Cartas del rey

Muchas familias europeas se beneficiaron de la ayuda de Alfonso XIII y su labor fue reconocida internacionalmente

Cristina Tarrero
Carta de G. Puccini a S. M. el rey Alfonso XIII solicitando su interés por el paradero de su sobrino Mario Giaccai. Foto: Patrimonio Nacional

El Palacio Real acoge hasta el 3 de marzo una exposición que lleva por título Cartas al Rey. La mediación humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra. Durante siglos la correspondencia ha sido determinante para la historia. La llegada de una noticia a tiempo influía en decisiones posteriores. Recordemos la hazaña de Filípides, que trasmitió la victoria de Atenas sobre Persia en un tiempo récord recorriendo una distancia de 42 kilómetros y 195 metros desde Maratón hasta Atenas; ya los romanos habían desarrollado un sistema de entrega de correspondencia que diferenciaba la urgente, que habitualmente procedía del gobierno, de la ordinaria. Gracias a las cartas hemos descubierto facetas desconocidas y cariñosas del rey Felipe II, o aspectos íntimos de santa Teresa de Jesús mostrando en ellas su humanidad y aspectos prácticos de sus fundaciones. Las cartas complementan al personaje. La pérdida de esta costumbre repercutirá en los estudios sobre personalidades relevantes, pues los correos electrónicos no tienen ese carácter personal que las cartas tenían.

En Madrid existía la figura del cartero mayor que tenía su sede en la calle Postas y confeccionaba una lista de vecinos que habían recibido carta y que debían acudir a recogerlas. Más tarde, a finales del siglo XVIII, Fernando VI creó la figura del cartero creando un cuerpo de doce vecinos que distribuidos por el barrio repartían la correspondencia. Desde punto de vista histórico las cartas aportan sin duda una nueva visión, este es el caso de la exposición de Patrimonio Nacional. Gracias a una labor de investigación y archivo se da a conocer la preocupación rey Alfonso XIII por la situación que se vivía en Europa durante la primera guerra mundial. Así, creó la llamada Oficina de Guerra Pro-Cautivos en 1914 que se encargó de conseguir el indulto a más de 102 condenados, repatrió a millares de heridos y consiguió más de 25.000 informes de familias incomunicadas. Toda esta labor la gestionó a través de su secretario particular y lo sufragó con dinero personal. Su posición como rey de país neutral le favoreció en la mediación aunque le acarreó problemas diplomáticos tanto en España como en el extranjero. Muchas familias europeas se beneficiaron de su ayuda y su labor fue reconocida internacionalmente.

Cristina Tarrero