León XIV puede contribuir a sanar la «herida» de Argentina - Alfa y Omega

León XIV puede contribuir a sanar la «herida» de Argentina

El primer fruto de la visita del Santo Padre ha sido la colaboración de gobiernos de distinto signo. En un país donde la clase media se empobrece, la propuesta más original es su cita con el mundo del trabajo

María Martínez López
Más de dos millones de personas en la procesión anual a Luján, el 4 de octubre.
Más de dos millones de personas en la procesión anual a Luján, el 4 de octubre. Foto: OSV News / Antonio Becerra Pegoraro, Reuters.

Cuando León XIV aterrice el próximo domingo en Buenos Aires (Argentina) desde Uruguay, se encontrará una nación «herida», asegura Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina en la Universidad Católica Argentina. Es la expresión de Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, con la que la Iglesia prefiere referirse a la «grieta» ideológica en el país. Las grietas no duelen y «esta herida es muy dolorosa», explica a Alfa y Omega Facundo Fernández, uno de los directores de Comunicación de la visita. Pero conlleva la esperanza de una sanación a la que confían que contribuya el Santo Padre.

Salvia abunda en que en realidad hay «tres» Argentinas. La primera, «pujante», es la de la producción agroindustrial, minera y energética para la exportación. En el extremo opuesto está la de «la pobreza estructural y crónica, agravada por el «avance del menudeo del narcotráfico y los negocios ilegales» y que sobrevive del empleo informal. Aunque con Javier Milei el Gobierno ha aumentado las prestaciones sociales, estas no compensan la caída de los ingresos al reducirse la demanda de servicios informales de una clase media —la tercera Argentina— cada vez más vulnerable desde hace diez o doce años y que ahora sufre políticas «destructivas respecto a la pequeña o mediana empresa», perjudicada por la apertura a corporaciones extranjeras.

Esto ha llevado a la desesperanza, describe Salvia, a buena parte de los sectores populares y clases medias «que apoyaron el proyecto de Milei», que había creado «expectativas importantes» con su «elemento de antipolítica y de la lógica del sacrificio para alcanzar un momento mejor». Además, la herida social es «más profunda» porque incluso en legislatura anteriores muy polarizadas «había vías de diálogo. Ahora todo se zanja con que el que gana, impone. Hay que construir puentes» desde la «moderación y el respeto de la opinión del otro». 

En este contexto, la visita ya ha dado un fruto: los preparativos han sentado en una misma mesa a la Iglesia y a gobiernos —federal, provinciales y local de Buenos Aires— de cuatro partidos distintos y «hemos trabajado bien», asegura Fernández. De cara a su contenido, «los obispos han querido que esté inspirado en el número 16 de Magnifica humanitas», basado en la llamada del profeta Nehemías a «la reconstrucción de Jerusalén» entre todos. Este deseo late en el encuentro ecuménico e interreligioso del día 9 y, justo antes, el del mundo del trabajo, la apuesta más original del programa. «La idea es reunir a referentes de este ámbito», desde grandes empresarios a líderes sindicales, trabajadores esenciales y del sector informal y representantes de los tres poderes. «No queremos que se tome como algo contra el Gobierno», sino como un encuentro para que todos «salgan iluminados por las palabras del Papa y con el deseo de ponerse manos a la obra». 

Argentina
Población:

46 millones.

Renta per cápita:

12.800 euros.

También los 410 adultos con distintas —y a veces múltiples— discapacidades residentes en el Pequeño Cottolengo Don Orione, que el Pontífice visitará asimismo el día 9, han trabajado a su manera sobre Magnifica humanitas. En este «pequeño pueblo» con 14 casas —dos para grandes dependientes—, escuela para 100 adolescentes externos, centro educativo terapéutico para 30 jóvenes y hasta su propio cementerio, León XIV podrá contemplar una casa grande construida entre todos con material reciclable, como símbolo del llamamiento de la encíclica, detalla el hermano Jorge Silanes, su director. «Todos lo están viviendo con mucha alegría y expectación». Explica que en el mundo de la discapacidad en Argentina «estamos sufriendo» porque los fondos —ya «inadecuados»— que se pagan a los prestadores de servicios «siempre venían retrasados»; una situación que tienen «esperanza» de que se solucione con la tramitación de una «ley que declararía la emergencia en discapacidad». 

Otro momento conmovedor del viaje será la visita, horas antes de dejar el país el día 11, al Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires o cárcel de Devoto, una prisión que está a punto de cerrar. «Es la cárcel a la que iba el Papa Francisco», recuerda Patricia Alonso, secretaria ejecutiva de Pastoral Carcelaria en la Conferencia Episcopal Argentina. Allí recibirá un libro con mensajes de presidiarios de todo el país y una estola tejida por los internos de Ezeiza, un centro donde aparte de cumplir condena reciben ayuda para dejar las adicciones. 

«El tema de la droga es algo a lo que hay que apuntar y no se apunta», asegura Alonso; una muestra más de cómo en la cárcel «te encuentras mucha gente en cuya vida el Estado no ha estado presente para nada», pues no han recibido ni servicios tan básicos como la educación. Recuerda, en este sentido, a una joven interna en la misma prisión en la que ya lo estuvo su madre. O a chicos que «nacen en familias destruidas por las adicciones y el Estado no los mira para nada hasta que los judicializa» y acaban en prisión. 

Justo después, León XIV se despedirá del país en la basílica de Nuestra Señora de Luján, que atrae cada año a millones de devotos y será un «acontecimiento muy profundo», asegura el responsable de Comunicación de la visita. Eclesialmente hablando, para la Iglesia otro momento fuerte será el día 10, con el encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral en Córdoba y la vigilia con jóvenes en Buenos Aires. Pero Salvia apunta que la «propia presencia» del Pontífice en lugares como los arriba citados ya lanzará un mensaje. Por lo que pronostica que «se va a cuidar mucho de no agravar la herida» con sus palabras, «sino de sanarla».