Cédric Ouanekpone rechazó ofertas de trabajo «muy golosas» y volvió a Centroáfrica
Fue el primer nefrólogo de República Centroafricana. Pero en vez de quedarse en Francia Cédric Ouanekpone decidió dirigir un centro que llevaba cerrado dos años en su país
«Un hombre bueno, un hombre con vocación de servicio y un hombre que sueña». Así es Cédric Ouanekpone, ganador del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025, según el español Jesús Ruiz, obispo de Mbaiki, en República Centroafricana. Ambos visitarán España los días 31de enero y 1 de febrero para participar en el XXXVIII Encuentro África, en torno al tema Migrar o quedarse. Fuga de talentos en África.
Según algunas organizaciones, 20.000 profesionales cualificados salen todos los años del continente africano, con el impacto consiguiente en sectores fundamentales como la sanidad o la educación, entre otros. Un dilema que este joven médico conoce bien.

Ouanekpone es una eminencia por haberse convertido en «el primer doctor en nefrología» de su país. Pero Ruiz subraya, sobre todo, que se trata «un joven cristiano y médico que ha hecho de la medicina su vocación». Incluso cuando todavía estaba estudiando Medicina, en pleno conflicto entre selekas y antibalakas, «se dedicó con una mochila a cuestas a pasar por barrios en guerra, quemados, para ir a curar a unos y a otros, musulmanes y no musulmanes». Tuvo que hacer frente a situaciones como asistir partos con una linterna.
Dos años cerrado
Completó sus estudios en Senegal y Estrasburgo (Francia), momento durante el que «recibió ofertas de trabajo muy golosas para que se quedara, porque es un verdadero fenómeno a nivel intelectual». Sin embargo, Ouanekpone decidió volver a su país «porque quería una alternativa sanitaria para su pueblo».
En 2022 asumió la dirección médica del Centro Nacional de Hemodiálisis, en Bangui. Construido en 2020 por el Banco Africano de Desarrollo y entregado al Gobierno para su gestión, llevaba dos años sin funcionar por falta de especialistas. Ahora ya hay en el país otros dos nefrólogos centroafricanos.
Lograr que los enfermos de riñón pudieran conseguir atención gratuita en este centro, subvencionado por el Estado, no fue suficiente para él. Tampoco dar clases en la Facultad de Ciencias de la Salud y dirigir tesis doctorales de otros futuros sanitarios. «Su sueño fue formar un buen grupo de doctores, unos 20», formados en el extranjero con becas, «para construir una clínica alternativa al proyecto sanitario que ofrece el Estado, que es prácticamente nulo».
Hospital, facultad y clínicas móviles
Para ello, cuentan con el apoyo de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Bangui, encomendada a los combonianos. Esta parroquia es conocida por haber acogido a más de 5.000 personas durante el conflicto civil en el país. El proyecto de Ouanekpone se llama Mama Ti Fatima. Los 10.000 euros de dotación del Premio Mundo Negro se dedicarán a sus proyectos.

Este centro médico, con unas 70 camas, estará acompañado de una facultad de Medicina. «Ya están hechos el laboratorio y la farmacia», y casi terminada la sala de urgencias. También se está construyendo la maternidad.
Además, «desde hace tres años están acompañando las clínicas móviles en mi diócesis». Ello que ha permitido que pasen de cuatro a cinco, atendidas por médicos voluntarios, «musulmanes, protestantes y católicos». Visitan «zonas muy abandonadas donde la gente nunca han visto a un doctor». Cada clínica atiende a 1.000 o 1.200 pacientes, en un país donde la esperanza de vida no alcanza los 55 años.
El año pasado, el Premio Mundo Negro a la Solidaridad se entregó a dos asociaciones que promueven el desarrollo del pueblo baka, de Camerún. En 2024, al obispo nigeriano Matthew Hassan Kukah, obispo de Sokoto.