papa Francisco por haber asumido una responsabilidad tan importante y decisiva como la de liderar la Iglesia universal. Es un gesto de entrega personal generoso y valiente. No puedo menos que reconocer, también, el simbolismo que lleva dentro de sí que el Papa Francisco proceda de Iberoamérica. La Iglesia parece mirar así a la periferia, allí donde hay una sensibilidad nueva con la que el catolicismo puede inspirarse para afrontar las muchas encrucijadas del presente. Finalmente, que el Papa sea un miembro de la vida religiosa es una mirada eclesial a la radicalidad del seguimiento cristiano. Estoy seguro de que Francisco aportará como jesuita, al liderazgo de la Iglesia, el potencial de la espiritualidad ignaciana para asumir el compromiso cristiano.


A los pies de la Cruz
Carlos Romero, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas

Una vez más, el Espíritu Santo se hizo presente y nos regala un hombre de oración, y, por lo tanto, un hombre bueno, cercano, humilde, sencillo. Si toda su vida ha sido un camino hacia el Calvario, ahora ya está a los pies de la Cruz, con toda la responsabilidad que acaba de asumir.

Es exactamente el Papa que necesita la Iglesia en este momento. Es y será querido por todos, y, además, es jesuita. Mi oración la tiene asegurada. Santidad, que Dios le bendiga.


Profunda humildad
Lydia Jiménez, directora general de las Cruzadas de Santa María

El Espíritu Santo nos ha regalado un Papa santo. Lo conocí en Roma, en las reuniones del Consejo Pontificio para la Familia, del que es miembro y yo consultora. Manifestaba siempre una gran preocupación por la familia. Pero tuve ocasión de tratarle, más de cerca, cuando, en enero del año 2006, vino a España, invitado por la Conferencia Episcopal Española, para dar Ejercicios espirituales a los obispos. Finalizados, se quedó unos días en Madrid y se alojó en la residencia Rovacías, de las Cruzadas de Santa María. Pude apreciar su profunda y sencilla humildad, y su conocimiento profundo de la vida consagrada en la Iglesia.

En un lenguaje muy actual y cercano, insistía en la necesidad de unidad en el seno de la Iglesia, en las comunidades religiosas y en cualquier empresa. «Cuando hay unidad –decía–, se pueden hacer grandes cosas. Sin embargo, las divisiones son siempre obra del mal espíritu, del demonio». Estoy segura de que la nueva evangelización y la correcta aplicación del Concilio Vaticano II serán ejes de su pontificado. ¡¡Bienvenido, Papa Francisco!!


Regalo del Espíritu
Rodrigo Bello, coordinador nacional de Renovación Carismática Católica en España

Para la Renovación Carismática Católica en España, éste ha sido un tiempo donde el Espíritu Santo ha mostrado que es Él quien sigue dándole a su Iglesia todo lo que necesita. Consideramos al nuevo Papa Francisco como un regalo suyo, para el momento que nos toca vivir.

Como san Francisco de Asís recibió el encargo de Dios pidiéndole que reconstruyese su Iglesia, el nuevo Papa tiene por delante la tarea de seguir reafirmando la fe de la Iglesia y la urgencia de presentar a Cristo resucitado como el único Salvador y Señor, y con ello, continuar el camino que, bajo la moción del Espíritu Santo, iniciaron su predecesores.

Tenemos confianza plena en que el Papa Francisco, tal y como se presentó, con humildad, sencillez y apoyado en la oración de toda la Iglesia, podrá realizarlo.


Un nuevo Francisco
Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal

En el Camino Neocatecumenal estamos contentos con el nuevo Papa Francisco. El mismo nombre escogido es todo un programa de pontificado: un nuevo Francisco, pobreza y anuncio del Evangelio; una verdadera transformación del mundo, los pobres y el kerigma.

Durante el tiempo de Pascua, el Camino se ha ofrecido a la Iglesia para anunciar el Evangelio en cien plazas de Roma, también en plazas de Madrid, en las plazas de Buenos Aires y en las del resto de ciudades del mundo. Antes de salir hacia el Cónclave, el equipo neocatecumenal itinerante responsable de Argentina se reunió con el todavía cardenal Bergoglio y éste les dijo que le parecía maravilloso que se hiciera esta misión.

El Papa Francisco va a ser una bendición para toda la Iglesia y la nueva evangelización. Los miembros del Camino Neocatecumenal le damos gracias a la Virgen María por su elección, que sin duda nos hará un gran bien.


Gracias a Dios
Álvaro Martínez Moreno, vicepresidente nacional de Cursillos de Cristiandad

Tuve la fortuna de vivir la elección del nuevo Papa en casa. Todos alrededor de la tele: mis cuatro hijos, mi mujer y la abuela, que pasaba la tarde con nosotros. Las niñas, las más pequeñas, estaban muy emocionadas, y aunque les parece un poco mayor, les encanta. Uno de los niños preguntó si se parece a Juan XXIII, al otro le gusta el nombre que ha elegido…, y los mayores, sorprendidos.

Todos comentamos que es el primero en muchas cosas: hispanoamericano, jesuita, Francisco… Y que parece que habla como con mucha naturalidad y cercanía; los mismos comentarios repetidos hoy por todo el mundo. ¿Lo realmente importante? Un nuevo Papa, una nueva acción del Espíritu, un nuevo impulso en el camino de la Iglesia, en un camino de fraternidad, de amor, de anuncio del Evangelio… Gracias a Dios.

El Papa Francisco, entonces cardenal Bergoglio, saluda a los fieles en la calle, en el año 2009

Papa Francisco: gestos y palabras
Ángel Bartol y Soledad Pérez, movimiento de los Focolares

Ha sido una gozosa sorpresa. Algunos gestos y palabras resultarán claves para comprender su servicio petrino. Destacaría la impresión de alguien desarmado, humilde y sencillo, que se presenta pidiendo la ayuda del pueblo cristiano para atraer la bendición de Dios, con el que quiere recorrer un camino de fraternidad y caridad, basado en la confianza.

Jesús lleva adelante la Iglesia y nos sorprende cada vez, invitándonos a acoger los signos de los tiempos que van más allá de nuestros cálculos. El nuevo Papa Francisco nos invita a la vida espiritual, a abrazar la esencia del Evangelio, a ir juntos, rezando los unos por los otros. Su vocación de jesuita nos pone en evidencia la vida de comunidad, la Iglesia en comunión. Y su nombre, Francisco, nos anima al diálogo con todos, abierto a la sociedad que nos rodea, para compartir los dolores y desafíos, ofreciendo el Evangelio como respuesta.


Espíritu de comunión
Higinio Junquera, presidente nacional de Acción Católica General

La aparición del Papa Francisco me pareció muy emotiva. La primera impresión fue la de ver a una persona sobrecogida por el momento, intentando ser consciente de la misión que estaba asumiendo. A continuación, fue dibujándose poco a poco la figura de un verdadero pastor, presentándose en primer lugar como obispo de Roma, con humildad, con respeto ante los fieles que se habían congregado en la Plaza de San Pedro.

Comienza ahora un pontificado que debe asumir retos, ilusiones y dificultades considerables en la tarea evangelizadora que tiene la Iglesia en los próximos años. Debemos estimular, en lo cotidiano, el espíritu de comunión que ayer nos contagió a todos en un día tan importante para la Iglesia.


La creatividad del Espíritu Santo
Ignacio Carbajosa, responsable nacional de Comunión y Liberación

No hay nada más inteligente que aprender de la experiencia. Y confieso que esto me ha acompañado en este largo mes, entre la renuncia de un Papa y la elección de otro. El mundo entero se volcaba en una vorágine de apuestas aplicando categorías políticas a un fenómeno que es extraño a ellas. ¿Cómo sustraerse a esa dinámica? Sólo en función de un conocimiento de la naturaleza de la Iglesia apoyado en la experiencia. Y hay que reconocer que nuestros ojos han visto muchas cosas en los últimos años que se han convertido en experiencia de una dinámica nueva.

Pensemos en Juan Pablo II, aquel cardenal desconocido de nombre impronunciable. ¿Quién podía apostar por él? Y sin embargo nos deparó más de 26 años en los que la Iglesia volvió a ponerse ante el mundo como un factor decisivo para la Historia. Pero pensemos en el archiconocido y etiquetado Ratzinger: a pesar de todas las imágenes se convirtió en el Papa humilde, y grande a la vez, que ha dialogado con la razón de Occidente. Como le sucedía al pueblo de Israel, la memoria de lo que habían visto mis ojos sostenía la certeza de que no había nada más inteligente que la creatividad del Espíritu Santo guiando a la Iglesia. Menos de esto no quería.

Y así me puse delante del televisor expectante por conocer el rostro de Pedro. Casi escrutando intensamente los signos de la sorpresa que el Señor empezaba a dibujar para salir al encuentro de nuestra débil esperanza. Y confieso que uno así ve más. O mejor dicho, ve lo que está sucediendo, que es bastante más que lo epidérmico. ¿Qué vi en ese balcón de la urbe que acaparó las miradas del entero orbe? Un hombre llano que en pocos segundos se convirtió en testigo de Jesucristo delante del mundo. En lugar de divagar sobre los sentimientos o emociones propios de un momento como ése, invitó a todos a rezar… y se puso a rezar. Explicando así, con sus propios gestos, al mundo entero que, en medio de nuestras angustias, de nuestras batallas, de nuestros esquemas caducos, la misericordia de Dios tiene un nombre: Jesucristo, que ha entrado en la Historia, en cuya mano está el designio de todo. Si de algo está necesitado el mundo es de esto. Dar menos que Dios es dar poco. Y este Papa ha empezado a gritarlo.