Alfa y Omega
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El Papa llama a los religiosos a «duplicar» su número de novicios

Ha interrumpido sus vacaciones de verano para señalar a seis congregaciones religiosas que, «sin descendientes en la orden, moriréis»

Rodrigo Moreno Quicios

El Papa Francisco ha interrumpido sus vacaciones de julio, un mes en que normalmente no celebra audiencias, para recibir a la vez a seis congregaciones religiosas en el Palacio Apostólico vaticano. Al saludarlos, les ha preguntado «cuántos novicios tenéis» y, tras escuchar sus respuestas, les ha planteado el reto de «duplicar los números».

Es el encargo que ha planteado a la Sala Clementina a la Orden de los Mínimos, de la Orden de los Clérigos Regulares Menores, de los Clérigos de San Viator, de los Misioneros de San Antonio María Claret de las Hermanas Reparadoras del Sagrado Corazón y de las Agustinas del Divino Amor. A su juicio, regar las futuras vocaciones es nuclear «para el futuro de vuestras congregaciones». De hecho, ha llegado a advertirles de que «sin descendientes en la orden, moriréis».

También les ha proporcionado claves para la vida consagrada, que les ha emplazado a seguir de forma llana y «dejándose forjar día a día». «Mientras preparáis vuestros encuentros, pedid al Señor ser sencillos en lo personal y en la dinámica sinodal del camino común».

Francisco les ha invitado a despojarse «de cálculos y de ambiciones» y ha definido esta última como «una peste». También les ha prevenido contra la envidia en la vida comunitaria, que ha descrito como «una enfermedad y similar a la fiebre amarilla». Asimismo ha sido crítico con «las pretensiones, la rigidez y cualquier tentación de autorreferencialidad». Como ejercicio para prevenirlas, «leer juntos el presente con sabiduría» en busca de «los signos de los tiempos y tomar las mejores decisiones para el futuro».

El Santo Padre ha pedido asimismo a los consagrados que se vacíen «de todo lo que no es amor de Cristo». Y a vivir «la obediencia», pues considera que a través del «sí», Dios permite «que aparezca la fuerza de su ternura, que va más allá de toda posibilidad». Finalmente, ha pedido a los religiosos cultivar «la oración del corazón, no la oración de los loros». Es decir, que pasen realmente «los momentos ante el sagrario hablando con el Señor».

Experto en EE. UU.: «La mitad de los estadounidenses piensan que es muy posible una guerra civil»

A pesar de que este tipo de atentados suelen unir a las sociedades que los padecen, en el caso del ataque a Trump la situación es diferente. «Está provocando una mayor división», advierte Emili J. Blasco, director de Global Affairs de la Universidad de Navarra, que destaca la llamada de los obispos a la cordura y en contra de la polarización

José Calderero de Aldecoa

Tras el atentado se han generado todo tipo de teorías conspiranoicas. Hay incluso quien dice que estaba preparado. ¿Usted qué opina?
Soy contrario a las teorías de conspiración. Por regla general, no se sostienen. Es cierto que la actuación no muy acertada del servicio secreto, que no supo reaccionar ante la presencia de una persona no identificada, puede alimentar elucubraciones. Pero en este caso, a pesar de que todavía se está investigando, todo parece indicar que el atacante actuó solo. No se aprecia una trama detrás.

¿Cómo va a afectar el ataque a la campaña electoral?
A diferencia de otros atentados, que han unido al país, este está provocando una mayor división. Los seguidores de Trump, sobre todo los más radicalizados, lo están utilizando en contra del Partido Demócrata, en contra de Biden, y se está produciendo una mayor radicalización si cabe. Lo normal es que este tipo de sucesos movilice mucho más al electorado de quien sufre el atentado, pero en este caso, es cierto, que ya está muy movilizado. Quizá el mayor peligro es que crezca la radicalización en la campaña electoral.

¿Hay alguna relación entre el atentado y el clima político del país y de la campaña?
Es difícil hablar de causa-efecto, aunque hay que decir que ha existido violencia verbal y enfrentamiento dialéctico. Que eso propicie un atentado de este tipo, pues no sé, pero se percibe un contexto de mayor violencia política. De hecho, se estaba hablando estos días de que casi la mitad de los estadounidenses piensan que es posible o muy posible una guerra civil.

Emili Blasco
Emili Blasco. Foto cedida por Emilio Blasco.

Precisamente los obispos han condenado la violencia política. ¿Cómo ha visto el papel de la Iglesia ante lo sucedido?
Aquí se pueden hablar de dos temas: De la actitud de la conferencia episcopal ante la campaña electoral y de su actitud ante el atentado mismo. La reacción al ataque ha sido escueta y normal en estas circunstancias. Los obispos han condenado la acción, han llamado a la racionalidad, a la cordura y se han pronunciado en contra de la polarización del país. El análisis de la campaña es más complejo, porque hay un esfuerzo por parte de las autoridades eclesiásticas por mantenerse al margen, pero no siempre lo consiguen. Hay voces que critican la posición de determinados candidatos frente al aborto, por ejemplo.

¿Este suceso volverá a alimentar el debate en contra de las armas?
Lo veo difícil. El tema de las armas está muy metido en el ADN del país. Hay una concepción de autodefensa y culto a la libertad muy grande. Cuando ocurren cosas de este tipo, hay algún tipo de intento por limitar el acceso de las armas, pero apenas se consigue nada.

Más de 5.000 scouts de todo el mundo se encuentran en Soria

La segunda edición del evento JamScout ha sido inaugurada este domingo con la presencia de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz

Ester Medina

Este fin de semana se ha inaugurado en la localidad de Covaleda, en Soria, el encuentro JamScout, de carácter internacional y organizado por el Movimiento Scout Católico (Scouts MSC). Un evento en el que, aparte de diferentes actividades relacionadas con la naturaleza, participan jóvenes de 6 a 21 años y contará con Eucaristías diarias y actividades centradas en la educación en valores. Pablo Mena es uno de los coordinadores del evento y, en conversación con Alfa y Omega, destaca que «estos momentos de oración y de encuentro con el Señor son importantes para que nos dé fuerzas».  

La inauguración del encuentro, que ha tenido lugar este domingo, ha contado con la asistencia de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, así como otras autoridades. De hecho, Mena señala que «se han quedado sorprendidos por la gran coordinación y logística que tenemos», y es que el equipo organizativo se ha visto reforzado con más 200 voluntarios en departamentos como comunicación, mantenimiento, limpieza o seguridad. Además, destaca la presencia de varios «puntos de escucha» en las instalaciones para que cualquier persona que haya sufrido algún tipo de ataque o agresión pueda acudir y se pongan en marcha los protocolos necesarios.   

La ministra Elma Saiz en un momento de la inauguración del encuentro este domingo
La ministra Elma Saiz en un momento de la inauguración del encuentro este domingo. Foto: Elisa Kawakami.

El evento se extiende hasta el 21 de julio y reúne a jóvenes de todas las regiones de España y diferentes países del mundo, como Hong Kong, Francia, Italia, Países Bajos, Qatar y Rumanía. Se trata de la segunda vez que se celebra en España después del primer encuentro que también tuvo lugar en Soria en el año 2017. «Es muy emocionante ver cómo hay chavales que se están reencontrando desde entonces», señala Mena.  

Una de las actividades más destacadas preparadas para los jóvenes de 18 a 21 años, es que durante tres días prestan un servicio voluntario a la comunidad poniéndose a disposición tanto de los ayuntamientos como de las parroquias de los pueblos de alrededor. «El objetivo es formar hombres y mujeres libres, críticos, comprometidos con su fe y con el momento histórico que les ha tocado vivir, abiertos a los demás y capaces de amar y vivir en comunidad», señalan desde la organización.  

El Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos se reúne en Murcia: «Hay gente que sale de casa a trabajar y no sabe si va a volver»

«Es esencial que haya condiciones laborales justas y que se escuche más a los trabajadores», dice el tesorero del MMTC

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

El Consejo Internacional del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC) celebra esta semana en Murcia su reunión anual para mejorar las condiciones laborales en el mundo, bajo el lema La justicia social en una economía por la vida. «La pastoral del trabajo debería estar más acompañada en la Iglesia», dice el murciano Jesús Caravaca, tesorero del MMTC. 

¿Cuál es el cometido del MMTC?
Básicamente, llevar los valores cristianos al mundo del trabajo, y al revés: traer los problemas de la vida real de los trabajadores a la Iglesia y que haya una relación madura. Se trata de llevar el reino de Dios a la vida, y viceversa. 

¿Las preocupaciones en este ámbito son iguales en todo el mundo?
En lo más elemental, son iguales. Nos preocupa el egoísmo o la búsqueda del dinero a toda costa. Pero hay también realidades que son distintas en un lugar o en otro. En Asia, por ejemplo, hay mujeres que deciden abortar para conservar su puesto de trabajo y no ser despedidas. En general, hay mucha precariedad, también en España, donde a menudo hay noticias de muertes en el trabajo. Hay gente que sale de casa a trabajar y no sabe si va a volver.  

¿Cuál es la aportación específica de la Iglesia en este campo?
Los cristianos deben ofrecer los valores evangélicos al mundo obrero. Hay sindicatos que operan con sus propuestas, pero nosotros tenemos valores que llevan el mensaje del Evangelio y la dignidad al mundo del trabajo, y eso no es un lema bonito para ponerte en una camiseta. Los cristianos debemos también encarnarnos en el mundo del trabajo aportando nuestra visión y compromiso en comités de empresa, en sindicatos y en todos los ámbitos del trabajo en los que nos involucremos. Es esencial que haya condiciones laborales justas y que se escuche más a los trabajadores, porque este mundo tan capitalista no piensa en ellos.  

¿Hay permeabilidad en el mundo de la empresa hacia estas reivindicaciones?
No tengo todos los datos, pero por el número de horas que dedicamos al trabajo cada día y lo peligroso que es para algunas personas, creo que es algo para tomarse en serio. 

Otro fenómeno que ha surgido en los últimos años es el de los trabajadores pobres 
La gente no llega a fin de mes, y muchos tienen que seguir trabajando a edad avanzada para poder subsistir. Con muchos sueldos, no puedes vivir ni tú ni tu familia. Creo que como cristianos tenemos mucho que aportar para velar por los derechos laborales.  

¿Es esta una voz que se escucha también en la Iglesia?
Es un tema muy delicado. Yo me pregunto qué cantidad de esfuerzos y de recursos se dedican a esta pastoral. Siento que podría estar más acompañada, y que debería estar más presente en seminarios y parroquias. Yo no veo un gran apoyo, pero si lo hubiera creo que la Iglesia tendría una mayor riqueza y diversidad, y respondería mejor a las necesidades del mundo.  

Continúa la sangría de conventos: cierra el cenobio cordobés vinculado al Papa

Las carmelitas a las que llamaba Francisco pasarán a una comunidad en Salamanca donde «estaremos mejor»

Rodrigo Moreno Quicios

«Nos pesa enormemente cerrar un convento, pero parece que está en los planes de Dios», confiesa a Alfa y Omega la madre María Magdalena de San Juan de la Cruz. Es carmelita y priora del Monasterio de San José y Santa Teresa de Lucena, un cenobio en la diócesis de Córdoba y fundado hace 421 años que deberá echar el cierre debido a la falta de vocaciones. «Nos ha costado muchísimo tomar esta decisión», revela. 

Antaño vivían en el monasterio cinco religiosas, normalmente insuficientes para mantener abierta una comunidad, «pero el Papa Francisco nos concedió la autonomía para seguir adelante». No obstante, tras el fallecimiento de una de las mayores, «la madre Adriana de Jesús Crucificado, que el 15 de septiembre se fue el Cielo» y el traslado voluntario de otra a las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, las tres que quedan deberán trasladarse. 

Ya tienen nuevo destino: el Carmelo de Cabrera, en la diócesis de Salamanca. «Nos vamos al convento de la fundación de las madres clarisas», añade la madre María Magdalena, quien celebra que «tenemos con esa comunidad de Salamanca una relación de muchísimos años, una compenetración grandísima y una gran hermandad». Así, aunque vive «con grandísimo pesar» abandonar la que hasta ahora ha sido su casa, considera que ella y sus hermanas «vamos gozosas a la nueva misión» en una comunidad más grande donde «estaremos mejor». 

La priora del monasterio que cerrará revela que las monjas salmantinas también tienen pocas vocaciones y fueron ellas las que «nos solicitaron el traslado porque están necesitadas». Reconoce que esta necesidad es recíproca, por lo que «estamos agradecidísimas por cómo nos acogen y cómo nos ofrecen una comunidad». 

Es, de algún modo, el servicio que durante 30 años ha prestado a la vida consagrada española la madre María Magdalena de San Juan de la Cruz. Es de origen argentino, pero en 1995 voló hasta un convento en Castellón para revitalizarlo. Tres años más tarde, en 1998, se trasladó al Monasterio de San José y Santa Teresa de Lucena «para reforzar esta comunidad reducida, con pocas hermanas y ancianas». Fruto de la savia nueva que ella y otras religiosas aportaron entonces, «llegamos a ser nueve». 

La madre María Magdalena explica que su caso ha sido seguido por el Papa Francisco, quien «se interesó personalmente» y con quien «tuvimos llamadas de apoyo muy frecuentes en las que nos decía: “Sigan adelante, yo les apoyo, recen por mí y yo rezo por ustedes”».

La Santa Sede condena el atentado contra Trump

Advierte de que el episodio de violencia «hiere a las personas y a la democracia, provocando sufrimiento y muerte»

José Calderero de Aldecoa

La Santa Sede ha mostrado su preocupación por el atentado de este domingo a Donald Trump y ha subrayado que el episodio de violencia del sábado «hiere a las personas y a la democracia, provocando sufrimiento y muerte».

En un muy escueto comunicado, la Santa Sede se adhiere a las palabras de la Conferencia Episcopal de Estado Unidos y asegura su oración «por América, por las víctimas y por la paz en el país, para que las razones de los violentos nunca prevalezcan».

Horas antes, los obispos del país del país habían lamentado «la violencia política» a través de un comunicado firmado por Timothy P. Broglio, arzobispo castrense y presidente de los obispos estadounidenses. Esta «nunca es la solución para resolver los desacuerdos políticos».

Asimismo, aseguraban sus oraciones «por el presidente Trump y por aquellos que murieron o resultaron heridos», así como por Estados Unidos; y pedían oraciones «por la paz en el país a todas las personas de buena voluntad».

Condolencias por el muerto

El expresidente estadounidense Donald Trump resultó herido leve este sábado en un acto de precampaña celebrado en Pensilvania del que ha sido evacuado con sangre en el rostro. Había sido tiroteado por un hombre, que disparó desde cientos de metros, y que fue neutralizado inmediatamente por las fuerzas de seguridad.

El propio Trump ha relatado el episodio a través de su red social, Truth Social, donde ha dado las gracias «al Servicio Secreto de Estados Unidos y a todas las fuerzas del orden por su rápida respuesta al tiroteo» y ha expresado sus «condolencias a la familia de la persona que murió en la manifestación y también a la familia de otra persona que resultó gravemente herida».

No he venido a sembrar paz, sino espadas

Lunes. San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia / Mateo 10, 34 ‐ 11, 1

Carlos Pérez Laporta

Evangelio: Mateo 10, 34 ‐ 11, 1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo no perderá su recompensa».

Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Comentario

«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada». De entrada podría escandalizarnos esta manera de hablar de Jesús, del que solemos tener una imagen rayana en el hippismo. Pero en realidad, es de agradecer este lenguaje belicista, puesto que ya vivimos siempre en medio de infinitas rencillas. Si Jesús nos vendiese un modelo irenista, en el que nadie discutiese y pelease, no tendríamos más remedio que ser inevitablemente pecadores para siempre. El hecho de que Jesús haga suya la guerra de guerrillas intrafamiliar y la eleve hasta el cielo abre un camino humano mucho más transitable: «He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa».

Eso significa que, cuando nos peleamos entre nosotros, no es simplemente porque alguno tenga más razón que otro. Es, más bien, porque falta Cristo, porque falta Dios: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. […] El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará». Cuando nos amamos dentro de la familia con un amor absoluto, como si el padre, la madre o los hijos tuvieran que satisfacer todo mi deseo, nos ahogamos en la pretensión. Cuando se ama a Dios primero desaparece esa asfixia, y puede librarse el verdadero combate por buscar a Dios. La lucha salvadora debe librarse por lo que todavía le falta a nuestra familia por alcanzar a Dios. Las buenas batallas, las que Cristo encarna, son por la búsqueda de Dios en el otro, y deben conducir a la verdadera comunión. El fragor de la discusión, si domina la honestidad, debe llevar a una tensión conjunta por el bien común, que Dios es. Cristo ha venido a ser esa espada, ese aguijón que aguijonea el alma de cada uno de los miembros de la familia hasta que su vida se cumpla.

Álex Navajas: «No podemos ser ñoños a la hora de hablar de Dios»

Sara de la Torre

El periodista que se asoma a este rincón lleva muchos años pisando el barro en el mundo de la información religiosa y en otros ruedos. Empezó su vida profesional en el suplemento Fe y Razón del diario La Razón, luego fue subdirector de un colegio en Madrid y director gerente de Radio María en España. De allí pasó a regentar la hospedería del Valle de los Caídos y, desde hace cuatro meses, es responsable de la sección de Religión de El Debate. Su misión ahora —además de «servir», como ha hecho siempre en su vida laboral— es la de ofrecer «una información atractiva y de calidad», lo cual es otra forma de servir.

¿Con qué ganas vuelve a este mundo de la información religiosa?
A lo largo de todos los empleos que he desempeñado he notado mucho que Dios me ha ido poniendo en cada sitio. No era yo el que buscaba trabajo sino que era Él el que me lo iba dando en cada momento. Han sido misiones muy distintas que he afrontado de la misma manera: tratando de servir.

¿Cómo ve el futuro de este sector en España?
Nos la jugamos en no ser aburridos ni melifluos. Yo quiero un periodismo profesional, lanzado, sin complejos, que viva los valores del Evangelio, especialmente la caridad, que busque la verdad y la proponga. Esto no es idealismo, es la realidad. Pero insisto: no podemos ser ñoños a la hora de hablar de Dios. Hay muchos que para hablar de Él piensan que tienen que ponerse melosos, y eso no tiene sentido.

La información religiosa actual es más digital que cuando trabajaba en La Razón y utiliza un lenguaje diferente.
El 80 % es igual. Me he encontrado a viejos conocidos que siguen haciendo buena información religiosa y también he encontrado muchas caras nuevas. En general, se hace un buen periodismo, pero no podemos caer en el miedo, en los complejos o en dar una versión falsa de nosotros mismos. No podemos ser simpáticos y caer bien al mundo de un modo artificial.

En estos momentos una de las grandes noticias del mundo religioso es el cisma de Belorado, que además ha saltado a la información generalista. ¿Qué hace falta para llegar a otros medios que no son específicamente religiosos y ofrecer algo interesante a personas que no son nuestro público habitual?
El tema religioso siempre va a estar presente, porque el ser humano lo busca de un modo u otro. Lo que pasa es que a veces lo presentamos de un modo tan aburrido que no atrae. Por ejemplo, algunas campañas publicitarias institucionales de la Iglesia las podrían hacer mejor críos de 12 años. No podemos sacar productos sin gancho y con un lenguaje anticuado, porque están condenados a llegar a una minoría. En información religiosa no podemos ofrecer artículos sin atractivo y sin trascendencia, dirigidos a un público de hace 60 años. El camino pasa por aprender de algunos profesionales que también están en la Iglesia y que entienden muy bien el lenguaje actual haciendo cosas muy rompedoras.

Hace años no había herramientas concretas para medir qué es lo que interesa y lo que no, pero ahora sí las hay. ¿Le ha sorprendido lo que importa a los lectores de su medio?
Hoy es posible saber perfectamente cuántas personas han leído tu noticia, a qué horas te leen más, desde qué países… Es una información completísima y más o menos sabes qué temas funcionan bien. Curiosamente, la información religiosa oficial y burocrática es la que menos se lee. Gustan más las historias humanas y más elaboradas, con un buen titular y una buena foto. Yo siempre digo a los becarios que si se aburren escribiendo una noticia lo más seguro es que el lector se aburra todavía más. Tenemos que tratar de escribir sobre temas apasionantes y los más grises hacerlos más atractivos. Si no lo conseguimos, posiblemente eso ni siquiera sea noticia.

¿Qué prima más: dar al lector lo que busca u ofrecerle lo que uno quiere para educarle, sobre todo en esta sociedad tan infantilizada?
Las dos cosas. Evidentemente, el periodista tiene que ir al ritmo de la actualidad, pero también poner el foco en temas más desapercibidos pero más interesantes.

16 de julio: san Helerio, el eremita decapitado que logró ahuyentar a los vikingos

Concebido y sanado de niño gracias a la oración de un monje, cuando rezaba hasta las tormentas y los animales obedecían. Buscó la intimidad con Dios en una isla del canal de la Mancha

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

De pocos hombres se puede decir que lograran ahuyentar solo con su presencia a los temidos vikingos. San Helerio lo hizo incluso después de abandonar este mundo. Sus padres, Sigebardo y Lusigarda, eran paganos y vivían en Suabia, al sur de la actual Alemania. Tras varios años sin tener descendencia acudieron a un monje cristiano llamado Cuniberto, para que ese Dios en el que creía les ayudara a concebir un hijo. El religioso rezó por ellos, pero antes les hizo prometer que si al final ella se quedaba embarazada ofrecerían su retoño al Dios de los cristianos. Así sucedió, y Helerio vino al mundo en torno al año 515.

Sin embargo, Sigebardo y Lusigarda siguieron rezando a sus ídolos, olvidando su promesa. No tardaron en recordarla cuando el niño, a los 7 años, se quedó paralítico, víctima de una rara enfermedad. Desesperados, acudieron de nuevo al monje, que volvió a rezar por el chico, esta vez por su curación. Una vez sano, sus progenitores lo entregaron a Cuniberto, que se encargó de darle una educación cristiana.

El joven Helerio aprendió así a invocar el nombre de Cristo ante cualquier necesidad, grande o pequeña: desde convencer a los conejos para que no se comieran los frutos de la huerta familiar hasta curar la ceguera de un vecino de la aldea. Todo ello le empezó a parecer sospechoso a su padre, quien atribuía esos hechos al poder de una extraña hechicería. Este fue el motivo por el que un día se levantó, fue donde vivía el monje y lo mató. Horrorizado, el joven huyó de casa y vivió siete años en una ermita en un bosque. La gente del lugar no tardó en conocer el don de aquel muchacho, por lo que pronto llamaron a su puerta muchos enfermos pidiendo que los curara. Incómodo por esta fama inesperada Helerio se marchó de nuevo, esta vez a las costas de Normandía, al oeste de Francia, donde recibió el Bautismo de manos de san Marculfo, pues ni siquiera había sido bautizado.

La cruz trajo la tormenta

Marculfo animó a Helerio a encontrar la vida retirada que buscaba en la que hoy es la isla de Jersey, en el canal de la Mancha, entonces un islote prácticamente desierto. Al desembarcar allí en torno al año 540, encontró a apenas una treintena de personas, ya que la mayoría había huido por temor a las incursiones vikingas. En la isla encontró una remota cavidad rocosa rodeada casi totalmente por el mar, en la que recomenzó su vida como eremita. Allí recibió un día la visita de Marculfo, pero mientras conversaban vieron aproximarse por el horizonte algunos temibles drakkar, las embarcaciones alargadas de los vikingos. Bajaron a la orilla a recibirlos y, cuando desembarcaron, trazaron sobre ellos la señal de la cruz. Enseguida surgió de la nada una tormenta colosal que ahuyentó a los invasores y salvó las pertenencias y las vidas de los habitantes de la isla.

En los años siguientes, los vikingos siguieron intentando sus pillajes. Pero cada vez que los veía desde su posición, Helerio avisaba por señales a los isleños y estos se refugiaban con los suyos en los pantanos de la zona. Una reminiscencia de aquellos días es la expresión «las velas de san Helerio», que actualmente se utiliza en Jersey para referirse a los nubarrones que asoman en el mar repentinamente sobre el horizonte.

Cerca de 15 años más estuvo en ese lugar el santo, en intimidad con el Autor de la vida y con su creación, hasta que un día tuvo una visión de Cristo que le decía: «Ahora, ven a mí». Consciente de ese inminente encuentro, Helerio se preparó para la muerte. Tres días después, las velas de los vikingos asomaron de nuevo por el mar. Debilitado por tantos años de ayunos, en esta ocasión los bárbaros no tuvieron difícil encontrar al ermitaño, decapitándolo sin piedad sobre la arena de la playa. Sin embargo, Dios se guardaba en la manga un golpe de efecto: el cuerpo de Helerio se levantó, recogió su cabeza del suelo y avanzó hacia los vikingos que, espantados, ya no volverían allí en mucho tiempo. Así consiguió salvar la isla una vez más, esta vez incluso después de muerto.

Sobre el mar

La roca en la que vivió el santo está en un islote mareal de Jersey, unido hoy a la isla principal por una calzada de un metro de ancho que asoma solo durante la marea baja. Esto da una idea de la intimidad y la soledad que disfrutó Helerio durante su vida aquí. Cada 16 de julio tiene lugar una peregrinación ecuménica hasta ese lugar durante las horas en las que la calzada es transitable. Reúne tanto a turistas como a lugareños, que recuerdan así a aquel que dio nombre a la capital de la isla y al que se atribuye su conversión al cristianismo.

Los obispos felicitan a la selección española de fútbol: «¡Enhorabuena! ¡Gracias campeones!»

El arzobispo de Sevilla y el obispo de Orihuela-Alicante han felicitado al equipo y han destacado la fe de su entrenador

José Calderero de Aldecoa

España ha ganado la Eurocopa. La selección nacional de fútbol se impuso dos a uno a Inglaterra, en una final celebrada tras la victoria del tenista español Carlos Alcaraz en el torneo de Wimbledon. Tarde de éxito para el deporte español.

Tras el pitido final, el júbilo cundió por España y los obispos quisieron participar de alguna forme en la celebración.

El primero que se pronunció fue José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, quien nada más terminar el partido quiso felicitar al combinado nacional. «¡Enhorabuena! ¡Gracias campeones! Felicitaciones a todos», dijo el prelado, que se dirigió especialmente al seleccionador. Felicidades «en particular al seleccionador Luis de la Fuente, un hombre profundamente creyente, sin complejos para manifestar públicamente su fe y devoción al Santísimo Cristo de la Expiración, el #Cachorro», ha subrayado en su cuenta de X.

El obispo ha acompañado el mensaje con una fotografía del entrenador, junto a uno de sus ayudantes, contemplando la talla sevillana. «Ha sabido transmitir la fe, la humildad, el valor del equipo por encima de las individualidades, el espíritu de sacrificio, el esfuerzo, la confianza….¡GRACIAS!», ha subrayado el arzobispo de Sevilla.

También el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ha querido mandar un «Felicidades España» tras el partido a través de su cuenta en X. El prelado ha subrayado especialmente «el testimonio de fe del entrenador».

Asimismo, ha reconocido que las continuas referencias del seleccionador a su fe le han recordado unas palabras de Messi. En una entrevista, el jugador argentino, que disputará este lunes de madrugada la final de la Copa de América, reconoció que su gran desempeño en la cancha es un don que Dios le dio y que él solo ha tenido que poner a fructificar este regalo.

Ante las palabras de uno y de otro, «¿Cómo no recordar aquellas palabras de Jesús?: “Al que me confiese a mí delante de los hombres, también yo le confesaré ante el Padre”», concluye el obispo de Orihuela-Alicante.

El último de los obispos que se han sumado, de momento, a las felicitaciones, ha sido Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, que ha destacado los valores ligados a la victoria de Carlos Alcaraz y de la selección nacional de fútbol: «Zorionak Carlos Alcaraz y a la Selección!! Que muchos jóvenes os sigan en el ejemplo de un ocio ligado al deporte, al trabajo en equipo, a la sana competitividad y al esfuerzo y la superación para ser cada día mejor. ¡Nos habéis dado una tarde inolvidable!».