«A la parroquia se viene a rezar y a pasárselo muy bien»

Tienen como lema Dadlo gratis. Y es lo que hacen cada dos semanas Noemí y Rosi, responsables del grupo Lakela, en la parroquia Beata María Ana Mogas, en Tres Olivos (Madrid). Allí organizan para millennials talleres de oración, testimonios, cinefórum, sesiones para hablar de Dios con gancho, música… Se las puede encontrar en su página de Facebook y en lakela3olivos@gmail.com

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: Juan Luis Vázquez

Tienen como lema Dadlo gratis. Y es lo que hacen cada dos semanas Noemí y Rosi, responsables del grupo Lakela, en la parroquia Beata María Ana Mogas, en Tres Olivos (Madrid). Allí organizan para millennials talleres de oración, testimonios, cinefórum, sesiones para hablar de Dios con gancho, música… Se las puede encontrar en su página de Facebook y en lakela3olivos@gmail.com

Impartís un taller para jóvenes sobre Cómo comunicar a Dios con gancho, organizáis tardes de cinefórum y preparáis talleres de oración, traéis a jóvenes para que den su testimonio… ¿Por qué habéis decidido complicaros la vida de esta manera?

Rosi: En realidad no es complicarnos, sino ayudar a los demás. Si llevas algo tan fuerte dentro, lo tienes que sacar. Si te lo quedaras solo para ti sería un poco egoísta, ¿no? ¡Y qué mejor manera de sacarlo que hacerlo así! Nosotras disfrutamos un montón, y no lo hacemos para llenarnos nosotras, sino para llenar a los demás.

Hay gente que por los demás hace otras cosas…

R.: Y están muy bien. Es fenomenal. Pero esto es más directo, puedes hablar de Jesús directamente, sin rodeos. Hay muchas maneras de ayudar, pero nosotras intentamos hablar más directamente de Dios.

Noemí: Yo me dedico al coaching, y en determinado momento me planteé cómo llevarlo al ámbito de la parroquia. Se trata de dar lo que tengo, y darlo a gente joven que está deseando que alguien les hable claro de Dios. Y todo con recursos muy modernos, algunos del mundo de la empresa y de la comunicación. Cuidamos mucho los detalles, porque si lo haces cool, eso da también gloria a Dios, y ellos se sienten queridos por esos detalles.

 ¿Creéis que no se puede comunicar de cualquier manera?

N.: El mensaje entra muy bien dependiendo de cómo lo comuniques. Hay técnicas que permiten comunicar y conectar de un modo más directo. Quizá en la Iglesia no sabemos comunicar muy bien lo nuestro, y si la gente no nos sigue es porque a lo mejor no lo comunicamos bien. Esto lo tenemos que hacer los laicos, no pueden hacerlo solo los sacerdotes. Los laicos nos tenemos que implicar más.

¿Cuál creéis que es la mejor manera de llegar a los jóvenes?

N.: A los jóvenes les gusta hacerse preguntas sobre temas difíciles, y se sienten especiales cuando encuentran por sí mismos las respuestas. Nosotras trabajamos sobre un método basado en preguntas. Les hacemos preguntas poderosas para que se cuestionen las cosas, como un desafío. Eso es un gancho para ellos y les motiva a hablar. Se genera en ellos como una pequeña revolución, muy interesante. El Papa dice que los jóvenes tienen que ser protagonistas de su propia historia.

¿Cómo veis vosotras a los jóvenes?

N.: Yo creo que muchas veces están en condiciones superiores a los adultos, incluso a nivel moral. Los adultos están más resabiados y ya de vuelta de todo y, en cambio, ellos están deseando que alguien les hable de la verdad. Tienen grandes ideales y muchísima energía y, además, son muy solidarios. Tenemos que creer más en ellos, y ellos tienen que encontrar en nosotros un refuerzo emocional.

R.: Y además, necesitan mucho a Dios. Manifiestan sin problemas su necesidad de Dios en sus vidas. Y eso es un punto muy importante a su favor.

¿Cómo gestionáis el fracaso que a veces llega a todo el que está llamado a evangelizar? Cuando organizas un evento muy atractivo y al final vienen solo dos personas…

N.: Se trata de llegar de uno en uno. Da igual el número. Un fracaso en este sentido es una oportunidad para ponerte de nuevo en marcha. Esto es una aventura. Salvando las distancias, es como la Misa: tiene tanto valor que no importa si viene solo una persona.

Entonces, ¿no podríais dejar de evangelizar?

R.: Es que saludar con una sonrisa a la persona que te encuentras en tu trabajo ya es evangelizar. A veces el ejemplo arrastra más que una charla. Y los jóvenes se fijan mucho en eso, en si estás contento y animado.

N.: Evangelizar es comunicar lo que tienes dentro. Si tienes a Dios dentro, lo comunicas. Nosotras les decimos mucho que a la parroquia se viene a rezar y a pasárselo muy bien. La fe no es un rollo ni una cosa antigua y pasada de moda.

R.: Al contrario, es algo muy moderno. Puedes rezar y pasártelo fenomenal.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo