Cáritas critica que prevalezca la Europa fortaleza sobre la Europa acogedora - Alfa y Omega

Cáritas critica que prevalezca la Europa fortaleza sobre la Europa acogedora

La organización que engloba a las Cáritas del continente europeo ha mostrado su recelo hacia la actitud del Consejo de Europa de basar la política migratoria en «un mayor control fronterizo y en la externalización de las políticas de asilo y migración». La «plataforma regional de desembarco» –recuerda– deberá «respetar la Convención de Ginebra y la Convención Europea de Derechos Humanos

Redacción
Foto: EFE/Miguel Paquet

La organización que engloba a las Cáritas del continente europeo ha mostrado su recelo hacia la actitud del Consejo de Europa de basar la política migratoria en «un mayor control fronterizo y en la externalización de las políticas de asilo y migración». La «plataforma regional de desembarco» –recuerda– deberá «respetar la Convención de Ginebra y la Convención Europea de Derechos Humanos»

«Imitar los métodos populistas no salvará el sueño de la UE. La Europa fortaleza no es ninguna solución salvadora. Las políticas migratorias humanitarias a largo plazo y una Europa acogedora son hoy más necesarias que nunca». Así ha recibido Cáritas Europa las noticias que llegan sobre el Consejo Europeo que concluye este viernes.

La organización que reúne a todas las Cáritas del continente ha criticado además que las propuestas de los líderes de la Unión Europea sobre migración «se basen en temores irracionales más que en hechos». Las solicitudes de asilo en la UE –recordó en un comunicado– han disminuido en un 44 % en 2017 y las llegadas a las costas italianas han disminuido drásticamente.

Mientras tanto, «las necesidades de protección en todo el mundo nunca han sido más altas»: 68,5 millones de personas se vieron obligadas a abandonar su hogar en 2017, lo que equivale a 44.400 personas vulnerables por día.

Un liderazgo mundial

«Puesto que el 85 % de los refugiados están alojados en países en desarrollo, lo justo y racional sería que los líderes de la UE asumieran con fuerza un liderazgo mundial para promover un sistema justo y humano de migración y asilo. Deben garantizarse vías seguras y legales hacia Europa, incluido el reasentamiento, en lugar de intentar sellar las fronteras de la UE», afirmó Shannon Pfohman, directora de Incidencia Política de Cáritas Europa.

Sin embargo, «el miedo a la migración ha llevado a los líderes de la UE a centrarse en un mayor control fronterizo y en la externalización de las políticas de asilo y migración». En este sentido, la entidad lamentó que no se haya avanzado sustancialmente en la reforma del Reglamento de Dublín –que determina que la solicitud de asilo se tramitará en el país que se haya presentado– y se hayan pospuesto «debates concretos sobre la solidaridad intracomunitaria y el reparto de responsabilidades».

Rechazo a los centros de procesamiento offshore

Sobre la creación de una «plataforma regional de desembarco» en cooperación con el ACNUR y la OIM para mejorar la coordinación de las operaciones de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo, Cáritas Europa esperará a conocer los detalles, que es donde «puede estar la trampa».

Sí advierte, de momento, de que «este mecanismo debe respetar la Convención de Ginebra y la Convención Europea de Derechos Humanos, y proteger el derecho de asilo en los Estados miembros de la UE», como ya se ha recordado desde el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Este mecanismo –subraya Pfohman– «nunca debe conducir a la creación de centros de procesamiento offshore según el patrón australiano, que ha demostrado ser contrarios a los derechos humanos. Los Estados miembros deberían trabajar en pos de un mecanismo basado en los derechos que potencie la solidaridad y la cooperación en las operaciones de búsqueda y rescate para evitar que se repitan dramas como el vivido con el Aquarius».

Cáritas Europa ve también problemas en la cooperación con terceros países, incluida Libia. «Los informes de esta semana sobre el abandono de 13.000 inmigrantes en el desierto del Sáhara, en Argelia, son una señal de advertencia para la UE y sus Estados miembros de que la cooperación con los países vecinos nunca debería hacerse a costa de la vida de las personas».

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