Católicos en Turquía: la minoría dentro de la minoría. La Iglesia en la tierra de Pablo - Alfa y Omega

Católicos en Turquía: la minoría dentro de la minoría. La Iglesia en la tierra de Pablo

Con motivo de la visita de Benedicto XVI a Turquía, el mundo ha conocido cómo es la vida de los cristianos en ese país. Pero, aunque se han podido ver muchos trazos, tener una visión completa de conjunto no es sencillo

María Martínez López
Un momento de la Eucaristía en la catedral del Espíritu Santo, en Estambul, el pasado 1 de diciembre.

En Asia Menor brilla, como quizá en ningún otro sitio, el tesoro de la diversidad de la Iglesia, y, a la vez, se palpa perfectamente el escándalo de la división, más vergonzosa si cabe en un grupo tan minoritario como el de los cristianos, apenas un 2 % de la población. Los católicos son un grupo doblemente minoritario, pues los principales grupos cristianos son los ortodoxos armenios y griegos, aunque también hay sirios. Y dentro del 0,04 % de católicos, conviven el rito latino, el armeno-católico, el siro-católico y el caldeo.

Desde Occidente, donde el cristianismo es mayoritario, y el rito católico latino, salvo excepciones, es el único vigente, es difícil imaginarse la situación de la Iglesia en Turquía, que no se deja encasillar en un boceto en blanco y negro. Los católicos, minoritarios en extremo, miembros de una Iglesia sin reconocimiento legal, no se sienten perseguidos: «No hay ninguna hostilidad; practicamos nuestra fe con libertad. Nunca he tenido ningún problema», afirma Lidiana, nacida en Turquía, hija de un belga y de una italiana. Sin embargo, en dos parroquias de Estambul, nadie quiso arriesgarse a contestar nuestras preguntas.

La falta de reconocimiento de los católicos como minoría religiosa, y la imposibilidad de la Iglesia de tener propiedades se debe, según el hermano Rubén, franciscano de México que lleva tres años en el país, a que «un 95 % por ciento de los católicos no son históricamente turcos, sino sólo residentes, o nacidos aquí de padres extranjeros. Los realmente turcos y católicos son unos 100 en todo el país». Aplicado a los sacerdotes, las pocas vocaciones que surgen en una comunidad tan pequeña casi hacen superflua la pregunta sobre por qué no hay seminario.

Templos vacíos

Algo similar pasa con los templos. Cuando el laicismo estaba en pleno apogeo, los templos no podían ser visiblemente identificables. No se sabe qué pasaría ahora si hubiera que construir más, pues, debido a la masiva emigración de cristianos, es mucho más probable que sobren templos y no que falten. De hecho, algunos son expropiados al quedar vacíos.

La situación actual en Turquía es heredera de la época más fuerte del laicismo estatal, que no afectaba sólo a los cristianos. Hay libertad de religión, se pueden imprimir textos cristianos y la conversión no supone ningún problema a nivel legal, aunque pueda serlo familiar o social. Lo que está radicalmente prohibido es el proselitismo, dentro del cual se incluye cualquier tipo de publicidad, o incluso vestir hábitos religiosos por la calle. Por ello, las distintas Iglesias cristianas casi han renunciado a la evangelización, que sólo mantienen algunas Iglesias evangélicas libres. Como explica el hermano Rubén, «la palabra misión, y a veces el diálogo interreligioso, se entienden como proselitismo. En cuanto franciscanos, la primera razón de nuestra presencia aquí es el ecumenismo y el diálogo interreligioso».

Reislamización

Sin embargo, a nadie se le escapa la reislamización que se está viviendo, aunque para muchos es más bien un cambio sociopolítico, como reacción a la industrialización y a la incertidumbre acerca del futuro: «Hace veinte años estaba todo más tranquilo. Ahora se produce mucho movimiento, y por eso también hay inquietud y los peligros externos se destacan más», explicó recientemente a Radio Vaticano el padre Franz Kangler, director de un colegio en Turquía. Y, entre esos peligros, algunos perciben la presencia católica.

Por tanto, no es que la situación del cristianismo haya empeorado, sino que, al haber mejorado la del Islam, pierde en la comparación. El profesor de Historia de la Iglesia Rudolf Grulich explica que «el laicismo de Atatürk había afectado también al Islam. Pero la religión mayoritaria de la población ha reconquistado su lugar, lo que por desgracia no se puede aplicar a los cristianos».

Sin embargo, los inconvenientes se aceptan: «Vivir aquí nos posibilita entablar un diálogo intercultural e interreligioso, y hay que aceptar unas condiciones. Si nuestra presencia hace de los musulmanes mejores musulmanes, y de los cristianos mejores cristianos, el trabajo está hecho. Pero no por ello dejamos de lado nuestra fe», explica el hermano Rubén. Por otro lado, la unión entre las distintas Iglesias se ha hecho más estrecha y se comparten celebraciones, conferencias, etc., sobre todo en las regiones más problemáticas, como el norte y el sur, donde hay enclaves tan conocidos para los cristianos como Éfeso o Tarso.

Navidades turcas

Lidiana Devries, residente en Estambul, es viuda de un greco-turco ortodoxo. En su comunidad, la catedral del Espíritu Santo, sólo hay unos pocos centenares de fieles, pero muy unidos: «Cuidamos a los niños, damos catequesis, tenemos residencia para ancianos y gente abandonada, ayuda a los pobres y muchas actividades de voluntariado en las que participamos todos. Cuando llegue la Navidad, habrá cenas en las distintas comunidades, una fiesta para los niños, con San Nicolás, y la celebración religiosa, con coro incluido».