Alfa y Omega

El baile errático: salud y personas sin hogar

Vivir en la calle en España equivale a tener una esperanza de vida similar a la que tiene un país como Sierra Leona. La calle debilita la salud. La calle mata. Es prácticamente imposible encontrar a una persona sin hogar que esté saludable

Winnie

Las personas sin hogar viven unos 30 años menos que el resto de la población. Así lo afirma la Estrategia Nacional Integral para Personas Sin Hogar 2015-2020, que sitúa su esperanza de vida entre los 42 y los 52 años. La esperanza de vida de las personas sin hogar que malviven en España es similar a la de países como Sierra Leona o República Centroafricana.

Cáritas estima que hay más de 40.000 personas sin hogar en España. María Aguilera, del Área de Inclusión de Cáritas y responsable del centro residencial Betania para personas sin hogar, rescata el VIII Informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social en España para afirmar que cerca de 2,1 millones de personas sufren situaciones de inseguridad en la vivienda en nuestro país. Y todo ello en este contexto: «España cuenta con 275.000 viviendas de tipo social, un 1,5 % del total, algo muy alejado de la media europea», completa. «Un 30 % de las personas sin hogar sufren enfermedades graves y un 31 % ha intentado suicidarse», denuncia Aguilera.

Bio

Dani Muntaner tiene 43 años, es argentino y llegó a Málaga en 2005. Ha sido bailarín y peluquero. Ha trabajado en el campo, en una panadería, cuidando a niños, de camarero, de mimo y de profesor de lengua de signos. Sueña con unir a los sordos con la danza.

También Dani Muntaner intentó suicidarse. También tiene una salud delicada. «No sé si pasé cinco o seis años viviendo en la calle, deja que piense… He perdido la cuenta y a veces me digo que por suerte». «No sé ni por dónde empezar, me han pasado tantas cosas», cuenta Muntaner. Una de las muchas cosas que le han pasado es un desahucio. Él tiene una discapacidad reconocida. Entre otras cosas, tiene trastorno de estrés postraumático grave y trastorno persistente de la personalidad. Al poco de quedarse en la calle tuvo un episodio depresivo y se quedó mudo. Tuvo que aprender a hablar de nuevo y, mientras lo hacía, aprendió también lengua de signos para comunicarse. A Dani la calle le ha dejado una gran huella en su salud. «Mi salud es estridente. La calle te afecta de forma radical. Físicamente, porque comes una barra de pan en 24 horas si se te ha acabado el plazo del comedor social. Me ha tocado meterme de cabeza en contenedores de McDonald’s donde tiran la comida; estás comiendo de la basura mismo». Toda esa vivencia «se va a lo psicológico también. Tienes que vivir con lo que hay. Es triste. Trato de adaptarme», detalla Muntaner, que siente vergüenza cuando recuerda sus dificultades para comer.

Estigmatización social

La OMS define la salud como el estado completo de bienestar físico, psicológico y social, y no solo como la ausencia de enfermedad, recuerdan desde Médicos del Mundo Comunidad Valenciana. «El deterioro de estas tres patas conduce a las personas sin hogar a un estado de salud muy precario. No tener acceso a la vivienda tiene consecuencias en todos los ámbitos: desequilibra la estabilidad psíquica y emocional, fomenta que aparezcan enfermedades derivadas del frío, la humedad y la falta de higiene, y produce una estigmatización social que dificulta la incorporación laboral y social», dicen desde la institución valenciana. «Todas esas circunstancias se dan a la vez, impidiendo a la persona sin hogar reunir las condiciones vitales mínimas para tener un estado completo de bienestar. Además, tienen menos capacidades para enfrentarse a las enfermedades –por diagnósticos tardíos, por ejemplo– y acceden menos a actividades de prevención y promoción de la salud, así como a recursos de recuperación de las secuelas», añaden.

Vivir en la calle prácticamente garantiza tener problemas de salud, ya que provoca enfermedades y cronifica las que ya existen. «Es muy poco realista encontrar una persona sin hogar que esté cien por cien saludable», aseveran desde Médicos del Mundo.

30 años menos viven las personas sin hogar que el resto de la población. Su esperanza de vida está entre los 42 y los 32 años.  Es igual la esperanza de vida de las personas sin hogar que hay en España que la de países como Sierra Leona o República Centroafricana

30 % de personas sin hogar sufren enfermedades graves y un 31 % ha intentado suicidarse

Cáritas y Médicos del Mundo resaltan que el acceso a la salud es un derecho básico y fundamental. Parece una obviedad, pero la principal y gran barrera de las personas sin hogar en el tema sanitario es el acceso a la salud en sí. «Reivindicamos que se garantice un sistema nacional de salud equitativo –universal, gratuito y accesible– con extensión y calidad para todos, nacionales y extranjeros; y una especial sensibilidad en el ámbito de la salud mental», pide María Aguilera.

Sin tarjeta sanitaria

Muchas de las personas sin hogar no tienen tarjeta sanitaria, por lo que no pueden acceder a servicios de atención primaria y especializada; solo las atienden en situación de gravedad por urgencias. La falta de tarjeta sanitaria se debe a que estén en situación de irregularidad o a que no estén empadronados en el municipio. Por eso, una de las tareas que hace Cáritas es la de ofrecer apoyo para que realicen los trámites y así obtener la tarjeta. También ayudan en la solicitud de citas médicas y acompañan a las mismas cuando es necesario. «Sí, creo que puedo ir al médico, pero hace tiempo que no voy», cuenta Dani Muntaner. «Para que la gente entienda lo que es esto, yo llevo en confinamiento desde que me quedé en la calle: siento incertidumbre, miedo a no saber qué pasará… He leído una noticia que dice que ahora las personas se tratan más en psicología por la pandemia. Vivir en la calle es lo más parecido a lo que la gente siente ahora, lo que te desgasta la cabeza: dónde me puedo reparar, dónde está mi seguridad».

«La mayoría lo que queremos es sentirnos útiles, tenemos habilidades para compartir. Dame la oportunidad, que yo sigo», pide Muntaner. No tener casa afecta a los sueños, a la confianza y a la salud de las personas, denuncia Aguilera, y, por tanto, a sus derechos.

—Dani, ¿si te digo salud qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

—Paz. Poder vivir tranquilo.

Principios y medidas que debe incluir la nueva ley de trata, según las adoratrices

La congregación religiosa cree que se debe abordar este problemática desde un enfoque centrado en la víctima y sus necesidades

Redacción

Adoratrices, como entidad especializada en la atención integral a mujeres víctimas y supervivientes de la trata, ha remitido al Ministerio de Igualdad un escrito con sus aportaciones en el marco de la consulta pública abierta previa a la elaboración de una nueva ley de trata.

Las distintas iniciativas de la congregación religiosa –entre ellas Proyecto Esperanza– llevan años abogando por una ley integral de prevención de la trata y de protección de las víctimas que, en su opinión, debe abordar esta problemática desde un enfoque centrado en la víctima, dando respuesta a sus necesidades de atención, protección y acceso a la justicia.

En este sentido, aporta una serie de principios sobre los que se debe construir esta nueva norma, así como medidas concretas.

En cuanto a los criterios, expone los siguientes:

  • Contemplar todos los tipos de explotación y a todas las personas.
  • Poner en el centro de las actuaciones a las personas y consolidar el enfoque de atención y protección integral que debe imperar ante esta grave violación de derechos humanos.
  • Reconocer a las víctimas como titulares de derechos y a la administración como titular de obligaciones.
  • Respetar la autonomía de las personas, reconociendo su capacidad de decisión, resiliencia y garantizando su fortalecimiento.
  • Incorporar, en todas sus disposiciones, un enfoque de derechos humanos y una clara perspectiva de género y de infancia, desde una aproximación interseccional y transcultural.
  • Contemplar la trata como un continuo que se puede dar en origen, tránsito y destino, o bien en un mismo país en los casos de trata interna.

Y recoge estas medidas:

  • Prevención y detección de la trata de seres humanos.
  • Detección e identificación de las víctimas de trata.
  • Derecho a la asistencia integral especializada: alojamientos adecuados y seguros, asesoramiento e información, asistencia médica, psicológica y material, asesoramiento jurídico, acceso a estatus legal, retorno voluntario a país de origen o último país de residencia legal, oportunidades de educación y formación de acuerdo con la edad, el sexo y sus necesidades específicas (personas con discapacidad, niños y niñas víctimas de trata, unidades familiares).
  • Acceso y obtención de justicia (incluida la protección, acompañamiento y seguridad de las víctimas).
  • Derecho a la reparación, indemnización y garantías de no repetición.
  • Medidas para la actuación especializada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde un enfoque centrado en la víctima.
  • Coordinación entre todos los actores, tanto a nivel nacional como internacional, entre agencias e instituciones.
  • Formación en sectores y ámbitos clave.
  • Investigación y producción de datos.
  • Evaluación continuada del impacto de la ley.

Con todo, la congregación religiosa reconoce que la aprobación de una nueva ley permitiría a España cumplir con sus compromisos internacionales, abordar este fenómeno de manera integral en todas sus formas, derribar las barreras con las que se encuentran las víctimas y asegurar la coordinación entre administraciones.

Todos conocemos personas a las que la pandemia les ha causado miedo e inseguridad, y les ha confirmado en la experiencia de que somos vulnerables, es decir, que podemos sufrir el mal o el dolor y ser física o emocionalmente dañados. No es nada nuevo: a pesar de nuestro deseo de autonomía, los seres humanos somos y nos sabemos vulnerables, especialmente en las primeras y últimas etapas de nuestra vida, pero también en periodos de mayor vitalidad.

Una consecuencia de esa fragilidad es que necesitamos pedir ayuda: de nuestra debilidad surge la necesidad de que otros similares a nosotros nos den aquello que necesitamos y no tenemos. Y a su vez, la experiencia de la vulnerabilidad de los demás –y de la nuestra– nos hace más conscientes de las necesidades de los demás.

De ahí surge el cuidado: una relación única que implica a dos partes, el cuidador y la persona cuidada, cada una con sus derechos y obligaciones, que no pueden reducirse a un intercambio comercial. En el cuidado hay cuatro disposiciones fundamentales: atención (disposición a entender que la otra persona tiene una necesidad), responsabilidad (actitud de responder y ofrecer ayuda), competencia (capacidad de ofrecer un cuidado eficaz) y sensibilidad (el esfuerzo por entender lo que la persona necesitada manifiesta).

De esas cuatro disposiciones se deduce que el cuidador ideal es una persona próxima a la que requiere la atención, ligada a ella por vínculos afectivos, preparada para actuar y abierta para penetrar en la necesidad del otro. Por supuesto, las cuatro condiciones solo se cumplen en unos pocos casos, pero al menos muestran el perfil ideal, sea este un familiar, un profesional o un desconocido que nos socorre en una emergencia.

Tradicionalmente, el hogar es el ámbito en el que se ofrece el cuidado a las personas vulnerables, pero cada vez más esos servicios se externalizan: el cuidado se traslada del sector familiar y gratuito al ámbito privado remunerado y, finalmente, al ámbito público e institucional. Y esto es lógico: si la dignidad humana es la base de la ética social, el deber de cuidar se ha de extender al conjunto de la sociedad. Cuidar no es simplemente manifestar interés, confortar o querer bien, sino solucionar eficazmente los problemas, lo que contribuye a la plenitud de la persona necesitada, desarrollando también virtudes, hábitos sociales y capacidades en el cuidador y en la sociedad.

Pero el hogar sigue siendo el punto de referencia para el cuidado, porque ahí es donde afloran principalmente las necesidades: porque los miembros de la familia son los que están en mejores condiciones para conocer la existencia de esas necesidades, y porque las personas que requieren un cuidado buscan espontáneamente la atención de aquellos con los que comparten o han compartido su vida. Por ejemplo, las personas mayores suelen preferir permanecer en su hogar o en el de sus hijos, al menos hasta que la naturaleza de los cuidados que necesitan les obligue a buscar una residencia o un hospital. Y aun en este caso intentan que esas instituciones se parezcan, en lo posible, a su hogar, que es siempre el punto de comparación.

En el hogar el cuidado no se practica en masa, sino de manera personalizada, porque cada persona es única, con su propia biología, biografía, libertad y proyecto de vida; por eso el cuidado en el hogar se lleva a cabo cara a cara. Cuidar es contribuir al proyecto de vida de la persona vulnerable, lo que exige atención, simpatía y cuidado de los detalles: una sonrisa es, a menudo, el modo más eficaz de ayudar a una persona mayor con discapacidad o a un niño enfermo. Y así ha de ser también el cuidado en un hospital o una residencia de ancianos.

En el hogar el cuidado es integral: no se atiende a una enfermedad o discapacidad, sino a una persona, que ha de ser tratada con respeto. Esto incluye el respeto a su privacidad, combinando la familiaridad o proximidad propia de la familia con la confidencialidad, el respeto a ciertos hechos y situaciones que está en la base de la confianza con la que la persona cuidada se abandona en las manos de su cuidador. Por eso dijimos antes que la relación entre esas personas no puede reducirse a un contrato, aunque esta sea su manifestación jurídica.

Finalmente, en el hogar el cuidado consiste en acompañar en la vida: entre cuidador y persona cuidada se crea un nosotros que ayuda a superar los momentos de soledad que necesariamente se generarán, porque hay alguien que, también entonces, piensa en él o en ella y cuida de sus necesidades.

La Iglesia en Brasil denuncia una ley que aumentará la deforestación del Amazonas

Un nuevo proyecto de ley facilita que las tierras invadidas de forma ilegal pasen a ser reconocidas como propiedad de quienes los han tomado y deforestado

Redacción

El acaparamiento ilegal de tierras está detrás de una tercera parte de la deforestación en Brasil. También es la fuente de buena parte de los conflictos territoriales en la región amazónica del país. Allí, según la Comisión Pastoral de la Tierra, el 60 % de estos implican a empresas agrícolas y ganaderas, que se enfrentan a las poblaciones locales. Ahora, denuncian los obispos, una nueva ley que quiere aprobar el Gobierno hará que este fenómeno se multiplique. 

En una carta al presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, los obispos de la región amazónica brasileña exigen la retirada del proyecto de ley 510/2021 sobre la gestión de la tierra. La propuesta, critican, «se ha introducido en el orden del día la semana pasada» por «sorpresa para nosotros y para toda la sociedad». Es «prácticamente una copia» de otra presentada por el senador Irajá Abreu en 2019, y que los obispos ya calificaron de «dañina». 

Citando un estudio de la Pontificia Universidad de Río de Janeiro, los 60 firmantes esgrimen que el proyecto de ley «flexibiliza los requisitos» para regularizar las tierras tomadas de forma ilegal en el pasado. De hecho, las parcelas de menos de 2.500 hectáreas podrán regularizarse mediante un proceso simplificado. Al mismo tiempo, «debilita las medidas de protección ambiental». 

Invadir ahora, legalizar luego

En definitiva, facilita «que los bosques públicos invadidos y deforestados en cualquier momento sean legalizados» y pasen a ser propiedad de los invasores. Esto supone que si el texto sale adelante «puede aumentar» la ocupación de tierras, «con la certeza de una legalización más adelante con nuevos cambios en la ley». 

Los obispos recuerdan además que ya existe una ley, la 11.952/2009, que «atiende a los pequeños y medianos productores». También «para los que ocupan y producen en tierras públicas desde hace décadas la legislación es suficiente». No hay, por tanto, ninguna «urgencia o laguna legal» que justifique el nuevo proyecto. Sí hace falta, en cambio, «fortalecer la estructura de los órganos responsables» de implementar estas leyes. Frente a esto, la reforma actual opta por beneficiar «a los grandes invasores y especuladores». 

Por otro lado, los pastores defienden que «cualquier reforma» de la legislación sobre tierras «debería apoyar la conservación de la selva y garantizar los derechos de las poblaciones que la protegen, no generar beneficios para quienes están destruyendo el Amazonas». «Se debe castigar a los que roban el patrimonio público, no premiarlos», reafirman. Y piden también que se asignen parcelas de selva a proyectos de gestión sostenible y a la creación de unidades de conservación. 

La COVID-19 entra en el monasterio de Iesu Communio: «Nos encontramos bien»

De momento, hay una treintena de hermanas afectadas, aunque ninguna presenta síntomas graves. El brote ha provocado el cierre de las tiendas y la caída de los ingresos

Redacción

El coronavirus ha entrado en el Monasterio de San Pedro Regalado, de La Aguilera (Aranda de Duero, Burgos), donde residen cerca de 120 hermanas del Instituto Iesu Communio.

«Gracias a Dios nos encontramos bien, pero hay que ver cómo evoluciona todo», aseguran a Alfa y Omega desde la congregación, al mismo tiempo que expresan su deseo de «vivir este momento en intimidad, mirando más a Jesús y compartiendo el sufrimiento de tantos».

El brote comenzó, al parecer, después de que dos religiosa hubieran «estado en el convento que tiene la congregación religiosa en la localidad de Lerma», según ha informado Burgos conecta. En la actualidad, hay cerca de una treintena de hermanas afectadas.

La situación ha provocado el cierre de las tiendas de la comunidad y, por lo tanto, la desaparición total de los ingresos. «Esto es preocupante porque necesitamos vivir», subrayan. En este sentido, «ahora que los mayores ya están vacunados», esperan «poder acceder a la vacuna cuanto antes y así minimizar el riesgo».

Josefa Ledo: «Los misioneros me han enseñado a vivir»

ENTREVISTA / El Papa Francisco concede la medalla Pro Ecclesia et Pontifice a la que ha sido durante 45 años secretaria de la Delegación de Misiones de Orense. «Me considero la mujer más rica del mundo por haber trabajado con los misioneros», dice

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

«Tengo poco que decir», dice nada más descolgar el teléfono, pero no es verdad. 45 años al frente de la oficina de OMP en una diócesis radicalmente misionera como Orense dan para mucho. Josefa Ledo recibe este sábado la medalla Pro Ecclesia et Pontifice de parte del Papa Francisco, después de toda una vida dedicada al servicio de los misioneros.

Recibir una medalla de parte del Papa no es cualquier cosa, Josefa…
La verdad es que estoy desbordada, porque no me siento merecedora de nada. Siempre he querido prestar un servicio a la Iglesia, y he tenido la suerte de haberme rodeado de los mejor que tiene: los misioneros. Trabajar en OMP durante 45 años ha sido un privilegio, me considero la mujer más rica del mundo por haber trabajado con esta gente. Cuando te vienen a la oficina quedas traspuesta, te contagian todo su valor. Y llegar a casa y compartirlo con mi familia ha sido un tesoro.

Yo solo he recibido cosas bonitas de mi trabajo. He trabajado feliz, me he sentido realizada. ¡Yo no merezco ninguna medalla! La acepto con humildad para compartirla con todos los que me han acompañado, y en primer lugar los misioneros.

¿Cómo fueron tus comienzos en este mundo de las misiones?
Mi generación pertenece a una Iglesia que explotaba de vitalidad e ilusión. Buscábamos realizarnos como personas dentro de nuestra fe. Yo encontré un grupo misionero con un sacerdote, don Aurelio Grande Fernández, que nos contagió el amor por las misiones. Yo solo puedo dar las gracias a tanta gente con la que me he enriquecido tanto.

¿Llegaste a tener alguna experiencia misionera, in situ?
Pero solo de visita. Solo podía quedarme allí pasmada de la labor que hacen y de la realidad en que viven los misioneros.

Al echar la vista atrás, ¿qué es lo primero que te viene a la memoria?
Sobre todo, el hermanamiento de Orense con una misión: Jipijapa, en Ecuador. Durante años fue como una parroquia más de la diócesis. Era una zona muy pobre, y fue un revulsivo para toda la diócesis porque muchos sacerdotes de Orense se ofrecieron para ir, y laicos también. Durante 20 años fue un hervidero de grupos misioneros que salían de aquí. Construyeron la misión, un colegio, un dispensario, y hasta un seminario… Eso fue una ventana abierta a la misión. Ahora esa misión camina sola y es una alegría ver cómo tiene su vida y sus vocaciones propias.

¿Qué más?
Otro hito fue por ejemplo ayer mismo: una religiosa que me llamó para felicitarme y me contó que tiene 13 monjas profesas y van a abrir una nueva misión en Kenia. ¡La Iglesia está viva! Hay veces aquí que lo vemos todo negro, porque nos falta la ilusión. El Espíritu Santo sigue trabajando, quizá en otra esquina del mundo. Yo me emociono con estas cosas.

¿Qué evolución percibes en la dimensión misionera de la Iglesia, desde que empezaste hasta hoy?
Venimos de una Iglesia que ha sido un hervidero de vocaciones. Por ejemplo, cuando entré a trabajar aquí teníamos un fichero con 400 misioneros solo de Orense, únicamente nos superaban Pamplona y Burgos. Éramos una diócesis puntera. Sin embargo, hoy no llegamos a cien. Eso indica la realidad de la Iglesia hoy: ha envejecido y faltan vocaciones.

Pero hay signos de ilusión. En OMP hemos pasado del discurso de «Hay que ayudar a las misiones», como si fueran algo lejano, a un sentido de la misión que nos implica a todos, que todos somos misioneros y tenemos que evangelizar aquí hoy a nuestros niños, jóvenes y adultos. Todos somos evangelizadores.

¿A ti qué te han enseñado en estos años los misioneros?
A vivir la fe y a vivir mejor mi día a día. He visto a gente que pasando muchas necesidades son felices. ¿Por qué? Mi familia y yo hemos aprendido a relativizar ciertas cosas y a no preocuparnos tanto. No hemos inculcado a nuestros hijos el hacer carrera, sino simplemente que deben ser felices y contentarse con que Dios les dé. Los misioneros nos han ayudado vivir nuestra fe en familia, a vivir dentro de casa con un sentido misionero, como laicos que cumplen su misión allí donde estamos.

Y más cosas: a la oficina entraba gente que traía un donativo, con los zapatos rotos; gente muy generosa. ¿Eso no te evangeliza? O jóvenes que acababan la carrera y querían vivir una experiencia misionera. Todo eso está bien guardado en mi corazón.

Antonio Alonso Marcos: «La globalización estará gobernada por China»

China distribuye sus vacunas en todo el mundo, también donde no llega Occidente. Es una puerta para ampliar su capacidad de influencia, afirma Antonio Alonso, profesor de la Universidad CEU San Pablo

María Martínez López

El coronavirus se ha cebado con las debilidades intrínsecas de muchos países y ha acentuado algunos cambios que se venían gestando ya desde antes en el panorama internacional. «Ha sido una prueba de fuego a todos los niveles», asegura Antonio Alonso Marcos, profesor de varias asignaturas sobre relaciones internacionales en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. De su mano, nos asomamos al mundo poscoronavirus y al papel que jugará China en él.

El coronavirus es que golpea más duro cuando alguien tiene problemas de salud previos. ¿Les pasa también a los países?

La pandemia ha sido una prueba de fuego, un catalizador; a todos los niveles, personal y social. Ha puesto a prueba absolutamente todo. En España, la destrucción de la economía ha venido en parte de que dependemos muchísimo del turismo. Es una fortaleza porque marcha muy bien; pero es una debilidad porque hemos puesto casi todos los huevos en la misma cesta. Ha pasado también en los países petrolíferos. Cuando un único factor acapara toda la economía, si se toca esta se destruye. Ha pasado lo mismo en otros ámbitos, como el de la persecución religiosa. Allí donde antes había, con la pandemia se ha agravado. 

¿Saldremos con más globalización, con menos, o con una globalización diferente?

Obviamente será diferente, por las dinámicas que ya se habían puesto en marcha antes de la pandemia y se han ratificado. Se ve un repliegue de Estados Unidos dentro de sus fronteras. Rusia reclama su lugar en el mundo pero no tiene tanta capacidad ni física ni demográfica ni económica ni militar comparada con China. La India lleva unos años en standby. China lleva 20 años de crecimiento sostenido en todos los ámbitos. Y este año, en el que las principales economías del mundo han decaído, la de China se ha incrementado porque le sobra mano de obra y la pandemia no le ha hecho ni cosquillas. Creo que saldrá una globalización gobernada por China. Yo preferiría una liderada aún por Estados Unidos; porque aunque sea de boquilla, al fin y al cabo va a defender los derechos humanos. Pero China vaya usted a saber qué tipo de valores va a difundir por el mundo. 

Y con la pandemia se ha visto claro que despierta muchos recelos. Viene de hace tiempo. Al principio, por ejemplo, la UE acogió de muy buena gana el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda. Pero luego se echó atrás porque China no aceptaba nuestras condiciones a la hora de establecer unas relaciones limpias y transparentes. Trump llegó a un punto de bastante tensión. Y en sus últimos días como secretario de Estado, Mike Pompeo hizo unas declaraciones muy duras por el genocidio de los uigures. 

Esa ruta es el gran proyecto internacional de China. 

Es una iniciativa para construir infraestructuras que conecten el mercado chino con el europeo por carretera, ferrocarril o por mar. Ya hay un tren Madrid-Yiwu (China oriental) en 16 días. Ahora, siendo muy baratos los productos chinos, están aún encarecidos por el transporte. La cara más amable del proyecto es que solucionaría muchos problemas de desconexión. Pero luego la realidad es que no sirve solo para construir infraestructuras, sino para que China o sus empresas (que es lo mismo) controlen la gestión de puntos de infraestructura en Europa, como algunos puertos. Y que puedan llegar a controlar algún aspecto importante de la economía de nuestros países. En Pakistán pasó con el puerto de Gwadar. Como este país no podía pagar las infraestructuras que realizó China, el gobierno ha decidido cederle la gestión en su totalidad o en gran parte. Y quien gestiona un puerto es quien decide qué productos llegan y de dónde. Por eso en Europa se acordó no formar parte de este proyecto. Pero China, de forma muy astuta, fue captando socios uno a uno. Algunos países han hecho este doble juego: quieren una Europa más fuerte pero van minando las decisiones europeas. 

Si esto es así con Europa, mucho mayor es la expansión de la influencia china en el mundo en desarrollo. ¿La llegada de las vacunas chinas donde las occidentales no llegan está reforzando esta tendencia?

Desde luego. China no da puntada sin hilo. Si en política exterior casi no hay altruismo, en la de China definitivamente no existe. El envío de mascarillas, EPI, respiradores, vacunas, etc. a ciertos sitios tiene un propósito muy claro: hacerse más fuerte, ganar en imagen. China no tiene solo una vacuna, sino varias, y por la forma de producirlas y conservarlas es más fácil que lleguen a más sitios que las occidentales. Una vez que has adquirido una deuda con China, tarde o temprano la vas a pagar; sea en metálico (que no le interesa tanto) o en porciones de soberanía. 

Con Tayikistán se ha visto en los últimos años. Ese país tiene bastante miedo a sus vecinos chinos. Hace una década, llegaron a un acuerdo por el que le cedían un 1 % de su territorio. Pero a principios de este año se publicó un artículo por una serie de profesores chinos diciendo que el 50 % del territorio tayiko fue chino en un momento dado. Toda la cooperación que hace siempre hacia ellos está marcada por ese interés. Y esto se puede aplicar a Sudán o cualquier otro país africano. ¿Qué pinta China como mediadora en el conflicto de Sudán del Sur, con el que no tiene ninguna conexión? Allí donde aparece China con ayuda, a cambio quiere influencia en la región, hacer una base o un puerto militar.

¿Ocupa los espacios que ha dejado Occidente?

En el sistema internacional no hay vacíos de poder. Los chinos tienen un objetivo claro y desde los tiempos de Deng Xiaoping (1978-1997) se ha estado preparando con toda la paciencia del mundo para alcanzarlo. Es una gran estrategia a largo plazo. Esto ya no es la Guerra Fría, las cosas se hacen de otra manera. China no está interesada en conquistar los países de su alrededor, porque es fuente de problemas; sino ejercer su influencia comercial, y no es desdeñable la política. Y de vez en cuando demuestra su fuerza militar, por ejemplo en la frontera con la India, para enseñar los dientes y sostener su asertividad. Su esquema del mundo va por áreas. Ellos están en el centro (es lo que indica su nombre). Alrededor quieren un vecindario estable y amigo, prácticamente subordinado pero con independencia. Y más allá de ese cordón, regímenes distintos pero con los que puedan dialogar y comerciar. 

Una de las ideas que más se ha repetido desde la Iglesia en la pandemia es que nos ha hecho darnos cuenta de que estamos todos en el mismo barco. ¿Cree que esto se traducirá en cambios en las relaciones internacionales?

Aquí distinguiría dos ámbitos. En el de los líderes políticos ha habido grandes declaraciones. Y por ejemplo a nivel de la UE se ha insistido mucho en la solidaridad, en aunar esfuerzos para salir todos juntos, y se ha llegado a una serie de acuerdos. Pero lo que cada país ha hecho por separado ha puesto en evidencia los déficits dentro de la unión. A pesar de haber celebrado varias cumbres, ha habido muestras de insolidaridad por parte de los líderes. Por ejemplo, los comentarios del presidente de los Países Bajos sobre que la gente del sur no se piense que los eurobonos son gratis. Una cosa es poner condiciones, y otra sembrar un concepto de España y otros como países que no tenemos control del gasto. 

¿Y el otro ámbito?

Es el privado, el de las empresas y los particulares. Ahí se han visto muestras de solidaridad muy grandes. Creo que estar encerrados nos ha hecho reflexionar y darnos cuenta de las posibilidades que tenemos y que el mundo puede ser mejor si cada uno ponemos nuestro granito de arena. Un amigo mío ha estado enviando respiradores a la India durante el verano. Ahora, en el mundo de Internet, hay mecanismos para ello. Lo difícil es si se quiere hacer de manera oficial, porque hay más trabas burocráticas y barreras políticas. Por ejemplo, la ciudadanía o la opinión publicada no va a mirar con buenos ojos que un político mande a Etiopía o Somalia cosas que aquí están haciendo falta. 

Efectivamente, el papel que ha jugado Europa ha tenido sus luces y sus sombras. ¿Qué vías puede haber para superar los desafíos que ha presentado la pandemia?

En este tiempo de reflexión se ha planteado una reafirmación de si se quiere pertenecer a este club. El Brexit ha puesto de manifiesto que no es un drama que un país se vaya de la UE; que puedes tener vínculos con el continente pero si eres miembro te tienes que someter a una serie de normas. Ha habido un problema con los países del Grupo de Visegrado, porque han visto que Bruselas en el fondo no les ha despreciado por temas como la reforma de la Justicia en Polonia, sino que lo que ponía siempre encima de la mesa es que en ellos no avance la agenda LGTBI y del aborto, y que por eso les llame la atención y les pregunte si de verdad quieren ser de la UE. 

El camino que la Unión tiene por delante es la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Ya está en marcha el proceso para escuchar a la sociedad civil. Es una ocasión fenomenal para que los ciudadanos aporten sus ideas. Esto no está muy publicitado. Lo saben algunos grupos, los de siempre. Pero no entidades cristianas, que podrían hacer aportaciones en muchísimos campos; no solo de libertad religiosa o de derechos de la familia, sino desde la doctrina social. Para que luego no nos llevemos las manos a la cabeza. 

Uno de los mayores desafíos a nivel global son los movimientos migratorios. Se ha descubierto el papel que muchos inmigrantes juegan como trabajadores esenciales, y algunos países han planteado regularizaciones masivas. ¿Es un cambio de perspectiva que ha llegado para quedarse?En este caso creo que no. En Europa no ha sufrido ninguna alteración lo que se tenía decidido sobre los inmigrantes antes de la pandemia. Hay un nuevo Pacto sobre Inmigración y Asilo, pero va en el mismo sentido que hace cuatro o cinco años. Lo que se ha hecho ahora es poner un poco más claro quién se tiene que hacer cargo de revisar las solicitudes de asilo. En Europa hay conciencia desde hace tiempo de que quien quiere venir a trabajar, de cualquier parte del mundo, es bienvenido. Llevamos 20 años firmando acuerdos especiales con países del entorno para que haya regímenes especiales de visado o incluso no haga falta. Lo que sí es cierto es que tenemos una capacidad limitada de absorber e integrar en el mercado a ciertas cantidades de personas, con un paro juvenil en España del 40 % y el general del 16 %. Puede parecer lo contrario, pero es una política responsable, hecha con la cabeza fría, y abierta a acoger. El nuevo pacto habla incluso de regularización. 

Premio Mundo Negro a la Delegación de Migraciones de Tánger: «En la Iglesia caben todos»

«La fraternidad no es una opción puntual, es un estilo de vida», ha dicho la responsable de Migraciones de Tánger, en un encuentro organizado por la revista de los combonianos

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Santiago Agrelo, obispo emérito de Tánger ha recogido este jueves el Premio a la Fraternidad que la revista Mundo Negro ha concedido a la Delegación de Migraciones de Tánger. La entrega ha tenido lugar dentro del XXXIII Encuentro África que ha tenido lugar en Madrid bajo el lema Migraciones.

Agrelo, fundador de la Delegación, ha afirmado que Tánger «ha sido y es un territorio de frontera, con barreras en las que quedan atrapados miles de emigrantes en busca de futuro, hombres mujeres y niños». Están «acorralados, vejados y humillados», y son muchas veces «empujados a la muerte», por lo que llegó el momento de crear «un organismo diocesano dedicado a todos ellos, con la imagen de Jesús agotado del camino y sentado junto al pozo, como un emigrante que pide agua para beber».

«En la Iglesia caben todos», afirmó visiblemente emocionado el obispo emérito, por lo que «nuestra vida está llamada a convertirse en pan para los pobres». El emigrante «es un hijo de Dios», con el que tenemos «lazos no de sangre sino de gracias, lazos que proceden de Dios».

Después de diez años de andadura de la Delegación, «hemos visto a Cristo en los pobres», y «solo ellos pueden dar testimonio de lo que en ella han encontrado».

Por su parte, la hermana Inmaculada Gala, responsable de la Delegación de Migraciones de Tánger, agradeció el reconocimiento de Mundo Negro y contó que actualmente trabajan en cuatro localidades de la diócesis, con una cincuentena de personas de 14 países distintos. «Desde la diversidad tratamos de dar respuesta al mundo migratorio. La fraternidad no es una opción puntual, es un estilo de vida y así lo queremos vivir».

«Hay un solo mundo»

Enrique Bayo, director Mundo Negro, comenzó el encuentro afirmando que las migraciones «son consecuencias de un sistema económico mundial profundamente injusto que tiene que cambiar. Los migrantes ofrecen beneficios innegables a nuestro país, a nivel demográfico, cultural y económico. Pero no es el utilitarismo lo que nos mueve, acogerles es una cuestión de simple humanidad. Somos una única familia humana. No hay un mundo negro y un mundo blanco, sino un solo mundo, casa común para todos».

Por su parte, Jennifer Gómez, responsable del Área de Migraciones de CONFER, recogió el pensamiento del Papa Francisco sobre este tema y dijo que el Pontífice «remite siempre a dos palabras: Evangelio y misericordia», que deben aplicarse a las migraciones, «que son un signo de estos tiempos». Las migraciones son «un lugar propicio para encontrarnos con Dios», y necesitan una respuesta «común y global», por lo que los estados «no deben dar respuestas individuales y aisladas».

«Hay que poner el foco en los países de origen, en por qué la gente se juega la vida para llegar a nuestras costas», dijo también José Naranjo, periodista especializado en África, para quien «el modelo de la valla, la represión y las expulsiones no provoca sino más dolor y sufrimiento, y viajes cada vez más complicados. Y ni siquiera funciona el objetivo disuasorio con el que se creó». De ahí que como sociedad «nos falta valentía para gestionar los grandes flujos de jóvenes africanos sin perspectivas de futuro», que tienen la «legítima aspiración a una vida mejor».

Ladji Moryba Kouyate, migrante marfileño vinculado a SERCADE, habló de la hospitalidad de «todas aquellas personas que me han ayudado desde mi país hasta el día de hoy», como aquellos que achicaban el agua en la patera que le trajo a España, o a los trabajadores de Salvamento Marítimo que les rescataron, o a los policías de Motril, «que nos dieron agua y comida». También recordó a Mamá Paqui, «que me ha tratado en España como si fuera su hijo», y a SERCADE, «que desde el primer día nos dieron café y pan», así como a los voluntarios de la Campaña del Frío y de Luz Casanova. También quiso dar las gracias a todas aquellas personas «que han hecho posible que recibiera atención médica en el hospital cuando me puse enfermo», y a todos los que «me ayudaron a sacarme el título de formación profesional».

Una ley «injusta y racista»

También la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente en España tuvo su representación a través de Elena García, que se preguntó «qué estamos haciendo ante el sufrimiento de nuestros hermanos», cuando en realidad «los migrantes están enriqueciendo Europa de muchas maneras». Al haber nacido en España, conoce de cerca «la estigmatización de los migrantes que se prolonga hasta sus descendientes, y denuncia que la ley actual de extranjería «es injusta y racista, y obliga a la gente a vivir en la clandestinidad durante años, favoreciendo situaciones de abuso y mucho sufrimiento».

El Encuentro África organizado por Mundo Negro contó asimismo con la intervención de Becha Sita Kumbu, modista y presidenta Asociación Besha Wear, que dijo que «África es un continente que ha sido empobrecido, y ahora nos tienen restringidos por el sistema migratorio. Y esa es la causa que hace que tengamos que arriesgar nuestra vida para venir a Europa».

Expertos piden que no haya retrasos para aplicar la suspensión de las patentes de la vacuna frente a la COVID-19

El Gobierno de Estados Unidos anunció el miércoles que apoyará la suspensión de las patentes de la vacuna frente a la COVID-19. El Instituto de Misión Médica de Würzburg pide además una alianza para dotar a los países pobres de la tecnología necesaria para desarrollarla

María Martínez López

¿Podría la decisión de Biden de apoyar la suspensión de la propiedad intelectual de las vacunas contra la COVID-19 generar una reacción en cadena? Las declaraciones a favor de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, en una entrevista en Onda Cero, se suman a las del ministro italiano de Sanidad, Roberto Speranza, que ha asegurado este jueves que «Europa también tiene que desempeñar su papel». A través de su perfil de Facebook, Speranza destacó que «esta pandemia nos ha enseñado que solo se puede ganar juntos».

Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha mostrado más apertura. Hasta ahora, en todos los debates de la Organización Mundial de Comercio la Unión Europea y Reino Unido, al igual que Estados Unidos, se habían mostrado contrarios a la medida. Pero en la inauguración de la conferencia sobre el estado de la Unión, en Florencia, Von der Leyen ha asegurado que la Comisión Europea está dispuesta a «debatir cualquier propuesta que aborde la crisis de manera eficaz y pragmática», recoge EFE.

Se trata de «un paso importante aunque largo tiempo retrasado en la buena dirección», subraya el Instituto de Misión Médica de Würzburg, una entidad católica especializada en atención sanitaria en países en vías de desarrollo. «Parece como si la Administración Biden hubiera comprendido finalmente que la pandemia es una amenaza tan masiva a toda la humanidad que los intereses comerciales individuales deben quedar atrás».

Una alianza para producir la tecnología necesaria

Dan la bienvenida también a «la rápida respuesta de la presidenta de la Comisión Europea», aunque esperan que su disponibilidad se traduzca «en una participación constructiva en las negociaciones». Estas «deben llegar a una conclusión sin más retrasos». Cada día perdido causa más muertes y dolor, y «aumenta el riesgo de mutaciones» que podrían reducir la eficacia de las vacunas existentes. El instituto pide asimismo que una hipotética suspensión de patentes no afecte solo a las vacunas sino también a fármacos y medios diagnósticos.

Además, «la comunidad internacional no debe detenerse en permitir la libertad de acción de los países más pobres solo para dejarlos solos ante el desafío» de producir las vacunas, tratamientos y tests. «Son los estados con las mayores capacidades tecnológicas y financieras quienes deben asumir la responsabilidad». Por ello, piden «una alianza de instituciones de investigación científica, agencias gubernamentales y el sector privado, con participación de la sociedad civil y total transparencia, para producir las tecnologías médicas requeridas» para fabricar estos productos.

Petición renovada de la India y Sudáfrica

La India y Sudáfrica, apoyados por decenas de naciones en desarrollo, llevan desde octubre del año pasado pidiendo a la OMC que suspenda las patentes de vacunas, test y tratamientos contra la COVID-19 con el fin de que puedan producirse en otros países. Actualmente, los miembros de la OMC están evaluando una nueva propuesta de la India y Sudáfrica, cuyo contenido exacto no se ha desvelado pero con la que esperan captar el apoyo de los países hasta ahora reticentes.

Fue la Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, Katherine Tai, quien informó de que Washington considera necesario aumentar la producción de vacunas para acabar con la pandemia en todo el mundo, pese a dejar claro que sigue creyendo «firmemente» en la protección de la propiedad intelectual. «Esta es una crisis de salud global y las circunstancias extraordinarias de la pandemia de la COVID-19 exigen medidas extraordinarias», argumentó Tai.

Se trataba de una promesa que había hecho en campaña. Pero que solo ha cumplido con 250 millones de dosis administradas y con el 32,3 % de la población ya tiene las dos dosis, y el 44,7 % al menos una, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. En el país norteamericano no existen desde el 19 de abril ningún tipo de restricciones para que todos los mayores de 16 años accedan a la vacuna de manera gratuita. Tiene acumuladas, además, más de 70 millones de dosis de Pfizer, Moderna y Johnson&Johnson. Y millones de AstraZeneca, que aún no ha recibido aprobación.

Caídas en bolsa

El anuncio fue acogido con fuertes caídas de las acciones de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, además de Moderna y Novavax en la bolsa de Wall Street. Pfizer había dado a conocer la víspera un fuerte aumento de sus beneficios durante el primer trimestre del año gracias a las ventas de la vacuna, que ya se ha convertido en su principal fuente de ingresos. En el conjunto del año, espera ingresar unos 26.000 millones de dólares teniendo en cuenta los contratos firmados hasta el momento.

El sector farmacéutico se opone a la suspensión temporal de patentes porque considera que podría dañar su modelo de negocio. Además, alega que no solucionará los problemas de distribución a corto plazo, porque se necesitan medios y conocimientos técnicos muy específicos para producir las vacunas anti-COVID. Pero desde el el Instituto de Misión Médica de Würzburg recuedan que «las principales inversiones en investigación básica y desarrollo de vacunas se han financiado públicamente. En contraste las farmacéuticas, algunas de las cuales» han aprovechado «su posición de monopolio, han registrado solo gastos muy limitados sin relación razonable con sus beneficios».

El Papa muestra su solidaridad con la India ante la grave situación que vive por la pandemia

El país alcanzó este miércoles un nuevo récord de muertes diarias con 3.780 fallecidos más

Redacción

El Papa Francisco ha enviado este jueves un mensaje de solidaridad a todos los que están sufriendo la crisis de la COVID-19 en la India, donde este miércoles se alcanzó un nuevo récord de muertes diarias con 3.780 fallecidos más. El número de contagiados creció en 382.315 hasta alcanzar los 20,6 millones, informa EFE.

«En este momento en que tantos en la India están sufriendo como resultado de la actual emergencia sanitaria, les escribo para transmitir mi más sincera solidaridad y cercanía espiritual a todo el pueblo indio, junto con la seguridad de mis oraciones de que Dios otorgará curación y consuelo a todos los afectados por esta grave pandemia», ha escrito Francisco en un mensaje dirigido al cardenal arzobispo de Bombay, Oswald Gracias.

En este sentido, ha recordado a los enfermos y a las familias de los afectados, así como «a quienes los cuidan y en particular a aquellos que están de luto por la pérdida de sus seres queridos».

«Pienso también en los muchos médicos, enfermeras, trabajadores hospitalarios, conductores de ambulancias y quienes trabajan incansablemente para responder a las necesidades de sus hermanos y hermanas. Con profundo agradecimiento invoco sobre todos ellos los dones de Dios de perseverancia, fuerza y paz», ha añadido.

El Pontífice también ha tenido palabras para la comunidad católica en el país, a la que ha agradecido su trabajo, especialmente la de «tantos jóvenes comprometidos».