Al menos 55 nigerianos son asesinados en dos ataques atribuidos a pastores fulani

Dos sacerdotes y otras 13 personas fueron asesinadas en el interior de la parroquia de San Ignacio, en Ayar-Mbalom (Benue). Hace un año, la Iglesia comenzó a alertar de que los pastores fulani podrían estar siendo utilizados por Boko Haram para extender el terror islamista hacia el sur del país

Alfa y Omega
Foto: Sahara Reporters

Dos sacerdotes y otras 13 personas fueron asesinadas en el interior de la parroquia de San Ignacio, en Ayar-Mbalom (Benue). Hace un año, la Iglesia comenzó a alertar de que los pastores fulani podrían estar siendo utilizados por Boko Haram para extender el terror islamista hacia el sur del país

El estado de Benue, en el sureste de Nigeria, vivió el martes un día negro por el asesinato de al menos 55 personas en dos localidades, presuntamente a manos de pastores fulani. Los dos pueblos se encuentran a unos cien kilómetros de distancia uno de otro.

21 de las víctimas, entre ellas los sacerdotes Joseph Gor y Féliz Tyolaha, encontraron la muerte en la iglesia de San Ignacio de la localidad de Mbalom. Según informa la agencia Fides, el ataque ocurrió al comienzo de la Misa de 5.30 de la mañana, muy frecuentada por los feligreses.

El portavoz del Gobierno de Benue, Terver Akase, ha indicado que, después, los atacantes incendiaron además 50 viviendas, según ha informado el diario local Premium Times.

Además, a última hora de la tarde, medio centenar de hombres armados irrumpieron e incendiaron la localidad de Mbaden. Un periodista del diario local Daily Post Nigeria informó de que todas las viviendas habían quedado reducidas a cenizas. Ambos actos han sido atribuidos a los pastores nómadas fulani, mayoritariamente musulmanes.

«Vil, maligno y satánico»

El presidente del país, el también musulmán Muhammad Buhari, denunció el ataque contra la parroquia de San Ignacio. «Violar un lugar de culto y matar a curas y fieles no es solo vil, maligno y satánico –afirmó–, sino claramente calculado para incitar el conflicto religioso y arrastrar a nuestras comunidades a una sangría interminable», afirmó en un comunicado.

Los enfrentamientos entre los pastores fulani y agricultores cristianos son frecuentes en la zona centro del país, y han causado según el gobernador de Benue cientos de muertos y numerosas pérdidas económicas. En enero, Buhari los achacó al aumento de la población, que desde la independencia del país en 1960 ha pasado de 63 a 200 millones de personas.

A esto se suma el desplazamiento de muchos pastores desde el norte del país, hasta ahora rico en pastizales, hacia el sur. Lo hacen empujados por la desertificación y también por la presencia, en esa zona, del grupo islámico Boko Haram.

Marioneta de los islamistas

Sin embargo, algunas voces de la Iglesia nigeriana llevan más de un año denunciando que detrás de estos ataques ahora podría haber algo más. En marzo de 2017, monseñor Joseph Bagobiri, obispo de Kafanchan, pidió a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN por sus siglas en inglés) ayuda para alertar de que los grupos de pastores fulani podrían estar siendo utilizados por miembros de Boko Haram para extender su ámbito de influencia hacia el sur del país.

Kafanchan está en el estado de Kaduna, al norte de la capital, Abuja. Hasta marzo de 2017, en la diócesis de monseñor Bagobiri los fulani habían atacado 53 aldeas, asesinado a un millar de cristianos, herido a 500, y destrozado 2.700 edificios y 16 iglesias. La alarma era tal que se había impuesto el toque de queda a las seis de la tarde. Esta oleada de ataques es la que ahora podría estar llegando más al sur, a la zona de Benue.

En los ataques –añadía– «se aprecia claramente una motivación anticristiana». A ello se suma el hecho de que ahora los pastores cuentan con armas sofisticadas, financiación y combatientes de Boko Haram.

Europa Press/Alfa y Omega