Alfa y Omega
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El patriarca del Líbano pide una «justicia libre del activismo sectario»

El cardenal Raï reclama una investigación «independiente» de la explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020

Yago González

El patriarca maronita del Líbano, cardenal Béchara Boutros Raï, principal figura de la Iglesia católica en el país, ha señalado este domingo que el sistema judicial «debe estar libre de interferencias políticas y del activismo sectario y partidista», y que «debe respetarse su independencia según el principio de separación de poderes», según informa Reuters.

Las palabras de Boutros Raï se producen tras los disturbios del pasado jueves en Beirut, cuando seis personas murieron y más de una treintena resultaron heridas por el ataque perpetrado por francotiradores contra una manifestación de partidos chiíes y el posterior estallido de enfrentamientos armados. Las formaciones chiíes Amal y Hizbulá salieron a la calle para pedir la destitución del juez que investiga la explosión, en agosto de 2020, de un almacén del puerto de Beirut donde se guardaban varias toneladas de nitrato de amonio, y en la que murieron más de 200 personas y unas 6.500 resultaron heridas.

Amal y Hizbulá han acusado de los tiroteos a «grupos» vinculados a las Fuerzas Libanesas, el segundo bloque cristiano del Parlamento libanés y una antigua milicia que operó durante la guerra civil, librada por varios grupos religiosos entre 1975 y 1990. La formación cristiana ha negado estas acusaciones y ha culpado de la violencia al interés de Hizbulá en apartar al magistrado Tarek Bitar de la investigación sobre la explosión.

Varios exministros y legisladores de Amal son sospechosos o están imputados por negligencia en el caso y han presentado una serie de demandas contra Bitar, que ya han obligado a suspender la investigación dos veces en las últimas semanas.

Miedo a otra guerra

El pasado jueves, el provincial de los carmelitas en el Líbano, Raymond Abdo, compartía con Alfa y Omega su preocupación de que lo ocurrido «pueda desencadenar de nuevo una guerra». «Hay personas, Hizbulá y sus amigos», explica Abdo, «que no quieren que tenga éxito la investigación» sobre los hechos.

«No sé hasta qué punto están involucrados [en la explosión del puerto]», reconocía el carmelita. «Pero todos sabemos que hay personas de dentro del Gobierno, y del partido, que sabían que había peligro y no hicieron nada», apuntaba.

«La búsqueda del prestigio puede convertirse en una enfermedad del espíritu»

Yago González

«La búsqueda del prestigio personal puede convertirse en una enfermedad del espíritu, incluso disfrazándose de buenas intenciones. Por ejemplo, cuando detrás del bien que hacemos y predicamos en realidad nos buscamos a nosotros mismos. Esto también sucede en la Iglesia. Cuántas veces los cristianos, que tendríamos que servir a los demás, intentamos escalar». Antes del rezo del ángelus desde la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha compartido este domingo esta reflexión pastoral a la luz del evangelio del día, en el que los apóstoles Santiago y Juan piden a Jesús sentarse a su lado en el Cielo.

«La verdadera gloria no se obtiene elevándose sobre los otros, sino viviendo el mismo bautismo que Él recibirá en Jerusalén; es decir, la Cruz», ha señalado el Pontífice. «La palabra ‘bautismo’ significa ‘inmersión’, y Jesús se sumergió con su Pasión en la muerte, ofreciendo su vida para salvarnos. De este modo, el poder de Jesús no aspira a la dominación, sino que es un amor que se traduce en servicio», ha explicado.

«Para hacernos grandes tenemos que servir a los demás. Los discípulos quieren ‘emerger’ y Jesús quiere ‘sumergirse’. ‘Emerger’ expresa esa mentalidad mundana con la que siempre somos tentados: vivir todas las cosas, incluidas las relaciones humanas, para alimentar nuestra ambición, para subir los peldaños del éxito, para alcanzar los lugares importantes», ha advertido Francisco. «Siempre necesitamos verificar las auténticas intenciones del corazón: ¿por qué hago este trabajo? ¿Para ofrecer un servicio o para hacerme notar y recibir cumplidos? Jesús contradice esta lógica mundana», ha destacado.

Mártires de Córdoba

Tras el rezo del ángelus, el Papa ha recordado la beatificación en Córdoba, ayer, de 127 sacerdotes, religiosos y laicos asesinados durante la Guerra Civil española. «Que su fidelidad nos dé fuerzas a todos, especialmente a los cristianos perseguidos en distintas partes del mundo», ha rogado.

Lorenzo Fazzini: «El Papa Francisco me ha pedido creatividad»

ENTREVISTA / La Librería Editora Vaticana (LEV) es la heredera directa de la Tipografía Vaticana, que comenzó a publicar la Palabra de los Pontífices en 1587. Por primera vez un laico está en la sala de máquinas de este potente engranaje

Victoria Isabel Cardiel C.

¿En qué consistirá su trabajo en la LEV?
Tengo que guiar la maquinaria de una casa editorial con casi un siglo de historia, dedicada a publicar los textos oficiales del Santo Padre, de la Curia romana y del magisterio pontificio desde 1587. También gestiona los derechos internacionales de los textos del Papa. A eso se le añade la vida de una editorial normal.

Atesora una rica experiencia de nueve años en la Editorial Misionera Italiana. ¿Qué se ha traído en la maleta?
La misión es la razón de ser de la Iglesia. La vida de los misioneros es puro amor hacia los más pobres; es construir puentes y no barreras, es diálogo con otros pueblos, con otras religiones… Por eso los libros que publicábamos hablaban también de economía, de sociedad, de medio ambiente, de política… Mi trabajo me ha permitido conocer a figuras extraordinarias.

Incluso fuera de la órbita del cristianismo como el exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus, que hizo de la conciencia ciudadana un pilar fundamental de su Gobierno.
Sí, hemos publicado libros de autores cuya pertenencia religiosa no era el principal punto de comunión con nuestra línea editorial como, por ejemplo, Rob Hopkins, ambientalista inglés preocupado por el cambio climático. El espíritu de diálogo y la apertura son fundamentales en este trabajo. En cambio, el proselitismo es un obstáculo. La verdad siempre nos supera.

Llevó a cabo un proceso de modernización en la editorial de los misioneros. ¿Cómo?
Vivimos en una sociedad líquida. Los formatos culturales están en constante cambio, así como los gustos de los lectores. Por tanto, las editoriales no pueden ser solo lugares donde se publican libros y se usan los canales tradicionales para llegar a la gente. Quisimos hacer de los libros un factor de agregación social, que involucrase a varios actores en torno a un tema. Hoy un editor no es solo alguien que hace libros, es sobre todo un creador de corrientes de pensamiento. Todo esto necesita nuevos caminos creativos. A las conferencias, encuentros y debates, sumamos obras de teatro, exposiciones, performances visuales, talleres educativos, seminarios… Esto permite llegar a un público heterogéneo, más allá de los lectores de libros al uso.

¿Traerá esta modernización a la editorial del Papa?
Ojalá. Ya estamos organizándonos para ello. Un libro no puede morir cuando se publica. Al revés, ese debe ser su nacimiento. El Papa me ha pedido, sobre todo, creatividad.

Este es un momento de crisis para las librerías.
Es cierto; el mundo editorial está en crisis, y no digamos ya el mundo de la editorial religiosa. Hoy la manera de consumir libros ha cambiado, pero se han seguido haciendo las cosas como siempre. Eso es un error. Estamos ante una nueva oportunidad. Un mismo pensamiento se canaliza de varias maneras, no solo en el formato libro. Esta idea fue un éxito en la Editorial Misionera Italiana y nos permitió sanear un poco la facturación. Las buenas ideas solo lo son si son capaces de estar en pie económicamente. El dinero no crece en los árboles. Tenemos que pagar el papel, la impresión de los libros, los sueldos de nuestros trabajadores… Por eso tenemos que llevar a cabo iniciativas sostenibles desde el punto de vista económico.

¿Cómo se imagina el futuro de la LEV?
Me gustaría que la editorial del Vaticano se convirtiera en un centro cultural donde confluyeran voces procedentes de todos los rincones del planeta que representen la Iglesia sinodal. Hombres, mujeres, misioneros, expertos, testigos… Hay una pluralidad de voces católicas que caminan en la misma dirección, que encarnan el ideal de Iglesia en salida que va a las periferias, y eso hay que evidenciarlo. De media en la LEV se publican unos 100 libros al año. Lo que no quiero es que pasen inobservados. No podemos renunciar a la meta de suscitar interés, incluso entre los no creyentes.

Muchos pueden pensar que su trabajo es aburrido.
Al revés. Es un motivo de sorpresa cotidiana. Me ha permitido conocer a personas extraordinarias, de gran estatura moral, que te hacen apreciar cuánto bien hay en el mundo. A algunos he podido traerlos a Italia: por ejemplo, al cura villero Carlos Olivero, que hace una labor extraordinaria en la periferia de Buenos Aires, siguiendo los pasos del entonces arzobispo Bergoglio. También trajimos al sacerdote Alejandro Solalinde, amenazado por los narcos de México, y a Paul Hinder, un fraile capuchino suizo, que es obispo en Abu Dabi.

¿Qué proyectos hay previstos para los próximos meses en la Librería Editora Vaticana?
Estamos recopilando los textos del Papa Francisco sobre el tiempo de Navidad en un volumen que tendrá un prólogo del presidente del Consejo Pontificio para la Cultura y de la Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada, el cardenal Gianfranco Ravasi.

Es el primer laico que está en el cargo. Ha dejado a su familia a 500 kilómetros para venir a Roma. ¿Ha sido un poco difícil decir sí?
Tengo cuatro hijos pequeños y mi mujer es oncóloga. Pero si la Santa Sede y el Papa llaman a tu puerta, no se puede decir que no.

Bio

El nuevo director de la Librería Editora Vaticana (LEV), Lorenzo Fazzini, nació en Lombardia hace 43 años. Está casado y tiene cuatro hijos. Licenciado en Literatura y Ciencias Religiosas, ha trabajado como periodista en varios periódicos y revistas. Ha viajado como reportero a Vietnam, Tailandia, Sudán o Israel. Ha escrito ocho libros. Es miembro del Comité Editorial de la Feria Internacional del Libro de Turín como asesor del sector religioso. Dirigió durante nueve años la Editorial Misionera Italiana.

Los ideólogos del Gobierno están detrás de la violencia anticristiana en la India

Grupos hermanos del partido BJP atacaron el 3 de octubre 13 iglesias, pretendían derribar muchas más en Madhya Pradesh y acusan a decenas de clérigos y cristianos de proselitismo

María Martínez López

Los titulares eran alarmantes: el domingo 3 de octubre 13 comunidades evangélicas fueron atacadas en seis estados de la India, incluida Nueva Delhi. Pero más inquietante resulta la forma en la que el jesuita Denzil Fernandes, director ejecutivo del Instituto Social Indio, quita importancia al supuesto récord. No cree que fuera algo coordinado, explica a Alfa y Omega. Hechos así ocurren continuamente, «solo que en esta ocasión se han dado a conocer en los medios» y en otras muchas ocasiones pasan desapercibidos. De hecho, cree que los evangélicos están más en el punto de mira porque atacar a los católicos «tiene peor prensa».

Detrás de los destrozos y amenazas había simpatizantes del partido del Gobierno, Bharatiya Janata Party (BJP, Partido Popular Indio), y de organizaciones hinduistas como Vishwa Hindu Parishad (VHP, Consejo Hindú Mundial) y Bajrang Dal (Brigadas de Hanuman). Todas «están inspiradas por la misma ideología, que considera a la India una nación hindú»; y trabajan para establecerla como tal, explica el jesuita. «Son vástagos de la Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS, Organización Nacional de Voluntarios)». Bajrang Dal se centra en la militancia juvenil, mientras que el VHP «promueve el hinduismo radical en todo el mundo» y lucha por demoler iglesias y mezquitas. «Todas ayudan a crear una base de masas para perpetuar en el poder al BJP, su rama política».

India
Población:

1.339 millones de habitantes

Religión:

Hindúes, 80 %; musulmanes, 14 %; cristianos, 2,3 %, y sij, 1,7 %

«Desde que gobiernan hace siete años, ha habido un aumento estable de la persecución» contra cristianos y musulmanes, subraya Fernandes. «Y se espera que continúe» de cara al centenario de la RSS en 2025, cuando quieren alcanzar su objetivo de una nación hindú. Una de sus grandes apuestas era la combinación de la Ley de Enmienda de la Ciudadanía y del nuevo Registro Nacional de Población, con la que se podía negar la ciudadanía a los inmigrantes musulmanes y arrebatársela a ciudadanos de esta religión. Sin embargo, el Gobierno aún no se ha atrevido a implementarla.

Derribos y denuncias

De momento, se conforman con la violencia y la intimidación. En las últimas semanas en Madhya Pradesh, por ejemplo, el VHP dio un ultimátum al Gobierno estatal, del BJP, para demoler todas las iglesias cristianas de áreas tribales. Sin embargo, la amenaza se hizo pública y esto obligó a las autoridades a no ordenar el derribo ni permitirlo. Sí han comenzado a investigar a decenas de líderes cristianos, incluidos sacerdotes y pastores, siguiendo una lista elaborada por el VHP. Los hinduistas los acusan de promover conversiones de forma ilegal, mediante incentivos. Esperan que se les aplique la ley anticonversión estatal, reformada el año pasado para ampliar las condenas a hasta diez años de prisión.

Estas acusaciones contra los cristianos, y otras similares contra los musulmanes, son el contenido preferente de las cada vez más numerosas campañas de desinformación en redes sociales. «Perpetúan la narrativa» del proselitismo cristiano, y arrojan una sombra de sospecha sobre sus obras sociales. Y como «hasta ahora no ha habido ninguna» sentencia condenatoria, están reformando las leyes en «un intento de conseguir más condenas para reforzar este relato» y así justificar la violencia.

Acusado por cantar villancicos

El 13 de septiembre, la Corte Suprema de la India absolvió al padre George Mangalapilly de una acusación de conversión forzada. Su delito: haber llevado a 32 seminaristas de la diócesis de Satna (Madhya Pradesh), de los que era rector, a cantar villancicos en la aldea de Jawahar Nagar Bhumkahar. Esta celebración tenía lugar cada año, y los vecinos participaban activamente, pues conocían a los jóvenes que daban clases de refuerzo a sus hijos.

Pero el 14 de diciembre de 2017, tras la irrupción de un grupo de hinduistas radicales que llamaron a «policías cercanos a ellos», cuenta a Alfa y Omega Mangalapilly, él y los seminaristas fueron detenidos. Un vecino, Dharmendra Dohar, supuestamente había presentado una denuncia por haber sido bautizado a la fuerza. La absolución solo ha sido posible porque Dohar «luego negó» dicha acusación y alegó que no conocía al rector. La investigación concluyó que «él no había escrito el texto de la denuncia», pues es analfabeto. «Testificó que lo habían redactado unas personas que no conocía». Desde entonces, «nos hemos visto algunas veces» y tienen buena relación.

En cuanto a los seminaristas, «la experiencia ha fortalecido su vocación», y todos menos dos han llegado a ordenarse. Sin embargo, «siguiendo las instrucciones de la Policía», llevan cuatro años sin visitar las aldeas.

La asistencia sanitaria católica, una luz para todos

Alfa y Omega

El Papa instituyó la semana pasada la Fundación para la Salud Católica, que ofrecerá apoyo económico a distintas iniciativas sanitarias de la Iglesia para que no tengan que echar la persiana o ser vendidas a terceros, y cuya dirección se ha encomendado a Nunzio Galantino, presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA). La idea de Francisco es que, sin perder de referencia el carisma de sus fundadores e insertas en una «red de estructuras análogas», sigan cumpliendo su «finalidad exclusivamente benéfica según los dictados de la doctrina social de la Iglesia».

En el mundo hay decenas de miles de obras de la Iglesia dedicadas a la salud, como los 5.192 hospitales, los 15.481 dispensarios o las 577 leproserías que recoge el último Anuario Estadístico de la Iglesia de Fides; muchas de ellas se encuentran en África e Iberoamérica, atendiendo a los más vulnerables entre los vulnerables. Al garantizar su sostenibilidad y que estén abiertas a todos, sin caer en elitismos, estas obras seguirán presentes donde muchas veces no llegan ni la Administración ni la iniciativa privada. Y así, la Iglesia seguirá siendo una luz en medio del sufrimiento.

Tierra amarga. La gallinita turca

Isidro Catela

Hace unos meses un amigo me preguntó por la moda de las series turcas. Fue a pillar. Sabía que huyo de las modas y de los folletines desde que el uso de razón me enseñó que los ricos también lloran. Le prometí que estudiaría más el próximo curso y aquí estoy: Turquía es el segundo país que más ficción audiovisual exporta, solo por detrás de Estados Unidos. La boyante industria turca (ríete tú de los implantes de pelo), lleva más de dos décadas pegando fuerte y se calcula que tiene un público de 600 millones de personas en todo el mundo. Es la gallina turca de los huevos de oro: Fatmagul, Mujer, Mi hija, Love is in the air, Tierra amarga

Me he pegado atracón y he vuelto, por instantes, a aquellos inolvidables años de Pasión de gavilanes, Cristal, Esmeralda o Betty la fea. Tienen en común con las telenovelas latinas el melodramón interminable, la exacerbación de las pasiones, la emoción sin contener, y pueden presumir, sin embargo, de una producción más cuidada y unos guiones, en general, algo más complejos y menos previsibles. No les voy a recomendar con entusiasmo que se enganchen a ninguna, pero, si han de empezar por alguna, hínquele el diente a Mi hija y a Tierra amarga que, en la hora de series por excelencia, nos asalta a diario, de lunes a viernes, a las 17:30 horas en Antena 3 y nos propone convertirnos en prófugos con Zuleyha y Yilmaz, dos Romeo y Julieta que sueñan con casarse y que ven cómo su vida cambia de la noche a la mañana por un asesinato de esos que, por aclamación popular, tienden a ser perdonados. Para mi sorpresa, me he encontrado con una enorme comunidad de terrícolas amargados. Más de un millón y medio de personas están enganchadas a la serie. Ver para creer. Para seguir creyendo en la televisión de toda la vida, con su programación regular, sus cortes publicitarios y sus historias del año 20 antes de Netflix.

«El Hijo del hombre no ha venido a ser servido»

29º domingo del tiempo ordinario / Evangelio: Marcos 10, 35-45

Daniel A. Escobar Portillo

Han pasado cuatro semanas desde que escuchábamos un pasaje similar al que tenemos este domingo ante nosotros. Hace varias semanas, los discípulos discutían entre ellos sobre quién era el más importante cuando atravesaban Galilea tras el anuncio de Jesús de su Pasión. Ahora, tras el último anuncio de la Pasión, no se trata simplemente de una controversia oculta entre ellos, sino que se dirigen al Maestro directamente para que haga lo que le piden: «Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Se trata, pues, de un episodio que debió de quedar intensamente grabado en la mente de los discípulos y de la primera comunidad cristiana, puesto que no son estas las dos únicas ocasiones en que, con algunas divergencias, lo encontramos en el Evangelio; en Mateo es la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, quien solicita este favor al Señor. Uno de los datos más relevantes de este diálogo es el escenario en el que se da: nos situamos en un momento en el que Jesús es acompañado por sus amigos en el camino hacia Jerusalén, que va unido al dramatismo de los últimos pasos del Señor antes de padecer, morir y resucitar. Los anuncios de la Pasión que hemos escuchado hasta ahora por boca de Marcos se caracterizan por la poca comprensión de los discípulos ante la noticia sobre el futuro que aguarda al Maestro. El evangelista ha querido utilizar el recurso del contraste y la falta de sintonía entre el estado de ánimo de Jesús y las preocupaciones mundanas de los apóstoles.

Sin duda, los discípulos habían oído en reiteradas ocasiones hablar al mismo Cristo sobre el significado y las exigencias del Reino de Dios y del seguimiento a su persona. Además, junto a los gestos y palabras de Jesús y la amplia aceptación que tienen entre la mayoría de la gente, el Señor no ahorrará explicaciones para presentar también con un completo realismo, y crudeza si es necesario, el futuro tan poco atractivo, mundanamente entendido, para los que se deciden por seguir al Maestro.

Los planes de Dios

Sin duda, esta página busca situarnos frente a la divergencia y desproporción que tantas veces se da entre los planes del hombre y los de Dios. Hace unas semanas veíamos cómo los apóstoles entendían ser el primero en clave de poder o dominio político. Anteriormente, Pedro era el que increpaba al Señor por anunciar su muerte. Pero en este momento, la respuesta del Señor desmontará por completo estas concepciones. Al hablar del cáliz que iba a beber y del Bautismo con el que iba a ser bautizado, está presentando un horizonte que, lejos de hablar de éxito humanamente entendido, sitúa ante los discípulos la muerte y el fracaso, representados por el cáliz y el Bautismo.

Para iluminar estas imágenes sirven el resto de pasajes de la Escritura que la liturgia nos ofrece en este domingo; en particular, la primera lectura, de Isaías, y la lectura de la carta a los Hebreos. No es casualidad que la primera lectura, del cuarto canto del Siervo, se escuche también en la celebración de la Pasión del Señor el Viernes Santo. Ahí Jesús es triturado por el sufrimiento y entrega la vida como expiación, al mismo tiempo que carga con los crímenes de muchos. La carta a los hebreos se refiere a Jesús como al Sumo Sacerdote probado en todo, menos en el pecado; alguien que se ha convertido en mediador entre Dios y los hombres.

No es posible, por lo tanto, contemplar el cáliz y el bautismo al que el Señor se refiere, sin considerar a Cristo, no solo como quien se dirige hacia un destino dramático, sino como el que únicamente de este modo será glorificado. No será posible ahorrarse la Pasión y la Muerte para alcanzar la Resurrección.

29º domingo del tiempo ordinario / Evangelio: Marcos 10, 35-45

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

19 de octubre: san Pablo de la Cruz, llevó la Pasión del Señor a los laicos

El fundador de los pasionistas fue «un adelantado» en su misión con la gente sencilla, que «lloraba y se confesaba» al oír sus predicaciones

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Hay santos que se parecen a otros, pero como Dios es siempre original, a cada uno le enseña, antes o después, un camino propio. La juventud de san Pablo de la Cruz parece un calco de la de san Francisco de Asís, pero si al santo de Asís le habló el Crucificado en la ermita de San Damián, al fundador de los pasionistas fue la Virgen la que le marcó el camino de la cruz.

Nació en la provincia italiana de Liguria en 1694. Fue el primogénito de una familia de 16 hijos tan creyente que, años después, confesaría que «si yo me salvo, como lo espero, lo debo a la formación que recibí de mi madre». Los primeros años de su vida estuvieron marcados por la incertidumbre sobre el futuro. Ayudó a su padre en el negocio durante una temporada, pero esa vida –como le sucedió a san Francisco– no le cautivó en absoluto. Probó en el Ejército –igual que el santo de Asís–, y tampoco. Un tío suyo le propuso un matrimonio con una joven bien posicionada, pero eso le pareció poco amor para él.

El pasionista Miguel González habla de una «inquietud permanente» en el santo. «Pablo renunció a todo aquello que se le ofreció», porque «la llamada de Dios a una vida diferente iba siendo cada vez más fuerte, aunque no del todo perceptible».

A los 19 años, un sermón de su párroco le inspiró a llevar una vida de más oración y, con la bendición de su confesor, inició un retiro de 40 días a finales de 1720. Fue en ese retiro donde recibió la aparición de la Virgen María, que le mostró un hábito negro; y fue también durante esos días cuando escribió una regla muy sencilla para llevar en el futuro una vida de comunidad con aquellos que se le quisieran unir. Tal como le pasó a san Francisco, enseguida se le unieron muchos otros, el primero su hermano Juan Bautista; y comenzaron a llevar una vida en común. Se llamaban a sí mismos «los pobres de Cristo», y se dedicaban a predicar en los pueblos de la zona la Pasión del Señor, «el don más maravilloso del amor de Dios, la única fuerza que puede transformar al hombre y al mundo entero», en sus palabras.

Después de algunos años, en 1727, Pablo y su hermano viajaron a Roma y fueron ordenados sacerdotes de manos del Papa Benedicto XIII, recibiendo al mismo tiempo la bendición para extender su carisma. Comenzó así una nueva etapa en la vida del santo, con la mirada puesta en llevar cada vez más lejos su forma de vida sin abandonar su motivación inicial: predicar el Evangelio y especialmente la Pasión del Señor, sobre todo a los laicos. «San Pablo de la Cruz fue un adelantado en la relación con los laicos», asegura el padre Miguel González. «Ya de joven, cuando trabajaba junto a su padre, había muchos que se acercaban a él al ver su forma de vivir, y con los años siguió llevando la dirección espiritual de la mayoría. Esto fue así hasta el final de su vida», señala.

Una relación «espontánea»

Al fundar la congregación, no hizo ningún apostolado especial; «simplemente la gente se le unía. Los laicos fueron los destinatarios principales de toda su evangelización. Algunos pedían entrar en la congregación, pero la mayoría sencillamente estaba enganchada a la manera que él tenía de hablar de la Pasión y Resurrección de Cristo. Era algo espontáneo y natural». El fundador de los pasionistas mostraba a todos sus seguidores un camino hacia la felicidad «no como la entiende el mundo», afirma el González. «En aquel tiempo la gente sufría mucho más que ahora, y ese modelo de Cristo sufriente y entregado por amor resonaba en sus corazones, de tal modo que muchos, al oír la predicación de san Pablo de la Cruz, lloraban y se confesaban».

De este periodo se conservan más de 10.000 cartas, un medio con el que desarrolló una ingente labor de dirección espiritual con muchos de sus contemporáneos. Y no lo hizo desde el activismo, sino desde la soledad de su retiro en el convento de Monte Argentario, en una península perdida de la Toscana.

«Allí fueron llegando, atraídos por el celo y el buen nombre de los solitarios del aquel monte, nuevos compañeros», señala el pasionista. Solo salió de allí para predicar en misiones populares y retiros, y fundar casas por toda la costa italiana. De ese modo, la difusión de su proyecto «se fue haciendo realidad bajo la guía del Espíritu». Murió en Roma en octubre de 1775 y fue canonizado por Pío IX menos de un siglo después de su muerte.

Año Jubilar por 300 años de vida

La Congregación de la Pasión está celebrando un Año Jubilar con motivo de sus 300 años de vida. Los cerca de 3.000 religiosos y religiosas, así como los numerosos laicos de esta familia, tienen una cita del 21 al 24 de noviembre en Roma, en el congreso La sabiduría de la cruz en un mundo plural.  Estos días, 80 académicos de todo el mundo abordarán el desafío del multiculturalismo para la evangelización; la promoción del diálogo interreligioso y el carisma del fundador de los pasionistas para el futuro. Como afirma su superior general, el padre Joachim Rego, «queremos mantener viva la memoria de la Pasión de Jesús como máxima expresión de amor para todas las gentes». 

La traducción que apreció Menéndez Pelayo

La exposición La Biblia del Oso, en el madrileño Centro Sefarad-Israel, permite aproximarse a la historia de la primera traducción de las Sagradas Escrituras al español desde el hebreo, el arameo y el griego

Ricardo Ruiz de la Serna

El Centro Sefarad-Israel acoge en Madrid, hasta el próximo 16 de diciembre, la exposición La Biblia del Oso. Se trata de una pequeña muestra comisariada por Noé Ruiz, graduado en Hebrero Clásico por la Laurel University, que permite aproximarse a la historia de la primera traducción de las Sagradas Escrituras al español desde el hebreo, el arameo y el griego, así como a la historia del protestantismo en España.

En efecto, se trata de la obra que vio la luz el 28 de septiembre de 1569, en Basilea (Suiza) después de que su traductor, Casiodoro de Reina (1520-1594), fraile jerónimo, se convirtiera al protestantismo. Había llegado a la ciudad suiza como prófugo de la Inquisición, que lo andaba buscando por haber abrazado la Reforma y por distribuir la traducción al español del Nuevo Testamento que había hecho Juan Pérez de Pineda (1500-1567), otro protestante español que, como Casiodoro de Reina, pertenecía al núcleo de luteranos de Sevilla.

Las autoridades de Basilea celebraron la aparición de esta traducción, que llevaba en la portada el símbolo del editor e impresor suizo Mattias Apiarius (1495-1554). La traducción la revisó Cipriano de Valera (1531-1602), monje jerónimo que, al igual que de Reina, se movía en los círculos reformistas de la capital hispalense. El Santo Oficio lo consideró un hereje.

‘Textus receptus’ de 1516. Texto maestro griego basado en la unificación de un conjunto de manuscritos de Erasmo de Róterdam. A la derecha: 3 Portada de la ‘Biblia del Oso’. Fotos: Centro Sefarad-Israel

Hijos de su tiempo, estos traductores se movían en ese ambiente intelectual que había florecido al calor del erasmismo español y que se volvería sospechoso para la Inquisición por sus inclinaciones reformistas y, en algunos casos, luteranas. Eran tiempos peligrosos. La idea moderna de tolerancia aún no se había consolidado –surgirá precisamente como consecuencia de las guerras de religión del siglo XVI– y tanto en la Europa católica como en la protestante había que ir con cuidado. Al aragonés Miguel Servet (1509-1511 o 1553) lo quemaron vivo en Ginebra, una de las ciudades más importantes de la Europa de la Reforma, por defender el Bautismo adulto y negar la Trinidad.

Desde luego, la exposición puede visitarse con espíritu apologético católico. Hay algunas afirmaciones (por ejemplo, la relativa a cómo se explica la autoría de la Biblia) que, con la Dei verbum (1965) y la Verbum domini (2010), podrían discutirse con un espíritu más fraternal que el de las controversias del siglo XVI. Sin embargo, no estamos en esta exposición para refutar a los reformistas de aquella Sevilla donde, en palabras de la Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882), del gran Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), «la influencia enervadora del clima, la soltura y ligereza de costumbres, la exaltación de la fantasía en las provincias meridionales, el influjo de la Reforma […] fueron causas eficacísimas para que arraigara y fructificara la venenosa planta de los “alumbrados”». Mejor dejaremos, pues, las querellas teológicas para otra ocasión y nos centraremos en la belleza del español del siglo XVI que el comisario de la exposición pone, citando en su conferencia La Biblia del Oso a Antonio Muñoz Molina, a la altura del inglés de la Biblia del rey Jaime.

Al Índice de Libros Prohibidos

Podríamos relacionar la Biblia del Oso con los grandes proyectos de traducción y edición que, a lo largo del Renacimiento, se acometieron en Europa. Así estaría, por ejemplo, la Biblia Políglota Complutense (1514), el gran proyecto del cardenal Cisneros, y el Novum Instrumentum omne (1516) de Erasmo de Róterdam (1466-1536). Sin embargo, a la Biblia del Oso la condenó su filiación protestante y fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos. Es inevitable ver, en el trasfondo de esta exposición, la tragedia de las guerras de religión y de la ruptura que supuso la Reforma. Durante más de un siglo, la antigua cristiandad se desgarró en campos de batalla de toda Europa. Es una herida que no ha terminado de cerrarse.

Sin embargo, hay belleza en estas páginas, en esta tipografía, en esta portada cargada de simbolismo. El mismo Menéndez Pelayo, cuyo juicio sobre Reina es durísimo, admite que su versión «como hecha en el mejor tiempo de la lengua castellana, excede mucho […] a la moderna de Torres Amat y a la desdichadísima del P. Scío». Si el gran erudito cántabro la leyó y la apreció, no veo por qué no hemos de valorarla nosotros en su justa medida.

El Papa advierte a los políticos: «Cuídense de las élites económicas con ideologías superficiales»

«Es hora de frenar una locomotora descontrolada que nos lleva al abismo», asegura Francisco en su encuentro con los Movimientos Populares

Yago González

El Papa Francisco ha aprovechado su intervención en el IV Encuentro de Movimientos Populares, a través de un vídeo grabado, para denunciar severamente distintos comportamientos de los poderes políticos y económicos: bancos, gobiernos, farmacéuticas, gigantes tecnológicos, medios de comunicación, organismos internacionales de crédito, petroleras, compañías mineras, empresas de alimentación… Para cada uno de ellos, el Pontífice ha rogado «en nombre de Dios» un cambio concreto de actitud, con el objetivo de «ajustar nuestros modelos socioeconómicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido».

«Este sistema, con su lógica implacable de la ganancia, está escapando a todo dominio humano. Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía estamos a tiempo», ha advertido Francisco, que también ha dado un consejo a los gobiernos y a los políticos de todos los partidos: «Cuídense de escuchar solamente a las élites económicas tantas veces portavoces de ideologías superficiales que eluden los verdaderos dilemas de la humanidad».

Como ha hecho en otras ocasiones desde el estallido de la pandemia de COVID-19, el Papa ha pedido a los grandes laboratorios que liberen las patentes de las vacunas: «Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde sólo el 3% o el 4% de sus habitantes han sido vacunados».

A los grupos financieros y organismos de crédito, ha rogado «que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas de su gente y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos». También exige a «los países poderosos que cesen las agresiones, bloqueos y sanciones unilaterales contra cualquier país en cualquier lugar de la tierra. No al neocolonialismo. Los conflictos deben resolverse en instancias multilaterales como las Naciones Unidas».

Y a los fabricantes y traficantes de armas les ha conminado a «que cesen totalmente su actividad, una actividad que fomenta la violencia y la guerra, y muchas veces en el marco de juegos geopolíticos que cuestan millones de vidas y de desplazamientos».

Contra la difamación, el ‘grooming’ y las noticias falsas

El Papa ha pedido a los gigantes tecnológicos «que dejen de explotar la fragilidad humana, las vulnerabilidades de las personas, para obtener ganancias, sin considerar cómo aumentan los discursos de odio, el grooming, las fake news, las teorías conspirativas, la manipulación política». A los medios de comunicación les insta a «terminar con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio, que busquen contribuir a la fraternidad humana y a la empatía con los más vulnerados».

Siguiendo con la tecnología, ha reclamado que las compañías de telecomunicaciones «liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena».

Respecto al cuidado del medio ambiente, Francisco ha exigido a «las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios… que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos». Y a las grandes corporaciones alimentarias, «que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan quedándose con el pan del hambriento».

Salario básico y reducción de jornada laboral

El Pontífice ha propuesto algunas opciones para mejorar las condiciones materiales, especialmente de los más desfavorecidos. Por ejemplo, la creación de un ingreso básico o salario universal «para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida». «Es tarea de los Gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con la equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente para la clase media —generalmente, cuando hay estos conflictos, es la que más sufre—. No olvidemos que las grandes fortunas de hoy son fruto del trabajo, la investigación científica y la innovación técnica de miles de hombres y mujeres a lo largo de generaciones», ha señalado Francisco.

Asimismo, ha instado a «analizar seriamente» la posibilidad de reducir la jornada laboral. «En el siglo XIX los obreros trabajaban doce, catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas no colapsó nada como algunos sectores preveían. Entonces, insisto, trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia. No puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo», ha indicado.

Contra los discursos intolerantes y xenófobos

El Papa también ha reclamado a los líderes religiosos «que nunca usemos el nombre de Dios para fomentar guerras ni golpes de Estado».

«Es necesario que juntos enfrentemos los discursos populistas de intolerancia, xenofobia, aporofobia —que es el odio a los pobres—, como todos aquellos que nos lleve a la indiferencia, la meritocracia y el individualismo; estas narrativas sólo sirvieron para dividir nuestros pueblos y minar y neutralizar nuestra capacidad poética, la capacidad de soñar juntos», ha destacado Francisco.